Marruecos ocupa ahora el puesto 54 entre 139 economías en el Índice Mundial de Innovación 2026, tres posiciones por encima del año pasado. La clasificación, difundida por la Oficina Marroquí de la Propiedad Industrial y Comercial (OMPIC), prolonga una trayectoria iniciada en 2021, periodo en el que el Reino ha ganado 23 puestos. Si se aplica esa ganancia al rango actual, deduzco que el país se situaba en torno al puesto 77 hace cinco años y en el 57 en la edición de 2025. El Índice Mundial de Innovación 2026 confirma, por tanto, una dinámica, pero conviene leerlo con matices.
Lo que dice la clasificación de 2026
La cifra global es clara: 54.º de 139. La OMPIC precisa además que Marruecos ocupa el cuarto lugar entre las economías de ingreso mediano bajo. Este segundo indicador importa tanto como el primero, porque compara al país con sus pares, es decir, economías de nivel de desarrollo similar, y no con potencias tecnológicas consolidadas.
Esta distinción cambia la lectura. Ser cuarto en su grupo de ingresos indica que Marruecos se sitúa en el pelotón de cabeza de su categoría, sin competir por ello con las economías más avanzadas. Destaco también la regularidad: una mejora de tres puestos este año se suma a un progreso constante, lo que descarta la hipótesis de un simple efecto de rebote estadístico.
Estos son los resultados detallados comunicados por la OMPIC:
- Activos intangibles: 11.º puesto mundial, seis posiciones más que en la edición anterior
- Diseños industriales: 5.º puesto mundial en solicitudes por origen en relación con el PIB, una posición más que en 2025
- Marcas: 16.º puesto mundial en solicitudes de marcas por origen, también en relación con el PIB, seis posiciones más
- Patentes: 58.º puesto mundial en solicitudes por origen en relación con el PIB, cuatro posiciones más
Un índice que mide la innovación de forma amplia
Para entender el alcance de estas cifras, conviene recordar qué mide el índice. Publicado cada año desde 2007, se ha convertido en una referencia internacional para comparar el desempeño de las economías en materia de innovación. No se limita a contar startups o patentes. Busca evaluar tanto las capacidades de innovación de un país como los resultados que estas producen.
La edición de 2026 se basa en 80 indicadores, que abarcan las instituciones, el capital humano y la investigación, las infraestructuras, el desarrollo empresarial, así como los conocimientos, las tecnologías y las producciones creativas. Es decir, un país puede avanzar gracias a un mejor marco institucional, a mejores infraestructuras o a un mayor número de registros de propiedad intelectual. Precisamente eso hace que la lectura de la clasificación sea más sutil de lo que parece.
Una precisión de método: estos datos proceden de la comunicación de la OMPIC. No he tenido acceso al informe completo, por lo que me abstengo de comentar subclasificaciones o comparaciones con otros países que las fuentes no mencionan.
Los activos intangibles, el punto fuerte de Marruecos
En esta categoría el Reino obtiene su mejor resultado: el 11.º puesto mundial. Los activos intangibles engloban, entre otros, las marcas, los diseños industriales y otras formas de valor inmaterial. Reflejan la capacidad de las empresas para proteger y valorizar lo que crean, más allá de la simple producción de bienes.
Dos indicadores impulsan este resultado. El primero es el diseño industrial, donde Marruecos ocupa el quinto lugar mundial en solicitudes por origen en relación con el PIB. El segundo es el de las marcas, con un 16.º puesto según el mismo criterio. En ambos casos, la ratio sobre el PIB desempeña un papel determinante: mide la intensidad de los registros respecto al tamaño de la economía, y no su volumen absoluto. Eso favorece mecánicamente a las economías donde las empresas registran mucho en relación con la riqueza que producen.
En mi opinión, este punto exige una lectura prudente. Una clasificación proporcional al PIB valora la vitalidad de los registros de propiedad intelectual, lo cual es una señal positiva sobre la cultura de protección de las creaciones. No dice, por sí sola, si esos registros se traducen en productos competitivos o en exportaciones de alto valor añadido. Es un matiz que los analistas suelen señalar, y que comparto.
Una brecha entre el puesto global y los indicadores de propiedad intelectual
El contraste está en el centro de esta edición. Marruecos es 54.º en la clasificación general, pero 11.º en activos intangibles y 5.º en diseño industrial. Las patentes, con un 58.º puesto, se sitúan en cambio aproximadamente al nivel del rango global, o incluso ligeramente por debajo.
