No por ello deja de marcar una etapa significativa en la política de soberanía industrial que Marruecos persigue desde hace varios años en el ámbito de la defensa. Es ahí, a una cuarentena de kilómetros de Casablanca, donde debe erigirse un centro de mantenimiento, reparación y revisión (MRO) dedicado a los F-16 Fighting Falcon y a los C-130 Hercules de las Fuerzas Reales Aéreas (FRA).
Propongo aquí repasar este proyecto, sus actores y lo que revela sobre las ambiciones industriales y estratégicas del Reino en el sector aeronáutico de defensa.
Una alianza tripartita al servicio de una flota estratégica
El proyecto lleva el nombre de Maintenance Aero Maroc (MAM). Se trata de una empresa conjunta que reúne a Sabena Engineering, filial belga del grupo Orizio especializada en MRO aeronáutico, y Lockheed Martin, fabricante original de ambas aeronaves. Junto a ellas figura MEDZ, la filial de desarrollo de infraestructuras de la Caisse de Dépôt et de Gestion (CDG), que aporta la dimensión pública marroquí del proyecto. Según varias fuentes coincidentes, la estructura MAM tendría su origen en una alianza forjada hace más de tres años, en la que también participó Maintenance Aeronautic Assets (MAA).
La futura instalación, con una superficie anunciada de más de 8.000 metros cuadrados, está concebida como la primera fase de un emplazamiento más amplio. Su puesta en servicio está prevista para el segundo semestre de 2026. La ambición expresada por los promotores del proyecto va más allá del mero mantenimiento de la flota nacional: evocan la posibilidad, a medio plazo, de dar servicio a otros operadores de F-16 y C-130 en la región mediterránea y más allá.
Este posicionamiento no es casual. Se inscribe en un movimiento más amplio de estructuración de la industria de defensa marroquí, impulsado en particular por la ley 10-20, que regula la fabricación y el mantenimiento de material militar en territorio nacional.
Una flota en plena transformación
Para comprender el interés de este centro, conviene recordar la magnitud de la modernización aérea emprendida por Marruecos desde 2019. Ese año, el Departamento de Estado estadounidense aprobó dos vertientes de un mismo esfuerzo: por un lado, la modernización de los 23 F-16C/D Block 50/52 ya en servicio, adquiridos entre 2011 y 2012, hacia el estándar F-16V Block 70/72, por un monto cercano a los 985 millones de dólares; por otro, la adquisición de 25 F-16C/D Block 72 nuevos, por unos 3.700 millones de dólares, destinados a sustituir a los ya veteranos Mirage F1 y F-5 Tiger II.
A término, la Real Fuerza Aérea Marroquí debería contar con una flota cercana a los 48 F-16 de última generación, una cifra que da la medida de las necesidades de mantenimiento pesado por venir. Hasta ahora, este tipo de intervención suponía generalmente el envío de las aeronaves al extranjero, con los costes y plazos que ello implica. La creación de un centro MRO nacional cambia esa ecuación: permite repatriar una competencia estratégica y reducir la dependencia logística respecto a proveedores extranjeros.
El componente de transporte tampoco queda al margen. La flota de C-130H y de los aviones cisterna KC-130H, compuesta por una docena de aparatos de transporte táctico, constituye la columna vertebral de la capacidad de proyección y reabastecimiento en vuelo de las fuerzas marroquíes. En julio de 2025, la FRA encomendó a L3Harris Technologies la modernización completa de esta flota, que incluye la actualización de la aviónica y la revisión de los motores. El centro de Benslimane está llamado a complementar este programa, asumiendo los trabajos de mantenimiento pesado de célula.
Apoyarse en un ecosistema industrial ya constituido
El proyecto MAM no surge en un vacío industrial. Por el contrario, viene a consolidar una presencia ya antigua del grupo Orizio en Marruecos, a través de su filial Sabca Maroc, que opera desde 2012 una planta de 16.000 metros cuadrados en Nouaceur, especializada en el ensamblaje de aeroestructuras para Airbus, Pilatus o Dassault, y que ya ha colaborado con la FRA en la modernización de los Mirage F1 y los Alphajet.
