Los días 20 y 21 de octubre de 2026, una delegación de la Escuela Real del Aire de Marrakech, encabezada por el coronel Khaled Khabouzi, visitó la Escuela Militar de Aviación de Atar, en Mauritania. El anuncio provino del propio ejército mauritano, en un comunicado recogido por varios medios locales. Al observar de cerca estos intercambios, veo menos un acontecimiento aislado que un eslabón de una cadena más larga de contactos militares entre Rabat y Nuakchot. La visita es modesta en su formato, pero toca un ámbito sensible: la formación de pilotos y técnicos aeronáuticos, en una región donde las amenazas a la seguridad se desplazan con rapidez.
Una visita de trabajo centrada en la formación aeronáutica
Según el comunicado del ejército mauritano y las crónicas publicadas, entre otros, por Rapideinfo y otros medios mauritanos, el programa fue estrictamente profesional. Comenzó con una presentación de las misiones del centro de Atar y de sus programas de formación, destinados a oficiales pilotos y suboficiales técnicos en aeronáutica. La delegación marroquí visitó después el simulador de vuelo, los servicios de gestión de la formación, las aulas y las aeronaves de entrenamiento.
Estos datos no son anodinos. La Escuela Real del Aire de Marrakech es el principal centro de formación de las Fuerzas Reales Aéreas marroquíes. Forma a oficiales pilotos (grado universitario con especialidad en pilotaje, de cuatro años de duración tras el bachillerato) y a ingenieros en sistemas aeronáuticos, con planes de estudio reconocidos por el Ministerio de Enseñanza Superior. También asegura una parte de la formación de los pilotos de línea de Royal Air Maroc.
Por el lado mauritano, la Escuela Militar de Aviación de Atar, fundada a principios de la década de 2010, se encarga de la formación local de pilotos y técnicos de la Fuerza Aérea Islámica de Mauritania. La base de Atar cuenta, en particular, con aviones Embraer EMB 312 Tucano y Super Tucano, utilizados tanto para la instrucción como para misiones de contrainsurgencia.
Ambas partes intercambiaron puntos de vista sobre las perspectivas de cooperación bilateral, en particular en el ámbito del entrenamiento aéreo. La delegación marroquí fue recibida por el comandante de la escuela, el coronel Mohamed Moustapha Ould Abdi Vall. Nada en los comunicados oficiales menciona acuerdos firmados ni decisiones operativas inmediatas. Se trata de un intercambio de experiencias y de un conocimiento mutuo de los medios y métodos de cada parte.
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Esta visita coincidió, el 20 de octubre, con la llegada a Nuakchot de una delegación de las Fuerzas Armadas Reales especializada en medicina militar, encabezada, según fuentes mauritanas, por el teniente coronel Ridouane Qasmi. Fue recibida por los responsables del servicio de sanidad de las fuerzas armadas y de seguridad mauritanas y visitó el hospital militar. Estos dos desplazamientos paralelos ilustran un enfoque amplio de la cooperación, que va más allá del ámbito aeronáutico.
Continuidad de los intercambios militares bilaterales
Para comprender el peso de esta visita, hay que situarla en la secuencia de los meses anteriores. En abril de 2026, Marruecos y Mauritania celebraron en Nuakchot la sexta sesión de su Comisión Militar Mixta. La delegación marroquí estuvo encabezada por el general de cuerpo de ejército Mohammed Berrid, inspector general de las Fuerzas Armadas Reales y comandante de la Zona Sur. Fue recibido por el presidente mauritano Mohamed Ould Cheikh El Ghazouani y copresidió los trabajos con el jefe del Estado Mayor General de los ejércitos mauritanos. Ambas partes valoraron el balance positivo de la cooperación, descrita en los comunicados oficiales como «fructífera» y constitutiva de una asociación estratégica. El general Berrid recibió además la Orden Nacional del Mérito de Mauritania en el grado de comendador.
En septiembre de 2026, otra delegación de las Fuerzas Armadas Reales, dirigida por el coronel Saïd Lamrani, viajó a Nuakchot los días 15 y 16 de ese mes. Según el ejército mauritano, esta visita se enmarcaba en la aplicación del plan de acción de la Comisión Militar Mixta y tenía por objetivo reforzar la cooperación y el intercambio de conocimientos especializados. A principios de octubre, al margen del Marrakech Airshow, el general Berrid se reunió con el jefe del Estado Mayor mauritano, el general Mohamed Vall Ould Raiss, para debatir las perspectivas de cooperación.
