Creo que sirve sobre todo para desviar la mirada. Mientras se esgrime, otra deuda crece en dinares, a la sombra de los bancos públicos y del banco central. Según el FMI, alcanza el 52,1 % del PIB y podría subir al 71,2 % en 2029. Sumados el déficit, la inflación, la caída de las reservas, el desempleo juvenil y el éxodo de quienes intentan la travesía, estas señales componen un cuadro que considero preocupante.
Claves
- Argelia casi no tiene deuda externa, pero su deuda pública alcanza el 52,1 % del PIB.
- El FMI prevé que llegue al 71,2 % del PIB en 2029.
- El Estado se financia con los bancos públicos y el Banco de Argelia, mediante la creación de dinero.
- La inflación, la caída de las reservas de divisas y el elevado desempleo juvenil acentúan la preocupación.
- Existen soluciones, pero su coste político frena su aplicación.
Un Estado que vive por encima de sus posibilidades
El mecanismo de partida no tiene misterio: el Estado gasta más de lo que ingresa. Salarios de la función pública, subvenciones (pan, leche, combustible, electricidad, agua), vivienda, pensiones, sanidad, defensa, grandes obras: la factura es inmensa. Los ingresos, por su parte, dependen de los hidrocarburos y, por tanto, de los precios mundiales. Desde el shock petrolero de 2014, ya no bastan.
Para ser justos, este déficit no data de la actual presidencia. Pero se está asentando y alcanzaría cerca del 10,5 % del PIB en 2025. Cuando más de una décima parte de la riqueza anual debe financiarse con algo distinto de los ingresos ordinarios, la cuestión ya no es técnica, es vital.
Quién paga la factura
Los Estados que se endeudan suelen hacerlo en los mercados, donde los acreedores examinan sus cuentas. Argelia ha tomado la vía opuesta, y eso es precisamente lo que me inquieta: nadie la mira de cerca. Tres canales aseguran la financiación.
Los bancos públicos
BEA, BNA, CPA y BADR compran bonos del Tesoro. Estos bancos pertenecen al Estado, que, por tanto, se presta a sí mismo. Varios economistas consideran poco legible el calendario de reembolso, lo que dificulta el seguimiento de esta deuda para un observador externo.
La máquina de imprimir billetes
El Banco de Argelia crea dinero en favor del Tesoro. Entre 2017 y 2019 se crearon así unos 6.500 millones de millones de dinares (6,5 billones). Según estimaciones no oficiales, el procedimiento volvería a estar activo: 3,7 % del PIB en 2025 y quizá 5,5 % en 2026. Si estos órdenes de magnitud se confirman, se trata de un mecanismo que los economistas sitúan entre los más arriesgados, porque el dinero creado no corresponde a ninguna producción nueva.
Una hucha vacía
El Fondo de Regulación de Ingresos, alimentado por los excedentes petroleros, se agotó hacia 2017. El país ha perdido su colchón.
Las cifras que alertan
- Deuda pública: 52,1 % del PIB, 71,2 % previsto en 2029 (FMI).
- Déficit presupuestario: alrededor del 10,5 % del PIB en 2025.
- Creación monetaria: 3,7 % del PIB en 2025, posiblemente 5,5 % en 2026 (estimaciones).
- Inflación: del -2,0 % en septiembre de 2025 al 5,2 % en abril de 2026.
- Reservas de divisas: de 68.900 a 51.000 millones de dólares en un año.
- Desempleo de los 15 a 24 años: cerca del 30 % según estimaciones internacionales.
Por qué el «52 %» no tranquiliza
El argumento oficial es conocido: Francia ronda el 115 % e Italia supera el 135 %. Es exacto y no lo descarto. Pero la comparación engaña, porque Francia e Italia se endeudan a tipos de mercado, con economías diversificadas y unos ingresos fiscales sólidos. Argelia depende de una renta y financia parte de su deuda creando dinero.
El nivel importa menos que la velocidad. Pasar del 52,1 % al 71,2 % en pocos años, con un déficit de dos dígitos, corresponde a una trayectoria que se acelera. Y el modo de financiación marca toda la diferencia. Una deuda colocada entre el ahorro no es una deuda monetizada.
Cuatro brechas abiertas
La inflación, un impuesto que no dice su nombre. Cuando la masa de dinares crece más rápido que la producción, los precios suben. Los hogares modestos, para los que la alimentación pesa mucho en el presupuesto, pagan primero. La inflación pasó del -2,0 % en septiembre de 2025 al 5,2 % en abril de 2026. No se explica solo por la creación monetaria, pero forma parte del mismo movimiento, y el giro es brusco.