A ello se suma la implantación, anunciada a mediados de 2023, de Pratt & Whitney Maroc, filial de RTX encargada de la fabricación de piezas mecanizadas estructurales para distintos modelos de motores. El polo aeronáutico marroquí, que ya alberga a actores como Safran, Stelia Aerospace o Spirit AeroSystems, da así un nuevo paso al pasar del ensamblaje de estructuras a un segmento más complejo y de mayor valor añadido: el mantenimiento pesado de plataformas militares estadounidenses de primera línea.
Algunas cifras clave permiten dimensionar el proyecto:
- Superficie del hangar de Benslimane: más de 8.000 m² (fase 1)
- Puesta en servicio prevista: segundo semestre de 2026
- Flota de F-16 a término: unos 48 aparatos (23 modernizados + 25 nuevos)
- Flota de transporte implicada: 12 C-130H y 2 KC-130H
- Coste de la modernización de los 23 F-16 existentes: unos 985 millones de dólares
- Coste de adquisición de los 25 F-16 Block 72 nuevos: unos 3.700 millones de dólares
Implicaciones económicas y geopolíticas
Más allá de su dimensión técnica, este proyecto responde a varias lógicas. La primera es presupuestaria: repatriar parte del mantenimiento pesado permite reducir, a lo largo del tiempo, el coste del ciclo de vida de una flota de combate particularmente onerosa de operar. La segunda es estratégica: disponer de una capacidad de mantenimiento soberana reduce la dependencia de calendarios y decisiones externas, un factor nada desdeñable para aeronaves llamadas a permanecer en servicio varias décadas.
La tercera es industrial y social. Los promotores del proyecto mencionan la creación de empleos cualificados y una transferencia de competencias hacia la mano de obra local, en un sector donde la experiencia técnica sigue siendo escasa. Marruecos, ya considerado uno de los polos aeronáuticos civiles más dinámicos de África, busca aquí replicar ese éxito en el segmento militar, más cerrado y más exigente en materia de certificaciones.
Por último, no puede ignorarse la dimensión regional. Al posicionarse como un centro de servicios para otros operadores de F-16 y C-130 en el entorno mediterráneo, MAM competiría con centros MRO ya establecidos en Europa o el Golfo. Esa ambición, sin embargo, sigue condicionada a la puesta en marcha efectiva del centro, a su certificación por parte de Lockheed Martin, y a la capacidad de Marruecos para convencer a clientes extranjeros de confiar el mantenimiento de sus aeronaves a una infraestructura todavía en construcción.
Lo que queda por observar
El proyecto de Benslimane se inscribe en una trayectoria coherente: la de un Marruecos que, tras haber acumulado algunos de los mayores contratos de adquisición de equipamiento estadounidense de la región MENA, busca ahora internalizar las competencias de mantenimiento que los acompañan. Queda por ver si se cumplirá el calendario anunciado —una puesta en servicio en el segundo semestre de 2026— y si el centro logrará efectivamente atraer una clientela regional más allá de las necesidades propias de las Fuerzas Reales Aéreas. Estas dos incógnitas determinarán si Benslimane sigue siendo una herramienta nacional o se convierte, como esperan sus promotores, en una plataforma MRO de vocación verdaderamente regional.
Preguntas frecuentes
¿Quiénes son los socios del proyecto MAM en Benslimane?
Sabena Engineering (grupo Orizio), Lockheed Martin y MEDZ Morocco (grupo CDG), con la implicación de Maintenance Aeronautic Assets en la estructura original de la alianza.
¿Cuándo entrará en funcionamiento el centro?
Su puesta en servicio está anunciada para el segundo semestre de 2026, para una primera fase de más de 8.000 m².
¿Cuántos F-16 alineará la FRA a término?
Unos 48 aparatos, entre los 23 F-16C/D Block 50/52 modernizados al estándar F-16V y los 25 F-16 Block 72 nuevos encargados en 2019.
¿El centro dará servicio únicamente a las Fuerzas Reales Aéreas?
En un primer momento sí, pero sus promotores expresan la ambición de convertirlo, a término, en un centro MRO regional, abierto a otros operadores de F-16 y C-130.