El encuentro celebrado el lunes en Nueva York entre Nasser Bourita y Kaja Kallas pertenece claramente a esta segunda categoría. Al margen de la 81.ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el ministro marroquí de Asuntos Exteriores se reunió con la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y vicepresidenta de la Comisión Europea. Ambos responsables destacaron la dinámica positiva de las relaciones entre Marruecos y la Unión Europea y reafirmaron su voluntad de dar un nuevo impulso a su asociación.
- Rabat ha elegido hablar directamente con Bruselas
- Marruecos ya no necesita pasar por Madrid para hablar con Europa
- Una asociación que Bruselas califica de estratégica
- Y aquí es donde Madrid tiene que asumir la realidad
- Bruselas también reconoce el peso de Marruecos en el norte de África
- Marruecos avanza simultáneamente en varios frentes
- Europa también mira hacia Marruecos para el Mediterráneo y África
- Una evolución que complica la lectura española del asunto
- Marruecos puede mirar hacia Bruselas sin pedir permiso
- Preguntas frecuentes
Para Madrid, el mensaje es difícil de ignorar. Marruecos no está esperando a que España le abra las puertas de Europa. Rabat está hablando directamente con las instituciones europeas.
Esta distinción es fundamental. España es un Estado miembro de la Unión Europea. Bruselas, en cambio, representa un marco institucional cuyo papel va mucho más allá de las relaciones entre dos países. Al reforzar este canal directo, Marruecos demuestra que pretende relacionarse con Europa a nivel institucional, sin hacer depender su estrategia europea de una única capital.
Y esta evolución no comenzó el lunes.
Rabat ha elegido hablar directamente con Bruselas
El 29 de enero de 2026 se celebró en Bruselas el 15.º Consejo de Asociación entre la Unión Europea y Marruecos. La reunión estuvo copresidida por Kaja Kallas y Nasser Bourita, mientras que la Comisión Europea estuvo representada por la comisaria para el Mediterráneo, Dubravka Šuica.
El contenido de aquella reunión fue especialmente revelador.
Ambas partes reafirmaron su voluntad de relanzar y profundizar su asociación, treinta años después de la firma del Acuerdo de Asociación entre la UE y Marruecos de 1996. El diálogo abarca ámbitos como el comercio, las inversiones, la innovación, la transición ecológica, la migración, la seguridad, la investigación y el desarrollo socioeconómico.
En otras palabras, Rabat no está construyendo simplemente una relación con algunos gobiernos europeos. Está trabajando sobre el marco institucional que regula una parte importante de sus relaciones con el continente.
Y es precisamente esto lo que da a la actual dinámica una dimensión política particular.
Marruecos ya no necesita pasar por Madrid para hablar con Europa
Durante años, algunas interpretaciones de la relación entre Marruecos y Europa han concedido una importancia desproporcionada a las capitales nacionales. Desde esta perspectiva, Madrid podía aparecer casi como la puerta natural entre Rabat y el resto de Europa.
La realidad institucional de la Unión Europea es diferente.
Marruecos puede dialogar con los gobiernos europeos, pero también puede negociar directamente con las instituciones europeas cuando las cuestiones abordadas corresponden a las competencias de la Unión.
El encuentro entre Bourita y Kallas constituye un ejemplo particularmente claro.
La Alta Representante de la UE no es una funcionaria española encargada de representar a Madrid. Actúa en nombre de las instituciones europeas dentro de sus competencias. La Comisión Europea, por su parte, dispone de importantes competencias en ámbitos como el comercio, la economía y la cooperación.
Para Rabat, esta estructura institucional ofrece una oportunidad evidente: defender directamente sus intereses ante los actores europeos correspondientes.
Y eso es precisamente lo que Marruecos parece estar haciendo.
Una asociación que Bruselas califica de estratégica
El aspecto más interesante de esta evolución no es la comunicación marroquí. Es el lenguaje utilizado por la propia Unión Europea.
