La denegación de acceso a Algeciras a buques estadounidenses en 2024 no responde a una defensa coherente de los derechos humanos. Forma parte de una política selectiva, oportunista y, por decirlo con franqueza, malsana: una postura antiisraelí concebida para consumo interno y para cálculos regionales, en particular respecto a Marruecos y al legado colonial español en el norte de África. La FMC concluyó que existen condiciones desfavorables para el comercio estadounidense. Los hechos documentados muestran una instrumentalización de los puertos que perjudica a todos, salvo quizá a los intereses a corto plazo del Gobierno de Sánchez.
Contexto de la investigación y de las denegaciones de acceso
El 14 de octubre de 2026, la FMC abrió su investigación correspondiente a diciembre de 2024, después de que las autoridades españolas denegaran, en noviembre de ese mismo año, el acceso a puertos (en particular Algeciras) a al menos tres buques con bandera estadounidense que participaban en el Programa de Seguridad Marítima (MSP) de la Administración Marítima (MARAD): el Maersk Denver, el Maersk Seletar y el Maersk Hartford.
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Estos buques, operados por Maersk Line Limited, transportaban cargamentos del comercio exterior estadounidense y del MSP, un programa que garantiza capacidad de transporte marítimo estadounidense para necesidades de seguridad nacional. Las denegaciones se justificaron con una política relativa a las cargas con destino u origen en Israel, en el contexto de la guerra en Gaza.
Esta línea se inscribe en una serie de medidas adoptadas por el Gobierno de Pedro Sánchez: reconocimiento de un Estado palestino, críticas públicas reiteradas a Israel y, después, la formalización de un embargo de armas y la prohibición de tránsito para buques que transporten combustible militar o material de defensa destinados a Israel. La FMC subrayó que el motivo político relacionado con Israel no es el objeto de su investigación, que se centra en los efectos concretos sobre el comercio marítimo estadounidense.

Los datos de seguimiento marítimo muestran, sin embargo, un cambio duradero: las escalas medias de los buques de Maersk Line Limited en España pasaron de 7,25 al mes antes de noviembre de 2024 a una casi desaparición en Algeciras desde mediados de 2025, compensada en gran parte por escalas en Tanger Med (Marruecos), en torno a 4,17 al mes. Estos desvíos han hecho perder tráfico a un centro estratégico del estrecho de Gibraltar.
Las conclusiones de la FMC y las medidas propuestas
La investigación estableció pruebas concluyentes de que España ha creado condiciones desfavorables para el transporte marítimo en el comercio exterior estadounidense al denegar el acceso a buques con bandera de Estados Unidos. Estas restricciones afectan a la fiabilidad de las cadenas de suministro, a la capacidad de la FMC para promover las exportaciones estadounidenses y al apoyo a una flota de línea estadounidense capaz de responder a necesidades de seguridad nacional.
La Comisión propone una tasa de 200 000 dólares por viaje para todos los buques con bandera española que entren en un puerto estadounidense procedente del extranjero, así como restricciones a la importación de ciertas categorías de productos españoles (perfumería y cosmética, aceites y grasas, incluido el aceite de oliva, cerámica, artículos de piedra, azúcar y confitería). El importe de la tasa reproduce un precedente de 1997 contra las prácticas portuarias japonesas, ajustado por la inflación. Los comentarios públicos están abiertos hasta el 14 de diciembre de 2026 y España puede solicitar ser oída. Las medidas aún no están en vigor.

La hipocresía española sobre Gaza
Lo que hace este asunto especialmente malsano es el desfase entre el discurso y los hechos. Madrid presenta sus restricciones portuarias y su embargo como una defensa coherente del derecho internacional y de los civiles palestinos. Sin embargo, la misma España abandonó el Sáhara Occidental en 1975-1976 tras décadas de colonización, firmó los Acuerdos de Madrid que abrieron la vía a la ocupación marroquí (que el derecho internacional considera ilegal) y sigue controlando el espacio aéreo del territorio desde Canarias.
En 2022, el Gobierno de Sánchez calificó el plan de autonomía marroquí de «base más seria, realista y creíble» para resolver el diferendo, un giro criticado como una capitulación ante las presiones marroquíes que rompía con décadas de neutralidad formal. Observadores, incluidos representantes saharauis, subrayan que esta posición contradice las reiteradas invocaciones del derecho internacional sobre Gaza, Ucrania o cualquier otro lugar. Según algunos dictámenes jurídicos de la ONU, España sigue siendo la potencia administradora de iure del Sáhara Occidental.
Esta selectividad no es anodina. Convive con el mantenimiento de Ceuta y Melilla, enclaves cuya soberanía es disputada por Marruecos, y con una feroz competencia portuaria en la que Tanger Med ya ha superado a Algeciras en volumen de contenedores. El desvío de buques estadounidenses hacia Marruecos, provocado por la política española, refuerza a un competidor regional y, al mismo tiempo, permite a Madrid enarbolar un estandarte moral para uso interno.
