Diego Buñuel participa en una parte del entrenamiento selectivo en Lorient, en la base de los fusileros navales y comandos (Lanester), y un equipo sigue a operadores en la Guayana Francesa durante una intervención contra pescadores ilegales que buscan la corvina acoupa. El ejercicio es poco habitual: estas unidades siguen siendo en gran medida opacas. Lo que se desprende no es un relato heroico, sino la descripción de una capacidad limitada frente a un espacio marítimo desmesurado y a actividades depredadoras persistentes.
Francia dispone de la segunda zona económica exclusiva (ZEE) del mundo, de unos 10,2 millones de km² según los datos del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Marina (SHOM) y las síntesis publicadas. Esta superficie, procedente principalmente de los territorios de ultramar, confiere derechos soberanos sobre los recursos de la columna de agua, del lecho y del subsuelo marino dentro del límite de 200 millas náuticas.
Sin embargo, no garantiza los medios para vigilarlos y protegerlos de forma continua. Las amenazas son múltiples: pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR), tráficos y, en otros contextos, riesgos vinculados a la piratería o al terrorismo marítimo. Los comandos de la Marina, componente de la Fuerza Marítima de Fusileros Navales y Comandos (FORFUSCO, unos 2.900 efectivos), intervienen precisamente en este espectro, desde la acción del Estado en el mar hasta operaciones especiales por cuenta del Mando de Operaciones Especiales (COS).
La selección en Lorient, un filtro físico y mental
El curso de selección y formación de los futuros operadores se desarrolla en Lorient. No se ingresa directamente como comando de la Marina: los candidatos son primero fusileros navales y luego deben superar una preselección interna, una preparación intensiva y el curso de comando (a menudo denominado STAC). Las fuentes coinciden en una selectividad elevada: de un centenar de candidatos, unos quince obtienen la boina verde, según declaraciones de responsables de la Escuela de Fusileros Navales y observaciones recogidas de especialistas.
Una comunicación oficial de la Marina mencionó una proporción de en torno a 30 aprobados de 170 candidatos en un periodo determinado. El curso, de una duración aproximada de nueve semanas según las descripciones disponibles, combina pruebas físicas cronometradas, privación de sueño, maniobras tácticas, trabajo en medio acuático y presión continua.
Como requisito previo, Buñuel tuvo que afrontar una prueba en una cuba de agua fría (en torno a 10 °C según los relatos). Los candidatos, por su parte, encadenan fases diurnas y nocturnas, circuitos de obstáculos y ejercicios acuáticos prolongados. La tasa de abandono refleja menos una barrera administrativa que una exigencia de resistencia mental: el abandono o la eliminación se producen a menudo cuando el organismo y la capacidad de decisión se degradan por la fatiga acumulada. Los instructores evalúan la capacidad de mantener un nivel de rendimiento y de cohesión en condiciones degradadas, una cualidad indispensable para intervenciones en el mar, donde el riesgo de incidente grave es elevado.
De la lucha contra la piratería a la acción contra la pesca ilegal
Los comandos de la Marina han sido empleados en operaciones de liberación de rehenes y de lucha contra la piratería, en particular frente a Somalia en 2008-2009 (Ponant, Carré d’As, Tanit). También participan en misiones de contraterrorismo marítimo y en acciones contra los tráficos. En la Guayana Francesa, el documental los sigue en un marco distinto: la protección de los recursos pesqueros frente a pescadores procedentes de Brasil, Surinam y Guyana.
Estos últimos operan a menudo a bordo de «tapouilles» (embarcaciones de madera) y se centran especialmente en la corvina acoupa roja (Cynoscion acoupa), cuya vejiga natatoria es muy buscada en los mercados asiáticos. Con regularidad se citan precios de varios cientos de euros el kilo (y de hasta cifras mucho más altas según el estado de secado y el destino).
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Las cifras disponibles, procedentes de trabajos del Ifremer, del Comité Regional de Pesca y de estudios asociados, indican que los desembarques legales de corvina acoupa roja en la Guayana Francesa se sitúan en torno a 700 toneladas al año en los últimos años, mientras que las capturas ilegales se estiman en un amplio rango de 500 a 3.000 toneladas anuales. Un informe de 2024 concluyó que el esfuerzo de pesca ilegal extranjera se había duplicado aproximadamente en una década.
La especie está catalogada como vulnerable por la UICN, con un declive estimado significativo en veinte años. Las operaciones de tipo Mokarran, llevadas a cabo bajo la autoridad de la prefectura con los medios de las Fuerzas Armadas en la Guayana y de la gendarmería marítima, se saldan con regularidad con incautaciones de varias toneladas de pescado, decenas de kilómetros de redes y la destrucción de embarcaciones. Los comandos intervienen en particular en los abordajes cuando las tripulaciones oponen resistencia.