Un sector privado sin aire. Cada dinar prestado al Estado es un dinar que no financia a una empresa. Crear dinero para construir infraestructuras productivas puede defenderse. El problema aparece cuando esos fondos sirven sobre todo para cubrir gasto corriente, sin retorno esperado. Menos crédito significa menos fábricas y menos empleos, en un país donde la escasez de empleo ya se refleja en el desempleo juvenil.
Bancos bajo tensión. Muy expuestos a los títulos públicos, dependen de la capacidad del Estado para cumplir sus compromisos, y con ellos el ahorro de los argelinos. Las tensiones de liquidez señaladas en los últimos años y los justificantes exigidos para ciertas retiradas en efectivo son leídos por varios analistas como una señal de alerta. Las autoridades ven en ellos medidas contra el blanqueo de capitales y la evasión fiscal. Ambas lecturas coexisten, pero la desconfianza del público es un hecho.
Reservas que se derriten. Cuando la moneda pierde valor, los hogares recurren a las divisas y al oro, lo que amplía la brecha con el mercado paralelo. Los dinares creados también alimentan importaciones pagadas en divisas. Las reservas habrían pasado de 68.900 a 51.000 millones de dólares en un año. Esta erosión es el punto que vigilaría en primer lugar.
Una juventud que ya no cree en el país
Estos equilibrios presupuestarios no son abstractos. Se leen en la vida de una generación. Cerca del 30 % de los jóvenes activos estarían sin empleo según estimaciones internacionales, y esa tasa dice mucho de un mercado laboral que ya no absorbe a sus titulados.
Muchos se marchan. Según los datos de Frontex, los argelinos figuran entre las nacionalidades más numerosas que intentan la travesía irregular hacia Europa, en particular por la ruta del Mediterráneo occidental. No pretendo que esta migración se explique solo por la economía: la búsqueda de oportunidades, las redes familiares y la proximidad geográfica influyen. Pero cuando los jóvenes arriesgan la vida en el mar en lugar de esperar un empleo, es un veredicto social que las cifras de la deuda no expresan.
Selon l’agence Frontex, le nombre d’arrivées irrégulières vers l’Union européenne est en baisse sur toutes les routes migratoires depuis les côtes africaines… sauf au départ de l’Algérie. pic.twitter.com/roa44rPG6h
— TV5MONDE Info (@TV5MONDEINFO) October 2, 2026
El escenario que temen los economistas
El encadenamiento es conocido: déficit, deuda, creación monetaria, inflación e importaciones, y después erosión de las reservas. Argelia dispone todavía de unos ocho meses de importaciones en reservas, lo que le deja tiempo. Quiero dejar escrito que no está al borde del abismo. Pero ese tiempo se consume, y el colchón que lo amortiguaba ha desaparecido.
Si el margen se agotara, las opciones se reducirían a un ajuste brusco del dinar o a un apoyo exterior, FMI incluido, que el país evita desde hace casi treinta años. Es un escenario, no una previsión. Una remontada de los precios de los hidrocarburos podría aplazar el plazo, pero no resolvería el problema de fondo.
Remedios conocidos, valentía escasa
Las vías están identificadas desde hace tiempo: gravar mejor la economía informal, reservar las subvenciones a los más modestos, gastar con más eficacia y financiar al Estado con el ahorro en lugar de con la máquina de imprimir billetes.
Cada una tiene un coste político y social inmediato. Reformar las subvenciones pesa sobre el poder adquisitivo, y gravar lo informal exige una administración eficaz. A mi juicio, la dificultad reside menos en el diagnóstico que en la ausencia de decisión. Cada año de aplazamiento encarece la factura.
Una pregunta que ya no puede esperar
La deuda interna no plantea un riesgo de impago en el sentido clásico, puesto que el Estado se endeuda en su propia moneda. Pero sus efectos pasan por la inflación, el crédito, el ahorro y las reservas, y ya se perciben en la vida cotidiana. La responsabilidad es antigua y compartida entre varios gobiernos.
La verdadera pregunta no es si el modelo aguantará unos años más, sino quién pagará el precio y cuándo. Una reforma anticipada será dolorosa. Una reforma impuesta lo será más.
Preguntas frecuentes
¿Está Argelia realmente libre de deuda externa?
Prácticamente no tiene. Su endeudamiento es esencialmente en dinares y está en manos internas.
¿Por qué preocupa la deuda interna pese a su nivel moderado?
Porque crece deprisa con un déficit elevado, y una parte se financia con creación monetaria, lo que alimenta la inflación.
¿Qué significa «máquina de imprimir billetes»?
Es la financiación del Estado por el banco central, que crea dinero sin una producción equivalente detrás.
¿Corre Argelia el riesgo de una crisis inminente?
Nada en los datos citados lo indica. Las reservas cubren todavía unos ocho meses de importaciones, pero la tendencia es a la baja.