Una parte creciente de la opinión pública y del panorama político español se desplaza hacia la extrema derecha (Vox y corrientes nacionalistas más duras), mientras ganan visibilidad grupos marginales con referencias neonazis. Esta deriva interna empuja al Gobierno de Sánchez a sobreactuar una postura «progresista» y antiisraelí para calmar a sus aliados de izquierda radical y diferenciarse de la derecha, al tiempo que gestiona de forma pragmática, incluso complaciente, los hechos consumados en el Sáhara. Es una forma de colonialismo por delegación o de cálculo poscolonial: criticar a Israel por hechos consumados en Palestina mientras se deja que el tráfico migre hacia un centro marroquí que sirve además de herramienta de presión sobre los enclaves españoles. La postura sobre Gaza sirve más para proyectar una imagen y responder a equilibrios electorales que para aplicar principios uniformes.
El resultado es una política exterior incoherente que debilita la fiabilidad de España como socio comercial y aliado de la OTAN, y expone sus puertos a represalias.
Desafíos económicos y estratégicos
Las consecuencias son concretas. Las exportaciones agroalimentarias españolas a Estados Unidos alcanzaron los 3256 millones de euros en 2025 (un 10 % menos), de los cuales unos 970 millones corresponden a aceites y grasas, un mercado clave para el aceite de oliva. Las restricciones sobre estas categorías añadirían incertidumbre. Desde el punto de vista estratégico, el MSP está concebido para sostener la capacidad de proyección estadounidense; restringir el acceso de sus buques introduce fricción en rutas mediterráneas vitales.
Para España, perder escalas en Algeciras en favor de Tanger Med debilita una ventaja competitiva ya presionada por los costes europeos y por la estrategia portuaria marroquí. Sumado a una de las contribuciones de defensa más bajas de la OTAN y a la negativa a comprometerse con objetivos más elevados, alimenta las críticas sobre su fiabilidad como aliado.
Cifras clave
- Al menos 3 buques estadounidenses del MSP rechazados en noviembre de 2024.
- Escalas de Maersk Line Limited: 7,25 al mes en España antes de noviembre de 2024; casi paralización en Algeciras después, sustituidas en parte por Tanger Med (~4,17 al mes).
- Tasa propuesta: 200 000 $ por viaje para los buques con bandera española.
- Exportaciones agroalimentarias a Estados Unidos en 2025: 3256 millones de euros; aceites y grasas ~970 millones de euros.
- Giro sobre el Sáhara Occidental: apoyo al plan de autonomía marroquí en 2022.
Perspectivas
El Gobierno español defiende sus medidas como acordes con el derecho internacional y la opinión pública. Algunos ven en ello una soberanía legítima. Pero los críticos, incluidos miembros de la oposición y observadores saharauis, señalan la incoherencia con el Sáhara Occidental, donde Madrid ha priorizado los intereses bilaterales con Rabat. La Comisión Europea examina las propuestas estadounidenses sin haber anunciado contramedidas. Una resolución negociada sigue siendo posible, como en el precedente japonés de 1997, pero exigirá que Madrid reconozca los costes de su política selectiva.
En definitiva, el caso FMC revela menos una defensa de principios sobre Gaza que una instrumentalización política malsana: un discurso moral de geometría variable que sirve a cálculos internos y regionales, mientras desvía tráfico hacia Marruecos y expone a España a sanciones comerciales. Los puertos no son tribunas. Los socios comerciales y los aliados sacan sus conclusiones. Lo que ocurra a continuación dependerá de los comentarios y de una posible audiencia, pero los hechos documentados dificultan mantener la ilusión de coherencia.
Preguntas frecuentes
¿Por qué calificar de hipócrita la postura sobre Gaza?
Porque España invoca el derecho internacional y la autodeterminación para Palestina, pero abandonó el Sáhara Occidental (antigua colonia) en favor de Marruecos y, desde 2022, respalda el plan de autonomía marroquí, todo ello mientras sigue controlando el espacio aéreo del territorio.
¿Están ya en vigor las medidas de la FMC?
No. Se trata de un proyecto. Los comentarios están abiertos hasta el 14 de diciembre de 2026 y España puede solicitar ser oída.
¿Qué relación tiene con Marruecos?
Las denegaciones de acceso provocaron desvíos hacia Tanger Med, lo que refuerza a un competidor portuario y coincide con una política española pragmática (incluso complaciente) hacia Rabat en el Sáhara.
¿Qué es el MSP?
Un programa estadounidense que apoya a buques comerciales con bandera de Estados Unidos a cambio de su disponibilidad para necesidades de seguridad nacional.