Estas dos ciudades autónomas (ocupadas), situadas en la costa norteafricana y enclavadas en territorio marroquí, representan menos del 0,35 % de la población española (muchos de ellos marroquíes). Sin embargo, su mantenimiento moviliza cada año transferencias estructurales, subvenciones específicas y, desde el verano de 2026, paquetes extraordinarios que se cuentan en cientos de millones de euros. No es ningún secreto de Estado: las cuentas oficiales lo muestran con claridad. La cuestión no es si «cuestan» —toda soberanía tiene un coste—, sino entender la naturaleza, la magnitud y los límites de esta dependencia.
Una posición geoestratégica que estructura la economía
Ceuta y Melilla son las únicas «fronteras terrestres» de la Unión Europea en el continente africano. Esta situación les confiere un valor estratégico para Madrid y Bruselas, a la vez que las expone a presiones migratorias, comerciales y diplomáticas recurrentes. Marruecos reivindica ambas ciudades desde su independencia. España las considera parte integrante de su territorio desde hace siglos.
Económicamente, el cuadro es el de unos enclaves aislados. Según el INE, el PIB per cápita en 2025 fue de 24.622 euros en Ceuta y 22.302 euros en Melilla, frente a los 34.237 euros de la media nacional. Las tasas de riesgo de pobreza o exclusión social superan claramente la media española. El abastecimiento de agua depende casi exclusivamente de plantas desalinizadoras, mucho más costosas que los recursos peninsulares. El régimen fiscal específico (ausencia de IVA, sustituido por el IPSI, y bonificaciones en el impuesto de sociedades) reduce los ingresos propios y, al mismo tiempo, atrae ciertas actividades, en particular el juego en línea.

El resultado es una dependencia estructural de las transferencias del Estado. Los presupuestos de las dos ciudades autónomas para 2026 rondan los 420-425 millones de euros cada una. Gran parte de estos recursos procede del sistema de financiación autonómica y de subvenciones directas.
Los flujos ordinarios del sistema de financiación
El mecanismo principal es el sistema de financiación autonómica. En 2026, Ceuta debe recibir 56 millones de euros en entregas a cuenta, a los que se suma una liquidación estimada del ejercicio 2024 de unos 15 millones, lo que da un total del orden de 70,5 millones de euros. Melilla se sitúa en torno a los 44,7 millones en entregas a cuenta, con un total cercano a los 58 millones una vez integradas las liquidaciones. A ello se añaden los recursos percibidos como entidades locales (unos 39 millones para Ceuta y 40 millones para Melilla).
Estas cantidades se inscriben en una dinámica general de aumento de los recursos de las comunidades autónomas. No obstante, siguen siendo modestas en relación con los presupuestos locales, lo que confirma la necesidad de financiación complementaria.
Cada año, el Consejo de Ministros aprueba además subvenciones directas para «acciones de interés general». En septiembre de 2025 y de nuevo en 2026, el importe se fijó en 21,5 millones de euros: 8 millones para el funcionamiento de las plantas desalinizadoras (repartidos en proporción a la población) y 13,5 millones para acciones sociales. Estas ayudas se presentan como recurrentes debido a la situación geoestratégica y a unos niveles de pobreza superiores a la media.