En la declaración conjunta publicada tras el Consejo de Asociación del 29 de enero, Bruselas y Rabat reafirmaron la importancia de una asociación descrita como estratégica, multidimensional y privilegiada. Ambas partes anunciaron asimismo su intención de elevar sus ambiciones y aprovechar mejor su potencial.
El Consejo de la Unión Europea también describe a Marruecos como un socio estratégico y clave para la UE en su Vecindad Sur.
Este reconocimiento institucional es importante.
Significa que la relación con Marruecos no se considera una cuestión bilateral secundaria. Forma parte de la política europea hacia su Vecindad Sur y afecta a cuestiones directamente relacionadas con los intereses de la Unión.
Para Rabat, esto representa una posición especialmente favorable.
El Reino puede ahora impulsar directamente su agenda ante las instituciones europeas en cuestiones tan sensibles como las inversiones, la energía, la seguridad, la migración, la investigación y las infraestructuras.
Y aquí es donde Madrid tiene que asumir la realidad
El título de este artículo es deliberadamente provocador: «Madrid tendrá que acostumbrarse».
No significa que España haya desaparecido de la estrategia europea de Marruecos. Significa algo mucho más preciso: Madrid no puede pretender ser la única puerta entre Rabat y Europa.
La diplomacia marroquí lo ha demostrado una vez más.
Nasser Bourita mantiene un diálogo directo con la Alta Representante de la UE. Marruecos participa directamente en el Consejo de Asociación UE-Marruecos. Las conversaciones abordan directamente el futuro de la asociación con la Unión Europea.
Por tanto, no existe ninguna razón institucional para que Rabat limite su estrategia europea a las relaciones con Madrid.
Y esta capacidad de multiplicar los canales constituye precisamente una de las fortalezas de la diplomacia marroquí.
El Reino puede defender sus intereses en Rabat, Bruselas, las capitales europeas, Washington, Pekín y junto a sus socios africanos. Esta diversificación reduce necesariamente la posibilidad de que un único interlocutor pueda presentarse como indispensable.
Bruselas también reconoce el peso de Marruecos en el norte de África
Otro elemento de la declaración conjunta del 29 de enero merece atención.
La Unión Europea señala que Marruecos sigue siendo su principal beneficiario de la financiación europea en el norte de África. El documento menciona aproximadamente 270 millones de euros anuales durante el período 2021-2024 en asignaciones bilaterales y a través del EFSD+, además de inversiones estructurales respaldadas, entre otros, por el Banco Europeo de Inversiones y las instituciones financieras de los Estados miembros.
Esta cifra, evidentemente, no constituye una medida completa de la importancia política de un país. Pero sí ofrece una indicación concreta de la profundidad de la relación.
La asociación, por tanto, no es únicamente diplomática.
También se sustenta en mecanismos financieros, económicos e institucionales.
Para Marruecos, esto representa una palanca adicional para atraer inversiones, financiar proyectos y reforzar sus capacidades en sectores estratégicos.
Para la Unión Europea, también refleja la voluntad de mantener una asociación estructurada con Rabat.
Marruecos avanza simultáneamente en varios frentes
Este es probablemente uno de los aspectos más interesantes de la estrategia marroquí.
Rabat no busca simplemente mejorar sus relaciones con un país europeo o con una institución internacional. El Reino está desarrollando varios canales simultáneamente.
En el ámbito europeo, profundiza su asociación institucional con Bruselas.
En África, busca reforzar su papel en los intercambios económicos y las iniciativas regionales.
En el ámbito atlántico, desarrolla una visión que conecta África, Europa y el espacio marítimo.
Y en el terreno diplomático, multiplica sus asociaciones para no depender de un único bloque o de una única capital.
Esta diversificación ofrece una ventaja estratégica evidente: cuando un país dispone de varios interlocutores y varios canales de cooperación, aumenta su capacidad para defender sus intereses.
La dinámica Marruecos-UE de 2026 encaja plenamente en esta lógica.
Europa también mira hacia Marruecos para el Mediterráneo y África
Aquí es donde la evolución va más allá de las relaciones bilaterales.
