Drones, guerra electrónica, ciberseguridad, misiles e inteligencia artificial figuran ahora de forma explícita en los planes de estudios, que además adoptan el sistema de créditos de las universidades marroquíes.
Seis órdenes conjuntas del jefe del Gobierno, Aziz Akhannouch, y del ministro de Enseñanza Superior, Investigación Científica e Innovación, Azzedine El Midaoui, modifican las normas de estudios de cuatro escuelas militares: la Academia Real Militar de Mequinez, la Escuela Real Naval, la Escuela Real del Aire y la Escuela Real Militar de Administración.
Sustituyen íntegramente las tablas que fijan, especialidad por especialidad, la lista de módulos impartidos, su carga horaria y su evaluación. Los textos se aplican a partir del curso académico 2025-2026, que por tanto había concluido antes de su publicación.
Este tipo de textos rara vez llega a la portada. Sin embargo, dice mejor que cualquier discurso lo que un ejército espera de sus futuros mandos. Hemos querido leerlo por lo que revela sobre la doctrina de formación de las Fuerzas Armadas Reales (FAR) y por lo que todavía no dice.
Qué cambian las órdenes
La primera lección es de orden jurídico. Estas órdenes no crean nuevas escuelas ni redefinen sus misiones. Reescriben el contenido pedagógico: qué módulos, cuántas horas y qué modalidades de control de conocimientos. Es el nivel más concreto de la formación, el que determina lo que un cadete aprende realmente de un semestre a otro.
La segunda lección está en la cofirma. Que el ministro de Enseñanza Superior ponga su firma junto a la del jefe del Gobierno indica que estos planes de estudios se inscriben en el marco de los títulos nacionales y de su reconocimiento académico. No hemos podido consultar el detalle de los seis textos en el momento de la redacción, y nos limitamos a lo que permite afirmar su arquitectura general: las escuelas militares se alinean con las reglas de organización de los estudios de la enseñanza superior.
- Cuatro centros afectados: Academia Real Militar (ejército de tierra), Escuela Real Naval, Escuela Real del Aire, Escuela Real Militar de Administración.
- Seis órdenes conjuntas firmadas por el jefe del Gobierno y el ministro de Enseñanza Superior.
- Sustitución íntegra de las tablas de módulos, cargas horarias y modalidades de evaluación, especialidad por especialidad.
- Entrada en aplicación a partir del curso académico 2025-2026.
- Materias ahora explícitas: drones, guerra electrónica, ciberseguridad, misiles, inteligencia artificial.
- Adopción del sistema de créditos vigente en las universidades marroquíes.
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Disciplinas que entran en el texto
La aparición de estos epígrafes en tablas reglamentarias tiene un alcance particular. Un módulo que figura en una orden es un módulo que debe impartirse, evaluarse y contar con una carga horaria mínima. Ya no depende de la iniciativa de un director de estudios ni de la disponibilidad de un docente.
También refleja un cambio de prioridades ya visible sobre el terreno. Los conflictos de la última década han convertido los drones en una herramienta central, desde la vigilancia hasta el ataque. Han impuesto asimismo la guerra electrónica, es decir, la capacidad de interferir, interceptar o engañar las comunicaciones y los sensores del adversario, como disciplina de pleno derecho. La ciberseguridad y la inteligencia artificial, por último, afectan hoy tanto a la inteligencia como a la logística y al mando.
Marruecos no se ha mantenido al margen de este movimiento. Según la African Military Organization, citada por la prensa en diciembre de 2024, el Reino disponía de 223 drones militares en servicio en 2023, lo que lo situaría en segundo lugar del continente, por detrás de Egipto. Medios marroquíes informan además de la modernización de la flota de F-16 de las Fuerzas Reales del Aire, con la instalación de un nuevo sistema de guerra electrónica, y de un proyecto de industrialización local en el ámbito de los drones, cuyos detalles están aún por confirmar oficialmente.
En este contexto, formar oficiales que comprendan estas tecnologías no es algo accesorio. Un equipo sofisticado solo surte efecto si quienes lo mandan entienden sus capacidades, pero también sus vulnerabilidades.
La cooperación internacional como indicador
La misma tendencia se observa en los ejercicios conjuntos. La edición de 2026 de African Lion, organizada con Estados Unidos, incluyó en Agadir una fase académica dedicada a los drones, la ciberseguridad y las operaciones espaciales, según la prensa marroquí. Una primera academia de drones reunió allí a una veintena de militares de Marruecos, Ghana, Nigeria y Estados Unidos. En el programa, según la información publicada: planificación de misiones, deconflicción del espacio aéreo, guerra electrónica y reconocimiento en tiempo real.
Estas formaciones de unos pocos días no sustituyen un plan de estudios de varios años. Sin embargo, muestran que los socios de las FAR sitúan estas competencias en el centro de la interoperabilidad. Integrar estas materias en la formación inicial de los oficiales permite dejar de abordarlas únicamente mediante cursos puntuales.