Estos contactos sucesivos muestran una regularidad institucional. La Comisión Militar Mixta sirve de marco formal. Las visitas técnicas, como la de Atar o la dedicada a la medicina militar, son sus aplicaciones prácticas. Se centran en la formación, un ámbito en el que las necesidades son constantes y los riesgos políticos relativamente limitados.
Desafíos estratégicos en un entorno regional complejo
¿Por qué importa esta cooperación? Marruecos y Mauritania comparten una frontera terrestre. Se enfrentan, en distinto grado, a las dinámicas de seguridad del Sahel: grupos armados, tráficos y presiones migratorias. Nuakchot ha buscado durante mucho tiempo mantener un equilibrio en sus relaciones con sus vecinos. Coopera con Marruecos y conserva al mismo tiempo vínculos con Argelia, también en materia de seguridad fronteriza. Se celebraron encuentros militares argelino-mauritanos en torno a las mismas fechas, lo que recuerda que Mauritania no sigue una lógica de alineamiento exclusivo.
Para Marruecos, reforzar los lazos con Nuakchot se inscribe en una estrategia más amplia de presencia y de alianzas en África Occidental y el Sahel. La formación militar es una herramienta clásica de poder blando y de consolidación de relaciones de confianza. Compartir métodos de instrucción, experiencias con simuladores o enfoques de formación técnica crea redes de oficiales que se conocen entre sí. Con el tiempo, esto puede facilitar intercambios más operativos si ambas partes lo desean.
Por el lado mauritano, disponer de un socio capaz de formar pilotos y técnicos permite reducir la dependencia de instructores externos más lejanos. La escuela de Atar ya ha formado varias promociones de pilotos. Un diálogo con una institución como la Escuela Real del Aire puede aportar referencias adicionales, sin implicar por ello una transferencia masiva de competencias o de equipos.
Conviene mantener la mesura. Ninguna fuente oficial da cuenta de proyectos conjuntos de envergadura, de formaciones cruzadas a gran escala ni de coordinación operativa aérea. Los comunicados se mantienen en el registro clásico del «intercambio de experiencias» y del «refuerzo de la cooperación». Precisamente esa sobriedad hace interesante la dinámica: avanza por etapas técnicas y no mediante anuncios espectaculares.
Perspectivas de cooperación
Los intercambios recientes abren varias vías posibles, todas ellas todavía condicionales. La primera se refiere a la formación propiamente dicha: prácticas de oficiales, intercambio de programas pedagógicos o uso puntual de simuladores. La segunda afecta a ámbitos conexos ya abordados, como la medicina militar, en la que ambos ejércitos tienen necesidades similares de apoyo sanitario en condiciones difíciles. Una tercera vía, de carácter más político, reside en la capacidad de ambos países para mantener abierto este canal con independencia de las fluctuaciones del dossier del Sáhara Occidental o de las relaciones con otros actores regionales.
El calendario de los próximos meses permitirá medir si esta visita a Atar sigue siendo un hecho puntual o se inscribe en una intensificación de los contactos. La Comisión Militar Mixta ya ha producido un plan de acción; su aplicación concreta, ámbito por ámbito, dirá mucho sobre la profundidad real de la asociación.
Tras seguir estos movimientos durante varios años, constato que las cooperaciones militares de este tipo entre Estados vecinos del Magreb y del Sahel suelen avanzar más rápido en los ámbitos técnicos y de formación que en los grandes acuerdos estratégicos públicos. La visita de Marrakech a Atar es un ejemplo discreto, pero documentado, de esta realidad.
Preguntas frecuentes
¿Por qué ha tenido lugar esta visita ahora?
Se enmarca en los intercambios previstos por la Comisión Militar Mixta marroquí-mauritana, cuya sexta sesión se celebró en abril de 2026 en Nuakchot, y da continuidad a varias delegaciones de las Fuerzas Armadas Reales enviadas a Mauritania en los últimos meses.
¿Qué visitaron exactamente los oficiales marroquíes en Atar?
El simulador de vuelo, los servicios de gestión de la formación, las aulas y las aeronaves de entrenamiento de la Escuela Militar de Aviación, según el comunicado del ejército mauritano.
¿Implica esta visita un acuerdo de defensa o una transferencia de equipos?
Ningún comunicado oficial menciona un acuerdo firmado, una entrega de aeronaves ni una decisión operativa. Se trata de un intercambio de experiencias y de una visita de trabajo sobre formación aeronáutica.
¿Coopera Mauritania militarmente solo con Marruecos?
No. Nuakchot mantiene relaciones militares con varios socios, incluidos contactos con Argelia en materia de seguridad fronteriza, en una lógica de diversificación.