Esta misión se inscribe en la continuidad de las capacidades de asalto en el mar: saturación rápida de un buque, control de la tripulación, aseguramiento de los aparejos de pesca. Sin embargo, moviliza efectivos y medios (patrulleros, helicópteros, grupos de asalto) que siguen siendo insuficientes frente a la extensión de la ZEE guayanesa (unos 130.000 km² en la parte que corresponde a la Guayana) y al número de buques ilegales presentes al mismo tiempo.
Desafíos económicos, medioambientales y estratégicos
El expolio de la corvina acoupa afecta directamente al sector local (varios cientos de marinos y los empleos inducidos). Los pescadores guayaneses declarados señalan rendimientos a la baja y una competencia que consideran estructuralmente desequilibrada. En el plano medioambiental, la sobreexplotación sin control compromete la renovación del stock y va acompañada a veces de prácticas asociadas (aletas de tiburón, capturas accesorias).
Desde el punto de vista geopolítico, la presencia reiterada de buques extranjeros en aguas francesas plantea una cuestión de soberanía efectiva: la ZEE solo existe si se defiende. Ahora bien, los medios navales permanentes en la Guayana (patrulleros de clase La Confiance y medios asociados) no pueden asegurar una cobertura continua.

Voces locales, en particular dentro del comité de pesca, reclaman un refuerzo de los medios y una mejor cooperación regional. Las autoridades francesas han intensificado las campañas y solicitado apoyo europeo, pero el fenómeno sigue siendo resistente. Los pescadores ilegales adaptan sus técnicas (palangres, redes sobredimensionadas) y aprovechan los límites de detección e interceptación.
La destrucción de embarcaciones y las condenas (penas de prisión con suspensión de la ejecución, prohibiciones de entrada en el territorio) tienen un efecto disuasorio parcial, pero no eliminan el incentivo económico ligado al precio de las vejigas natatorias.
- ZEE francesa: unos 10,2 millones de km² (2.º puesto mundial, datos del SHOM).
- Selección de comandos: orden de magnitud de un 15 % de éxito sobre un centenar de candidatos (fuentes de la Escuela de Fusileros / observaciones).
- Corvina acoupa roja en la Guayana Francesa: desembarques legales de ~700 t/año; estimaciones ilegales de 500 a 3.000 t/año (Ifremer y estudios asociados).
- Esfuerzo de pesca ilegal extranjera: aproximadamente duplicado en una década según un informe de 2024.
Perspectivas abiertas
El documental de Thalassa muestra dos caras de una misma realidad: la formación de un número reducido de operadores muy seleccionados y su empleo en un escenario donde la depredación es difusa y permanente. La selectividad del curso de Lorient garantiza un alto nivel de competencia para misiones complejas, pero no resuelve el problema de escala. Proteger una ZEE de este tamaño exige una combinación de medios permanentes (patrulleros, vigilancia aérea y satelital, cooperación judicial y regional) y de capacidades de intervención puntuales.
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Los comandos de la Marina aportan una respuesta especializada, visible tanto en las operaciones de la Guayana como en los precedentes antipiratería. Sin embargo, no pueden compensar por sí solos la distancia entre la extensión de los derechos reivindicados y las capacidades de control desplegadas a diario.
La cuestión sigue abierta: ¿hasta dónde está dispuesta a invertir Francia para hacer efectiva su soberanía sobre unos espacios marítimos de los que obtiene parte de su peso estratégico? Las respuestas dependerán tanto de las decisiones presupuestarias y de la cooperación con los Estados vecinos como de la calidad de las unidades de élite formadas en Lorient.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura el curso de los comandos de la Marina en Lorient y qué nivel de selectividad tiene?
El curso de comando dura unas nueve semanas tras la preselección. La tasa de éxito ronda los 15 candidatos retenidos de un centenar presentados, según las indicaciones disponibles de los responsables de formación.
¿Por qué la corvina acoupa roja es un objetivo especial en la Guayana Francesa?
Su vejiga natatoria se vende a precios elevados en los mercados asiáticos, lo que hace que la pesca ilegal resulte económicamente muy atractiva para tripulaciones procedentes de los países limítrofes.
¿Intervienen con regularidad los comandos de la Marina contra la pesca ilegal?
Sí, en el marco de operaciones como Mokarran en la Guayana Francesa, donde participan en los abordajes junto a la Marina Nacional y la gendarmería marítima. Estas acciones se suman a sus misiones de contraterrorismo y de lucha contra la piratería.
¿Está realmente vigilada la ZEE francesa?
Su superficie es considerable (unos 10,2 millones de km²). Los medios permanentes siguen siendo limitados en relación con su extensión, lo que explica el recurso a campañas puntuales y a unidades especializadas para las intervenciones más sensibles.