Existen otras partidas estructurales. Los campus universitarios de Ceuta y Melilla, adscritos a la Universidad de Granada, generan un coste anual estimado de entre 21 y 24 millones de euros. La aportación del Estado sigue siendo parcial (en torno a 9-14 millones según los ejercicios), y el resto lo asumen la Junta de Andalucía y la universidad. Los planes de desarrollo socioeconómico también han movilizado más de 711 millones de euros entre 2023 y 2026.
Crisis migratorias y costes de seguridad
Las cifras ordinarias no lo dicen todo. A finales de julio de 2026, una entrada masiva de migrantes en Ceuta desencadenó una respuesta excepcional. El Gobierno aprobó un plan de choque de 309 millones de euros para los últimos cuatro meses de 2026, equivalente, según las autoridades, a cerca del 16 % del PIB de la ciudad. Esta cantidad se desglosa principalmente en ayuda humanitaria (118 millones), seguridad (90 millones, con una parte importante destinada al Ministerio de Defensa) y apoyo a las empresas y al empleo (80 millones). Las medidas fiscales y de cotizaciones sociales permanentes, extendidas también a Melilla, se estiman en 507,5 millones de euros hasta 2031.
La presencia militar es permanente. A principios de 2026, las estadísticas del Ministerio de Defensa contabilizaban unos 3.145 militares destinados en Ceuta y 3.325 en Melilla. En periodos de tensión, los efectivos combinados (Ejército, Policía Nacional, Guardia Civil) han alcanzado varios miles. Estos costes corresponden principalmente al presupuesto nacional de defensa; no se aíslan en las cuentas de las ciudades, pero constituyen una carga real para el Estado.
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Cifras clave recientes
- Financiación autonómica 2026 (entregas a cuenta + liquidaciones): ~70,5 millones de euros para Ceuta, ~58 millones para Melilla.
- Subvenciones directas anuales para desalación y acciones sociales: 21,5 millones de euros.
- Plan de choque por la crisis migratoria de Ceuta (sept. 2026): 309 millones de euros en cuatro meses.
- PIB per cápita 2025: 24.622 € (Ceuta), 22.302 € (Melilla) frente a 34.237 € de media nacional.
- Efectivos militares destinados (principios de 2026): ~3.145 en Ceuta, ~3.325 en Melilla.
Turismo en caída libre e ingresos perdidos
El coste de la crisis no se mide solo en gasto público, sino también en unos ingresos que se hunden. Según la Cámara de Comercio de Ceuta, las pérdidas económicas directas superaban los 33 millones de euros a 30 de agosto, con una caída media de la facturación del 53 % en el comercio y del 50,7 % en la hostelería y restauración.
La demanda turística ordinaria habría retrocedido en torno al 90 %, y las agencias de viajes registraban una caída acumulada del 37,5 %. La ocupación hotelera solo ha bajado en torno al 50 %, pero esta cifra queda amortiguada por la presencia de fuerzas de seguridad y profesionales alojados en las habitaciones. A modo de comparación, rondaba el 92 % en agosto de 2025. La Cámara evalúa además en 170 millones de euros el daño de imagen, un coste potencial y no una pérdida contable inmediata.
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La España colonial…
Queda un coste que ninguna partida presupuestaria recoge: el de la imagen. A ojos del mundo, la presencia española en Ceuta y Melilla es un vestigio colonial que contradice el discurso europeo sobre los derechos y el anticolonialismo.
El presidente de la Cámara de Consejeros marroquí, Enaam Mayara, afirmó que las dos ciudades habían sido colonizadas y que deberían abrirse negociaciones para recuperarlas. La visita de los reyes de España volvió a poner de manifiesto el carácter colonial de la presencia española, asociada a informes sobre la actuación de las fuerzas de seguridad.
Por su parte, numerosas ONG en el mundo, incluidas marroquíes, denuncian una contradicción entre el discurso europeo y el mantenimiento de vestigios del colonialismo.
Desde esta perspectiva, cada crisis fronteriza, como la de julio y sus 88 muertos notificados por la ciudad, alimenta un relato que pesa sobre la reputación internacional de España, un daño más duradero que los 33 millones de pérdidas directas. En el plano turístico, la Cámara de Comercio de Ceuta habla ya de 170 millones de euros de daño de imagen, un coste potencial y no una pérdida contable.
Desafíos estratégicos y debates
Para el Gobierno español, este gasto responde a la soberanía territorial y a la cohesión. Ceuta y Melilla constituyen la frontera sur de Europa; abandonarlas no es una opción política realista en Madrid. Las autoridades subrayan también que otros territorios periféricos (Canarias, Extremadura) reciben transferencias netas en el marco de la redistribución nacional. Se destaca el valor estratégico: control del Estrecho, presencia militar, proyección europea.
Por parte marroquí, el discurso oficial sigue considerando las dos ciudades como territorios ocupados. El argumento económico de una «carga» para España se utiliza a veces en los debates mediáticos, aunque no es central en las negociaciones bilaterales.
En España, el debate es más matizado. Algunos observadores y responsables locales señalan la dependencia excesiva, el escaso dinamismo del sector privado fuera de los nichos fiscales y el peso de las crisis migratorias en las finanzas. Otros, incluso en la oposición, insisten en la necesidad de reforzar la presencia de seguridad y de negociar un mejor anclaje europeo (estatuto de región ultraperiférica, integración aduanera). Vox, en particular, ha pedido una presencia militar más estable y reforzada.
La competencia portuaria marroquí (Tánger Med, Nador West Med) añade una dimensión económica. El desarrollo de estas infraestructuras reduce la ventaja relativa de los puertos españoles de la región y acentúa el aislamiento comercial de los enclaves.

Y para terminar…
Los datos disponibles no permiten calcular un «déficit neto» único y oficial para Ceuta y Melilla, comparable a las balanzas fiscales interregionales. No obstante, los flujos ordinarios del sistema de financiación, las subvenciones recurrentes y los paquetes extraordinarios sitúan la contribución neta del Estado en una horquilla de varios cientos de millones de euros al año de media, con picos claramente superiores en periodos de crisis. Este coste es real. Es también el precio de una presencia territorial que ni los sucesivos gobiernos ni las principales fuerzas políticas han contemplado cuestionar.
La pregunta que queda abierta es la de la eficacia: ¿qué hará España cuando Europa deje de ayudarla de forma continuada?
La cuenta atrás ha comenzado… ¡Tic-tac, tic-tac!
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Cuánto gasta España cada año en Ceuta y Melilla?
Las transferencias ordinarias (sistema de financiación + subvenciones específicas) se sitúan en torno a los 150-200 millones de euros combinados en un año normal, sin contar los costes militares nacionales ni las crisis. Los paquetes extraordinarios de 2026 superaron los 300 millones solo para Ceuta.
¿Aportan algo estas ciudades a España?
Generan ingresos fiscales propios (IPSI, impuestos directos) y albergan actividad económica, pero su PIB per cápita sigue siendo claramente inferior a la media. La contribución neta es negativa en el marco del sistema de redistribución.
¿Por qué aumenta el coste durante una crisis migratoria?
Porque el Estado financia la acogida humanitaria, el refuerzo de la seguridad (Ejército, policía), la rehabilitación de los servicios públicos y las ayudas a las empresas locales. El plan de 309 millones de 2026 es la ilustración más reciente.
¿Podría Marruecos absorber estas ciudades sin coste para España?
Desde un punto de vista puramente contable, sí. Desde un punto de vista político, histórico y estratégico, ningún gobierno español ha considerado esta opción viable. La soberanía no se decide únicamente con balances financieros.