El vídeo muestra el lanzamiento de un cohete, publicado aparentemente por canales cercanos al Frente Polisario, y analistas con sede en Rabat lo identifican como un Fajr-3 iraní de 240 mm. Su alcance declarado ronda los 40-45 kilómetros. Para los comentaristas marroquíes, es la prueba de una transferencia directa de armas iraníes a los milicianos del Polisario, con la complicidad de Argelia.
El Sáhara Occidental marroquí sigue siendo el principal punto de fricción entre Marruecos y Argelia. Cualquier acusación de transferencia de armas iraníes a través de Argel alimenta la rivalidad, complica los esfuerzos de la ONU y refuerza los llamamientos, ya presentes en Washington, a endurecer la postura contra el Polisario.
El misil iraní Fajr-3
El Fajr-3 es un cohete de artillería iraní no guiado, derivado de conceptos soviéticos, utilizado por las fuerzas iraníes y algunos de sus aliados en Oriente Medio. Su silueta y su calibre (240 mm) lo distinguen de los Grad de 122 mm convencionales. Las cuentas que difunden la imagen afirman que procede de canales del Polisario y que, tras las acusaciones anteriores sobre los Arash (variantes mejoradas del Grad), demuestra una nueva entrega.
En este momento no ha surgido ninguna confirmación independiente. Los informes de la MINURSO, la misión de la ONU en el Sáhara Occidental marroquí, documentan con regularidad disparos e incidentes de baja intensidad desde la ruptura del alto el fuego en 2020, pero no detallan el origen preciso de las municiones. En casos anteriores (en particular los ataques contra Esmara), expertos citados por medios no marroquíes identificaron los cohetes como BM-21 Grad de origen soviético, procedentes de arsenales libios de la época de Gadafi y redistribuidos a través de Argelia. La distinción visual entre un Grad modificado y un Fajr-3 no siempre resulta evidente en una fotografía de un lanzamiento a distancia, sobre todo sin mediciones técnicas ni fragmentos recuperados.
Marruecos rompió sus relaciones con Irán en 2018 al acusar a Teherán, a través de su embajada en Argel y con el apoyo de Hizbulá, de proporcionar respaldo logístico y militar al Polisario. Estas acusaciones siguen sin ser corroboradas en gran medida por fuentes abiertas occidentales ni por la ONU. Argelia niega toda implicación en transferencias de armas iraníes sofisticadas y presenta su apoyo al Polisario como político y humanitario, al tiempo que acoge los campamentos de Tinduf.
El contexto del conflicto y los arsenales reales
El Polisario dispone de un arsenal limitado, esencialmente de origen soviético y argelino: vehículos ligeros, ametralladoras, morteros y cohetes de artillería. Desde 2020, sus ataques consisten sobre todo en disparos esporádicos y hostigamiento, mientras que Marruecos utiliza drones para atacar posiciones en las zonas controladas por el Frente. Argelia le proporciona desde hace décadas una base de retaguardia, cobertura diplomática y apoyo material convencional. Ningún inventario público fiable recoge sistemas iraníes modernos en manos del Polisario.
Think tanks estadounidenses cercanos a Israel o a posiciones prormarroquíes (la Foundation for Defense of Democracies, el Hudson Institute) han publicado informes que apuntan a vínculos con la Guardia Revolucionaria iraní (IRGC), a formación impartida por Hizbulá y a transferencias de misiles tierra-aire o de drones. Estos documentos se basan a menudo en fuentes no públicas o en interpretaciones. En el lado opuesto, análisis más críticos (Jamestown, por ejemplo) sostienen que las pruebas de un proxy iraní directo están exageradas o fabricadas por motivos políticos, y que el Polisario sigue siendo ante todo un actor local respaldado por Argel.
Intereses estratégicos y puntos de vista
Para Rabat, demostrar un vínculo Irán-Polisario-Argelia permite presentar al Frente como una extensión del «eje de la resistencia» y reforzar el apoyo estadounidense e israelí. Esto se enmarca en una estrategia más amplia de aislamiento diplomático del Polisario, mientras los proyectos de resolución en el Consejo de Seguridad tienden a favorecer el plan de autonomía marroquí.
Para Argel, estas acusaciones se perciben como un intento de criminalizar su apoyo histórico a la autodeterminación saharaui y de justificar una escalada. Argelia tiene sus propias prioridades de seguridad en el Sahel y una relación pragmática con Teherán, pero no le interesa que el conflicto del Sáhara se convierta en un escenario de guerra por delegación iraní, lo que atraería más la atención de Occidente.
Los saharauis de los campamentos de Tinduf, por su parte, siguen atrapados entre la dependencia de Argel, las duras condiciones de vida y la ausencia de una perspectiva política clara. Una transferencia real de cohetes iraníes, aunque fuera modesta, cambiaría poco el equilibrio militar frente al arsenal marroquí (drones, artillería, aviación), pero sí modificaría el relato político.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el Fajr-3?
Un cohete de artillería iraní no guiado de 240 mm, con un alcance de unos 40-45 km, utilizado por las fuerzas iraníes y algunos aliados. No es un misil de precisión guiado.
¿Existen pruebas independientes de una transferencia iraní al Polisario?
No, hasta la fecha. Las acusaciones marroquíes existen desde 2018, pero no han sido corroboradas por informes de la ONU, por servicios de inteligencia occidentales ni por análisis OSINT de consenso. Los expertos discrepan sobre el origen de los cohetes utilizados en los incidentes recientes.
¿Cuál es el papel real de Argelia?
Argelia presta desde hace tiempo apoyo político, diplomático y logístico al Polisario, y acoge los campamentos de Tinduf. Niega cualquier transferencia de armas iraníes. Su implicación en el conflicto está documentada, pero el grado de apoyo militar directo sigue siendo objeto de debate.