Dieciséis años después de su lanzamiento bajo una ley de 2010, Casablanca Finance City sigue siendo uno de los pocos proyectos económicos marroquíes cuya trayectoria puede medirse realmente con cifras. Quise examinar más de cerca qué significa hoy, en términos concretos, la etiqueta de “hub financiero africano”: quién contrata, en qué profesiones y a qué escala. La respuesta resulta más matizada de lo que sugiere a veces el discurso institucional.
Un balance de empleo que avanza, pero con cifras que divergen
Circulan actualmente dos series de datos sobre el empleo generado por el ecosistema CFC, y no cuentan exactamente la misma historia. Por un lado, las empresas con estatus CFC superaron las 230 unidades a finales de 2025, con cerca de 7.000 empleos creados solo en ese año, elevando el acumulado a unos 30.000 empleos generados desde su origen por las sociedades que han instalado en Casablanca una sede, una filial o una plataforma regional. Es una recuperación clara tras una primera década considerada tibia, aunque se sigue lejos de los 80.000 empleos que mencionaba hace algunos años el director general de CFC Authority, Saïd Ibrahimi, según el mismo balance.
Por otro lado, una síntesis más reciente presenta una cifra sensiblemente distinta: 220 empresas con estatus OFC (Organisme de Finance City) y 8.500 empleos directos creados, en puestos de directivos financieros, juristas, consultoría e informática. La diferencia entre 30.000 y 8.500 no es menor: probablemente se explica por perímetros de conteo distintos, entre el conjunto de sociedades vinculadas a CFC (incluidos los efectivos ya presentes antes de su adhesión) y el estatus fiscal OFC en sentido estricto, que exige que al menos el 50% de la facturación provenga de clientes extranjeros y al menos el 70% de la actividad esté orientada a la exportación. A falta de una metodología pública detallada y armonizada, conviene ser prudentes respecto a la magnitud exacta del fenómeno, aunque la dirección de la tendencia, en sí, no está en discusión.
Banca y finanzas, el pilar histórico del hub
El sector que forjó la reputación de CFC sigue siendo, sin sorpresas, el primer empleador. La plaza acoge hoy a 65 bancos internacionales, en forma de sucursales, filiales u oficinas de representación, dentro de una red que cubre 35 países africanos. Entre las implantaciones más citadas figuran las oficinas regionales de Deutsche Bank, BNP Paribas, Société Générale, AXA y Allianz, junto con KPMG, Deloitte, PwC y McKinsey, además de las direcciones regionales africanas de BNP Paribas Africa y Société Générale Afrique. Estas entidades contratan principalmente analistas financieros, responsables de grandes cuentas y perfiles de gestión de riesgos, con remuneraciones que pueden alcanzar entre 35.000 y 100.000 dirhams mensuales para los banqueros de inversión especializados en fusiones y adquisiciones o en private equity. Es este núcleo bancario, más que cualquier novedad reciente, el que sigue estructurando la mayor parte de los efectivos.
Seguros y gestión de activos, un vivero menos visible pero real
Menos mediatizado que la banca, el sector asegurador constituye sin embargo uno de los pilares del hub, con la presencia de grupos como Zurich Insurance y Allianz Africa, que dirigen desde Casablanca sus actividades en varios mercados africanos. Junto a ellos, los fondos de inversión y las sociedades de gestión de activos contratan analistas de fund management, con remuneraciones que rondan entre 20.000 y 60.000 dirhams al mes. Este segmento se beneficia directamente del posicionamiento de CFC como puerta de entrada de inversión hacia el África subsahariana y occidental, un papel que la plaza busca consolidar activamente: en noviembre de 2025, una delegación de una veintena de empresas miembro realizó una gira por Benín, Togo y Ghana, centrada en fintech, infraestructuras, turismo, agua, construcción, agroindustria y energías renovables, en el marco de una red que cuenta ya con más de 24 acuerdos con agencias africanas de promoción de inversiones.
Consultoría, auditoría y derecho de los negocios, el vivero de las firmas internacionales
El trío consultoría-auditoría-derecho constituye el tercer gran bolsón de empleo de la plaza. Las firmas de auditoría conocidas como “Big Four” contratan masivamente perfiles junior y con experiencia, con salarios que van de 12.000 a 40.000 dirhams según la trayectoria, mientras que los despachos internacionales de abogados de negocios, a menudo vinculados a redes europeas o anglosajonas, ofrecen remuneraciones que pueden llegar a 80.000 dirhams para los perfiles más senior. Estas firmas acompañan directamente las operaciones de los grupos financieros instalados en CFC, lo que convierte a este sector en uno cuyo crecimiento está estructuralmente ligado al de la propia plaza, más que a una dinámica autónoma.