La declaración conjunta del Consejo de la Unión Europea no se centra exclusivamente en las cuestiones bilaterales. Bruselas y Rabat también destacan la cooperación en el espacio euromediterráneo y con los socios africanos.
Ambas partes abordaron la Iniciativa de los Estados Africanos Atlánticos y la estrategia Global Gateway. La parte europea también destacó el papel de Marruecos en las iniciativas de cooperación regional.
Este punto merece especial atención.
Marruecos ya no se presenta únicamente como el vecino meridional de Europa. El Reino busca posicionarse como un punto de conexión entre varios espacios: Europa, África, el Atlántico y el Mediterráneo.
Su posición geográfica se ha convertido en un activo diplomático y económico.
Y Bruselas parece cada vez más dispuesta a integrar esta posición en su propia estrategia regional.
Una evolución que complica la lectura española del asunto
Aquí es precisamente donde la relación con Madrid se vuelve políticamente interesante.
Una parte del debate español sobre Marruecos puede analizarse desde una perspectiva bilateral: fronteras, migración, comercio, Sáhara, pesca o seguridad.
Pero la relación entre Rabat y Bruselas es mucho más amplia.
Pone sobre la mesa cuestiones que van más allá de los intereses españoles.
Cuando se habla de inversiones europeas, política mediterránea, seguridad regional, innovación, transición energética o cooperación con África, Madrid no puede definir por sí sola la posición europea.
Es la consecuencia normal del funcionamiento de la Unión Europea.
Y Marruecos parece haber comprendido perfectamente esta realidad.
La estrategia consiste cada vez menos en convencer a una sola capital europea y cada vez más en desarrollar una relación directa con todo el sistema institucional europeo.
Marruecos puede mirar hacia Bruselas sin pedir permiso
Esta es probablemente la conclusión más sencilla de extraer de esta nueva secuencia diplomática.
Marruecos no necesita elegir entre las distintas capitales europeas. Puede dialogar directamente con Bruselas y, al mismo tiempo, desarrollar relaciones con los Estados miembros.
Pero el nuevo elemento es que la relación con la Unión Europea está ahora suficientemente estructurada como para constituir un eje diplomático propio.
El encuentro en Nueva York entre Nasser Bourita y Kaja Kallas se produce después del Consejo de Asociación de enero y de la visita de trabajo de la Alta Representante a Rabat en abril. Ambos responsables destacaron precisamente esta continuidad y su voluntad de aprovechar la dinámica actual para dar un nuevo impulso a la asociación.
Para Madrid, la conclusión resulta difícil de evitar: Marruecos habla directamente con Bruselas.
Y Bruselas habla directamente con Marruecos.
No se trata de una ruptura con las capitales europeas. Se trata de un cambio de escala.
Marruecos ya no espera que un Estado miembro actúe como intermediario para hacer valer sus intereses ante la Unión Europea.
Se presenta directamente ante las instituciones europeas, negocia directamente con ellas y construye junto a ellas una asociación que ambas partes quieren ahora hacer más estratégica.
Madrid tendrá que acostumbrarse.
Europa no es sinónimo de España.
Y Marruecos lo ha entendido claramente.
Preguntas frecuentes
¿Por qué es importante la reunión entre Nasser Bourita y Kaja Kallas?
Confirma la continuidad del diálogo directo entre Marruecos y las instituciones europeas después del Consejo de Asociación UE-Marruecos celebrado en enero de 2026.
¿Está Marruecos intentando evitar a España?
Es más preciso decir que Rabat está diversificando sus canales europeos. El Reino mantiene un diálogo directo con las instituciones de la UE sin depender de un único Estado miembro.
¿Cuáles son los principales ámbitos de la asociación Marruecos-UE?
La asociación abarca el comercio, las inversiones, la seguridad, la migración, la innovación, la transición ecológica, la investigación y el desarrollo socioeconómico.
¿Por qué Bruselas concede importancia a Marruecos?
Las instituciones europeas consideran a Marruecos un socio estratégico en la Vecindad Sur de la UE y destacan su papel en la cooperación euromediterránea y africana.