Una alineación con el sistema universitario
El paso al sistema de créditos es probablemente el cambio menos espectacular y el más estructurante. Un crédito mide una carga de trabajo y permite comparar, acumular y hacer reconocer enseñanzas de un centro a otro. En la enseñanza superior marroquí, este mecanismo sirve para organizar los itinerarios por semestres y facilitar las pasarelas.
Para unas escuelas militares, lo que está en juego es doble. En primer lugar, la legibilidad: los títulos expedidos se vuelven más fácilmente comparables con los de las universidades, lo que puede contar en la continuación de estudios, los doctorados y las reconversiones profesionales. En segundo lugar, la movilidad pedagógica: un sistema de créditos abre, en principio, la vía a módulos comunes, a intercambios con universidades o a docentes civiles, en materias como la inteligencia artificial, donde buena parte de la experiencia se encuentra fuera de los cuarteles.
Esta articulación está aún por observar en la práctica. Las órdenes fijan un marco, no los convenios concretos que podrían derivarse de él.
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Una aplicación retroactiva que suscita preguntas
El punto más singular es el calendario. Los textos se aplican al curso 2025-2026, concluido antes de su publicación. Esta retroactividad aparente no es inusual en materia de regímenes de estudios, donde la administración regulariza a veces a posteriori planes ya aplicados en la práctica. Sugiere que estos contenidos estaban en gran medida vigentes sobre el terreno antes de ser consagrados por un acto reglamentario.
Esta lectura sigue siendo una hipótesis. Que sepamos, ninguna explicación oficial acompaña la fecha de aplicación elegida. Tiene, sin embargo, una consecuencia concreta: las promociones de 2025-2026 quedan ahora cubiertas por un marco formal, lo que asegura el valor de sus títulos.
Lo que estos planes de estudios no garantizan
Sería engañoso ver en estas tablas un aumento de capacidades ya logrado. Procede hacer varias salvedades.
En primer lugar, el título de un módulo no dice nada de su profundidad. Una enseñanza de guerra electrónica puede ser una iniciación conceptual o una formación técnica con material y simulación. Solo las cargas horarias y los medios pedagógicos permiten zanjar la cuestión, y eso solo se juzga con el uso.
En segundo lugar, la cuestión de los formadores se plantea en todos los ejércitos. Las competencias en ciberseguridad e inteligencia artificial son muy demandadas en el sector civil. Las escuelas tendrán que contratar, formar o asociar a docentes capaces de estar a la altura, y retener a los que formen.
Por último, los discursos oficiales y los observadores no siempre coinciden en el ritmo de modernización. Unos ven una adaptación necesaria a un entorno regional tenso; otros recuerdan que la formación no basta sin una doctrina de empleo, una industria de apoyo y una cadena de mantenimiento. Ambas lecturas no se excluyen.
Una tendencia regional
Marruecos no es el único que reorienta sus academias. En Argelia, el jefe del Estado Mayor del ejército, el general de ejército Saïd Chanegriha, tras el enorme retraso frente a Marruecos, insistió a principios de julio de 2026, durante una visita a la Academia Interarmas de Cherchel, en el dominio de los drones, la inteligencia artificial y la ciberdefensa, presentados como componentes principales de los campos de batalla modernos. La constatación se comparte a ambos lados de la frontera, lo que sitúa la reforma marroquí en una dinámica más amplia, más allá de la mera rivalidad entre vecinos.
Qué habrá que observar
Tres elementos permitirán medir el alcance real de esta reforma: las cargas horarias efectivamente dedicadas a estas disciplinas, la eventual apertura a colaboraciones universitarias y la manera en que los primeros titulados formados con estos planes sean empleados en sus unidades. Las órdenes establecen un marco. Corresponderá a las escuelas, y a los ejércitos que acojan a las promociones, convertirlo en una competencia operativa.
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Preguntas frecuentes
¿Qué escuelas se ven afectadas por estas órdenes?
Cuatro centros: la Academia Real Militar de Mequinez, la Escuela Real Naval, la Escuela Real del Aire y la Escuela Real Militar de Administración.
¿Qué cambia en concreto para los cadetes?
Las tablas de módulos, cargas horarias y evaluación se sustituyen por completo. Los drones, la guerra electrónica, la ciberseguridad, los misiles y la inteligencia artificial figuran ahora de forma explícita, y los planes de estudios adoptan el sistema de créditos de las universidades marroquíes.
¿Desde cuándo se aplican estos textos?
Desde el curso académico 2025-2026, concluido antes de su publicación.
¿Por qué es importante el sistema de créditos?
Hace los títulos más legibles y comparables con los universitarios, y facilita, en principio, las pasarelas y las colaboraciones pedagógicas.