Tecnología y fintech, la nueva frontera bajo presión competitiva
Es probablemente el terreno donde la partida se juega más rápido. Marruecos ha puesto en marcha un esfuerzo de financiación considerable hacia las startups tecnológicas, con una dotación de 270 millones de dólares destinada a una decena de fondos seleccionados para invertir en empresas emergentes, dentro de un ecosistema casablanqués ya animado por fondos locales como MNF Ventures, Outlierz Ventures o 212 Founders. Pero este auge tecnológico viene acompañado de una competencia continental directa. En el otoño de 2025, Casablanca perdió temporalmente su rango de primera plaza financiera africana en favor de la isla Mauricio, impulsada por una aceleración de su sector fintech. La plaza marroquí recuperó el liderazgo en la edición siguiente del ranking: según la última entrega del GFCI, Casablanca ocupa el puesto 49 a nivel mundial y conserva su estatus de líder continental, con un avance de siete posiciones, por delante de Mauricio (puesto 50 mundial) y Kigali (72). El ranking señala, sin embargo, que Johannesburgo registró el mayor progreso del continente, con un salto de catorce posiciones a nivel mundial, una señal de que la posición marroquí, aunque consolidada, no está asegurada de forma duradera.
Lo que dicen las cifras, entre líneas
- Más de 230 empresas con etiqueta CFC a finales de 2025, frente a 65 en 2015
- Entre 8.500 y 30.000 empleos acumulados creados, según el perímetro utilizado
- 65 bancos internacionales representados, en una red de 35 países africanos
- Puesto 49 mundial y 1º en África en la última edición del GFCI
- 270 millones de dólares movilizados para financiar startups marroquíes
Por qué esta dinámica importa más allá de Casablanca
El asunto trasciende la mera creación de empleos cualificados en un distrito de negocios. CFC fue concebido como una herramienta de proyección regional, con la ambición de convertir a Casablanca en la puerta financiera de entrada al África subsahariana. En ese plano, la plaza goza de un reconocimiento cualitativo que va más allá del ranking bruto: en una encuesta de percepción asociada al GFCI, Casablanca figura entre las quince plazas financieras mundiales consideradas con más probabilidades de ganar relevancia en los próximos dos o tres años, con veintitrés menciones. Ese estatus prospectivo, más que el rango actual, condiciona la capacidad de la plaza para atraer nuevas sedes regionales y, en consecuencia, nuevos empleos cualificados.
El tema tiene además una dimensión geopolítica y regulatoria que pesa directamente sobre el atractivo del hub. El régimen fiscal inicial de CFC, especialmente ventajoso, fue reformado en 2020 bajo presión de la OCDE y la Unión Europea, reduciendo parte de la ventaja comparativa que había justificado las primeras implantaciones. Es un recordatorio útil: la competitividad fiscal de una plaza financiera africana ya no se decide solo en Rabat, sino también en Bruselas y en París.
Una trayectoria modesta frente a las referencias internacionales
Sería deshonesto presentar a CFC como un éxito consumado. La comparación con el modelo que inspiró el proyecto marroquí pone las cosas en perspectiva: el Dubai International Financial Centre, creado en 2004, atrajo a más de 4.900 empresas en veinte años, mientras que CFC cuenta con unas 220 tras quince años de existencia. El avance es real, pero es deliberadamente cualitativo antes que explosivo, una opción asumida por las autoridades marroquíes, que priorizan la selectividad de los perfiles de empresas frente a la carrera por el volumen.
Conclusión abierta
Casablanca Finance City contrata, por tanto, cada vez más, en cinco grandes bolsones: banca, seguros y gestión de activos, consultoría-auditoría-derecho, y ahora también tecnología y fintech. Pero el margen de incertidumbre en las propias cifras, la intensidad de la competencia continental —mauriciana y sudafricana en particular— y la dependencia del modelo fiscal respecto a los arbitrajes internacionales invitan a seguir este dossier con el mismo rigor que se aplicaría a cualquier plaza financiera emergente. La próxima edición del GFCI, prevista para el otoño, ofrecerá una primera indicación sobre la capacidad de Casablanca para consolidar o no su liderazgo africano recuperado.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas empresas están instaladas actualmente en Casablanca Finance City?
Entre 220 y 230 empresas según la fuente, frente a 65 en 2015: una cifra en crecimiento, pero aún lejos de estándares como el de Dubái.
¿Qué sector contrata más en CFC?
La banca y las finanzas siguen siendo el primer bolsón histórico de empleo, seguidas de los seguros, la consultoría-auditoría-derecho y, por último, la tecnología y la fintech, en fuerte crecimiento.
¿Sigue siendo Casablanca la primera plaza financiera de África?
Sí, según la última clasificación del GFCI, tras haber cedido brevemente ese puesto a la isla Mauricio a finales de 2025.
¿Qué salarios ofrecen las empresas de CFC?
Varían mucho según el puesto, desde 12.000 dirhams para un auditor junior hasta 100.000 dirhams para un banquero de inversión senior en fusiones y adquisiciones.