Tomada de forma aislada, la cifra llama la atención: 26 licencias individuales de exportación de material militar concedidas por Berlín a fabricantes alemanes con destino a Marruecos en 2025, por un valor total aproximado de 19,27 millones de euros. Figura en el informe del Gobierno federal alemán remitido al Bundestag, que el medio marroquí Hespress ha difundido. Comparada con los 13.300 millones de euros de licencias que Alemania expidió el año pasado, pesa muy poco. Pero sería un error ver en ella una simple línea contable: lo que contienen estas licencias dice más que su importe.
Equipos discretos en el corazón de los sistemas modernos
Según el informe, las licencias individuales abarcan equipos militares de seguimiento, comunicaciones y localización, piezas de recambio para sistemas de vigilancia y seguimiento de objetivos, y componentes para vehículos blindados.
No figura ningún carro de combate, ningún buque ni ninguna aeronave. Se trata de la capa electrónica y logística de los ejércitos contemporáneos: lo que permite ver, comunicarse, posicionarse y mantener operativas plataformas que a menudo se han adquirido en otros países. Estas piezas son menos vistosas que la entrega de blindados, pero condicionan la eficacia real de los equipos.
El informe menciona además 9 autorizaciones adicionales concedidas en virtud del régimen de licencias globales de exportación, conocido por las siglas SAG. Este mecanismo permite a los fabricantes alemanes suministrar componentes y piezas de repuesto, y ofrecer mantenimiento y modernización, durante varios años sin solicitar una nueva autorización en cada operación. Según el documento, se enmarca en programas de cooperación con socios europeos.
Leer las cifras con rigor
Conviene tomar algunas precauciones.
Una licencia no es una entrega. Los importes comunicados corresponden a autorizaciones concedidas, no a equipos efectivamente enviados ni a pagos realizados. Puede haber una diferencia entre lo que Berlín autoriza y lo que finalmente se exporta.
El importe medio sigue siendo modesto. Si dividimos 19,27 millones de euros entre 26 licencias, obtenemos unos 740.000 euros por autorización. Es el orden de magnitud de piezas, módulos y subsistemas, no de grandes programas de armamento. Este promedio es un cálculo propio a partir de las cifras del informe.
Las licencias SAG escapan a la contabilidad habitual. Aquí aparecen sin valor asignado, y su efecto acumulado a lo largo de varios años es difícil de medir. Prefiero señalarlo antes que extraer conclusiones cuantificadas que el informe no permite.
Marruecos en el panorama de las exportaciones alemanas
Para situar a Marruecos hay que mirar el conjunto. Según los mismos datos, Alemania expidió en 2025 licencias de exportación militar por unos 13.300 millones de euros. La cifra merece leerse por partes:
- Ucrania encabeza la lista de destinatarios, con unos 2.270 millones de euros, casi el 17 % del total;
- los Estados miembros de la Unión Europea y de la OTAN concentran cerca del 65 % de las licencias, más de 8.700 millones de euros;
- los terceros países, ajenos a estos dos bloques, representan unos 4.600 millones de euros;
- los vehículos y blindados militares dominan las categorías exportadas, con más de 5.390 millones de euros, por delante de las aeronaves militares y sus tecnologías, y después de las municiones.
Marruecos pertenece a la categoría de terceros países, aquella en la que la política alemana es tradicionalmente más restrictiva. Sus 19,27 millones de euros representan en torno al 0,15 % del total de licencias, lo que lo convierte en un socio marginal en términos de valor. Esto no resta interés cualitativo, pero invita a no sobreinterpretar el volumen.
Por qué importa este asunto
Una relación que ha conocido turbulencias
Sabemos que las relaciones entre Rabat y Berlín atravesaron un periodo de tensión en 2021, con la llamada a consultas de la embajadora marroquí, antes de una normalización progresiva a partir de 2022. En el dossier del Sáhara, Berlín ha adoptado desde entonces un tono más favorable al plan de autonomía marroquí, al que ha calificado de base seria para una solución. Estos elementos de contexto deben verificarse en su formulación exacta antes de publicar. Que se sigan concediendo licencias, incluso para material sensible como los sistemas de seguimiento, encaja en esa normalización sin ser su prueba.
Una estrategia marroquí de diversificación
El Reino practica desde hace años una política de abastecimiento múltiple, que combina proveedores estadounidenses, europeos, israelíes y, más recientemente, turcos. En este panorama, Alemania no ocupa el lugar de un proveedor de grandes plataformas, sino el de un suministrador de tecnologías y componentes de precisión, un nicho en el que la industria alemana tiene una experiencia real. Las licencias globales, que facilitan el mantenimiento a largo plazo, responden a las necesidades de un ejército que opera un parque heterogéneo.
Un arbitraje alemán bajo vigilancia
Por parte de Berlín, cada licencia destinada a un tercer país se examina a la luz de los principios políticos alemanes sobre exportación de armas, que tienen en cuenta, entre otros factores, la situación de los derechos humanos y la estabilidad regional. Este marco explica por qué informes como este son estudiados con atención por los parlamentarios y por las organizaciones que siguen el comercio de armas. Los críticos pueden ver una coherencia discutible con las exigencias declaradas, mientras que los partidarios de un enfoque pragmático ven el reconocimiento del papel de Marruecos como socio de seguridad en el norte de África y el Mediterráneo occidental. Ambas lecturas merecen ser escuchadas.
Lo que estas licencias no dicen
El informe no nos aclara la identidad de los fabricantes implicados, ni los sistemas concretos a los que se destinan, ni los usuarios finales dentro de las fuerzas marroquíes. Tampoco dice si los componentes destinados a vehículos blindados equipan plataformas de origen alemán o de otros países. En cuanto a las licencias SAG, las vincula a programas de cooperación con socios europeos, lo que sugiere que algunos componentes alemanes podrían integrarse en sistemas ensamblados en otro lugar de Europa. Se trata de una hipótesis de lectura, no de un hecho establecido por el documento.
Perspectivas
Tres elementos merecen seguimiento en los próximos ejercicios: la evolución del importe de las licencias individuales, el peso creciente de las autorizaciones globales en la relación y la posible aparición de categorías de material más pesado. Un cambio en la política alemana de exportación, ya en debate en Berlín en un contexto europeo de rearme, también podría modificar la situación de los terceros países.
En esta fase, las cifras describen una cooperación real, técnica y de baja intensidad financiera, más que un giro estratégico. Queda por saber si seguirá limitada a componentes y mantenimiento, o si abrirá la vía a asociaciones industriales más ambiciosas.
Preguntas frecuentes
¿Qué representan 19,27 millones de euros en las exportaciones militares alemanas?
Alrededor del 0,15 % de los aproximadamente 13.300 millones de euros de licencias expedidas en 2025. Marruecos sigue siendo, por tanto, un cliente menor en valor.
¿Qué tipos de equipos están implicados?
Equipos de seguimiento, comunicaciones y localización, piezas para sistemas de vigilancia y seguimiento de objetivos, y componentes para vehículos blindados.
¿Qué es una licencia global de exportación (SAG)?
Un régimen que permite a los fabricantes suministrar componentes, piezas de repuesto y servicios de mantenimiento durante varios años sin una nueva solicitud en cada ocasión, en el marco de programas de cooperación con socios europeos.
¿Una licencia significa que el material se ha entregado?
No. Autoriza la exportación, pero las entregas efectivas pueden diferir en volumen y calendario.