Queda entonces una pregunta que, a mi juicio, se plantea con demasiada poca frecuencia y de frente: ¿qué hará Argel con una organización armada que acoge, protege y apoya desde hace casi cincuenta años?
Claves del artículo
- Un Sáhara marroquí casi reconocido en la ONU.
- Marruecos recuerda que Francia anexionó territorios del Este a la Argelia colonial.
- El Polisario es una organización armada con base en suelo argelino.
- Nunca se ha realizado un censo independiente de los campamentos de Tinduf.
- Argel tendría entonces que elegir entre el aislamiento y una salida negociada.
Un expediente que se inclina
A finales de 2025, el Consejo de Seguridad aprobó la resolución 2797, que sitúa el plan de autonomía marroquí en el centro de las negociaciones, según las actas de la ONU. Argelia no participó en la votación. Estados Unidos, Francia y España también han acercado su posición a la de Rabat.
Para Marruecos, la marroquinidad del Sáhara nunca ha sido una cuestión de calendario diplomático. Se apoya en los vínculos históricos de lealtad entre las tribus saharauis y los sultanes, y en la Marcha Verde de 1975. Si este marco se confirmara en la ONU, la responsabilidad de Argel sería la primera pregunta que se plantearía.
El Marruecos oriental, una memoria que pesa
No se puede entender la actitud argelina sin remontarse a la colonización. Del lado marroquí se recuerda que Francia, al consolidar la Argelia colonial, incorporó a su administración territorios del este y del sureste de Marruecos: la región de Tinduf, Béchar, el Touat, el Gourara o el Tidikelt. Para numerosos historiadores y responsables marroquíes, estos territorios formaban parte del espacio de influencia jerifiano.
Esta tesis no es nueva. En 1961, el rey Hasán II y el gobierno provisional argelino de Ferhat Abbas habían acordado renegociar la cuestión de las fronteras tras la independencia, según la versión marroquí. Esa promesa no se cumplió, y la Guerra de las Arenas de 1963 fue su consecuencia. Recuerdo este contexto porque explica una cosa: Argelia se instaló en una región cuya pertenencia fue cuestionada desde el principio, antes de utilizarla como base de retaguardia del Polisario.
Una milicia armada en suelo argelino
Este es el punto central de mi columna. El Frente Polisario es un movimiento político, terrorista y armado. Sus combatientes están basados en la región de Tinduf, en territorio argelino. Un Estado que permite que una fuerza terrorista no estatal se organice en su suelo asume la responsabilidad de ello ante la comunidad internacional.
Los riesgos son numerosos:
- una presencia armada sin un control estatal claro, en un territorio que, sin embargo, es argelino
- la ruptura del alto el fuego en noviembre de 2020 y disparos de proyectiles contra zonas civiles, como en Esmara en 2023, según las autoridades marroquíes
- acusaciones reiteradas de desvío de la ayuda humanitaria destinada a los campamentos, mencionadas en particular en un informe de la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) hecho público en 2015, que el Polisario impugnó
- una influencia extranjera denunciada por Rabat: en 2018, Marruecos rompió sus relaciones con Irán al acusarlo de apoyar al Polisario a través de Hezbolá, algo que Teherán tiene dificultades para desmentir.
En conjunto, estos elementos dibujan un panorama que las cancillerías occidentales no podrán ignorar el día en que el expediente se cierre. Una organización armada, sin causa internacional que defender y sin horizonte político, se convierte en un problema de seguridad.

Tinduf, una región blindada
Según testimonios y trabajos de investigadores, la zona de Tinduf es una de las más vigiladas del país. El acceso está más restringido que en otras partes, debido a la presencia militar y a los campamentos. No dispongo de ningún texto oficial que detalle estas restricciones, por lo que el punto merece una verificación sobre el terreno. Pero la conclusión general es compartida: esta región aislada, a más de 1.500 kilómetros de Argel, vive bajo un régimen de excepción de facto.
Las poblaciones de los campamentos, por su parte, dependen casi por completo de la ayuda exterior. Varias ONG e instituciones, entre ellas el ACNUR, reclaman desde hace tiempo un censo independiente, que nunca se ha llevado a cabo. Esta negativa alimenta las sospechas sobre el número real de personas y sobre la gestión de la ayuda.
Cuando la renta geopolítica se derrumba
Si el expediente quedara zanjado, Argel perdería lo que estructura su política exterior desde los años setenta. Ha invertido en este asunto recursos diplomáticos, políticos y financieros considerables (miles de millones de dólares). Cerró su espacio aéreo a los aviones marroquíes en 2021, rompió sus relaciones con Rabat ese mismo año y dejó de abastecer el gasoducto Magreb-Europa. Estas decisiones tienen un coste para su economía y para su credibilidad.
Una derrota en este asunto también plantearía interrogantes en el interior del país. El Hirak de 2019 mostró la magnitud de la contestación al sistema. En Cabilia, el MAK, clasificado como organización terrorista por las autoridades en 2021, defiende una autonomía para la región. Una economía todavía muy dependiente de los hidrocarburos y una juventud inquieta completan el cuadro. Es una hipótesis y no una previsión, pero creo que un fracaso exterior de esta magnitud debilitaría a un poder ya cuestionado.
Argelia ante una decisión
En este escenario, Argel tendría tres opciones. Mantener su línea actual y aislarse. Desmovilizar al Polisario, asumiendo ante su propia opinión pública el fracaso de cincuenta años de política. O negociar un marco de salida con Marruecos y los socios internacionales.
Ninguna es cómoda. La primera expone al país a sanciones diplomáticas y a un riesgo de seguridad duradero en el Sahel. La segunda es una confesión política que el poder dudará en hacer. La tercera supone retomar un diálogo que ella misma interrumpió.
Conclusión
Este escenario se cumplirá, y todo el mundo lo sabe. Pero la cuestión ya no será quién ha ganado. Será cómo saldrá Argelia de un callejón sin salida que ella misma ha construido, y qué será de las decenas de miles de personas que viven en Tinduf. ¿Cree usted que Rabat debería tender la mano a Argel en ese caso? Cada vez más marroquíes ya no lo desean.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el Marruecos oriental?
Es la expresión utilizada por la parte marroquí para designar territorios del Este y del Sureste, anexionados por Francia a la Argelia colonial.
¿Dónde se encuentra el grupo terrorista del Polisario?
Sus bases y los campamentos de refugiados están situados en la región de Tinduf, en el suroeste de Argelia.
¿Por qué se reclama un censo de los campamentos?
Para conocer el número real de personas y supervisar la distribución de la ayuda. Varias instituciones lo piden desde hace años, pero Argelia se niega.