Esta diferencia puede interpretarse de varias maneras, y no dispongo de elementos para zanjar la cuestión. Puede indicar que las fortalezas del país se concentran en ciertos segmentos, mientras que otros pilares del índice, como la investigación o las infraestructuras, pesan más en el promedio. También puede reflejar la estructura de la economía, donde el registro de marcas y modelos está más desarrollado que la investigación fundamental, de la cual las patentes son un reflejo imperfecto. Son hipótesis de lectura, no constataciones establecidas por el índice.
Lo que sí puedo afirmar es que la mejora de cuatro puestos en patentes va en la buena dirección. La dinámica está, pues, presente en las tres familias de indicadores de propiedad intelectual citadas por la OMPIC.
Por qué esta clasificación importa para la economía marroquí
El contexto da a este resultado un alcance que va más allá de una simple tabla de posiciones. Marruecos busca desarrollar actividades económicas de mayor valor añadido, reforzar sus capacidades de investigación e innovación y aumentar el papel de la tecnología y de la propiedad intelectual en su desarrollo. Una clasificación internacional ofrece un punto de referencia para medir si esta ambición se concreta en los hechos.
En el plano estratégico, la propiedad intelectual es una palanca concreta. Permite a las empresas proteger sus innovaciones, asegurar sus inversiones y atraer socios. Un entorno donde los registros de marcas y modelos son dinámicos envía además una señal a los inversores sobre la madurez del marco jurídico y empresarial.
Conviene, no obstante, mantener la mesura. Una clasificación no es un balance de política pública. Agrega datos disponibles, con sus límites metodológicos, y compara economías muy diferentes. Los avances de Marruecos son reales, pero por sí solos no dicen nada de la profundidad de la investigación aplicada, de la financiación de la innovación ni de la capacidad de convertir las ideas en industrias.
Los desafíos pendientes
Si tomamos la clasificación por lo que es, un instrumento de medida útil pero parcial, me parece que se plantean tres cuestiones para el futuro.
La primera se refiere a la consolidación. Tras cinco años de avances, el reto es sostener el impulso, ya que las posiciones resultan más difíciles de ganar a medida que se asciende. Ganar puestos desde un nivel intermedio suele ser más fácil que ganarlos en la mitad superior de la tabla.
La segunda atañe al equilibrio entre indicadores. El 58.º puesto en patentes, inferior al rango general, sugiere que el margen de progresión se encuentra también en la innovación tecnológica y la investigación. Los demás pilares del índice, como el capital humano o las infraestructuras, dependen de inversiones a largo plazo cuyos efectos se miden a lo largo de varios años.
La tercera es la de la transformación económica. Los buenos resultados en marcas y diseño deben, para dar fruto, ir acompañados de cadenas de valor capaces de aprovecharlos. Ahí es donde, a mi juicio, se jugará la credibilidad de la trayectoria marroquí en las próximas ediciones.
Conclusión, un avance que debe confirmarse con el tiempo
El Índice Mundial de Innovación 2026 ofrece a Marruecos un motivo de satisfacción mesurado: puesto 54, cuarto lugar entre las economías de su tramo de ingresos, 23 posiciones ganadas en cinco años y desempeños notables en propiedad intelectual. Retengo sobre todo la constancia del progreso, más significativa que un salto puntual.
Queda una pregunta abierta, que las próximas ediciones permitirán aclarar: ¿logrará el Reino acercar su clasificación general a sus mejores indicadores, haciendo subir a su vez la investigación, las patentes y las infraestructuras? La respuesta dependerá menos de la clasificación en sí que de la capacidad del país para convertir sus activos en actividad económica de alto valor añadido.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el puesto de Marruecos en el Índice Mundial de Innovación 2026?
Marruecos ocupa el puesto 54 entre 139 economías, tres posiciones más que en la edición anterior, según la OMPIC.
¿Cuántos puestos ha ganado Marruecos desde 2021?
El Reino ha ganado 23 puestos en cinco años, lo que refleja un progreso constante en la clasificación.
¿En qué ámbitos obtiene Marruecos sus mejores resultados?
Ocupa el 11.º puesto mundial en activos intangibles y el 5.º en solicitudes de diseño industrial en relación con el PIB. Es 16.º en marcas y 58.º en patentes, con el mismo criterio.
¿Qué mide el Índice Mundial de Innovación?
Publicado cada año desde 2007, evalúa las capacidades de innovación de las economías y sus resultados, a partir de 80 indicadores en 2026.