Sobre el papel, no es más que una comisión de cooperación bilateral entre tantas otras, encargada de hacer balance y fijar un calendario. En la práctica, se inscribe en un movimiento más amplio: el de un Marruecos que multiplica y profundiza sus alianzas militares, justo cuando parte de Europa, Bélgica incluida, replantea su propio esfuerzo de defensa.
Según el comunicado publicado por las Fuerzas Armadas Reales (FAR), las dos delegaciones repasaron primero las actividades realizadas en 2026, antes de abordar el programa del año siguiente. Se han fijado tres ejes para 2027: la formación militar, el intercambio de experiencia y las maniobras conjuntas. Por el momento no ha trascendido ningún detalle sobre el número, la ubicación o el calendario preciso de los ejercicios previstos; estos elementos deberán acordarse en próximas reuniones entre los dos ejércitos.
Una asociación con raíces antiguas
La relación de defensa entre Rabat y Bruselas no se construyó de la noche a la mañana. Descansa sobre una base jurídica antigua: un acuerdo de cooperación militar técnica firmado en 1992, concluido por tiempo indefinido, completado en 1998 por un arreglo técnico que precisa sus modalidades. Este marco abarca varios ámbitos: la formación, el intercambio de experiencias y de conocimientos técnicos, los ejercicios conjuntos, así como el patrimonio y la historia militar.
En la práctica, esta cooperación se articula a través de una comisión militar mixta que se reúne cada año, alternando entre Rabat y Bruselas, para hacer balance de las actividades del año transcurrido y fijar el programa del siguiente. La reunión de septiembre en Rabat se inscribe, por tanto, en este mecanismo ya consolidado, que ya ha dado resultados tangibles: entre el 19 de octubre y el 8 de noviembre de 2025 se celebró en la escuela real de personal paramédico Lalla Meryem una sesión de formación especializada en atención médica de campo, dirigida por un destacamento de instructores belgas y que reunió a más de una veintena de participantes de distintas unidades de las FAR.
Este tipo de intercambio ilustra bastante bien la naturaleza de la relación: menos espectacular que otras alianzas estratégicas recientes de Marruecos, pero no por ello menos regular y estructurada, con etapas institucionalizadas que permiten medir, año tras año, el avance de la colaboración.
Tres prioridades para 2027
El programa fijado para el próximo año se articula en torno a tres ejes, que coinciden además con las grandes categorías habituales de la cooperación militar bilateral:
- Formación militar — sesiones especializadas, intercambio de conocimientos técnicos, presencia de instructores
- Intercambio de experiencia — lecciones aprendidas a nivel operativo, doctrina, métodos de trabajo
- Maniobras conjuntas — nuevos ejercicios combinados, cuyo formato aún está por precisar
Esta estructura no tiene nada de inédito en sí misma —retoma los tres pilares clásicos de este tipo de acuerdo—, pero la voluntad manifestada de “ir más lejos”, por retomar los términos del comunicado de las FAR, sugiere una intensificación más que una simple renovación. Aun así, sin calendario ni lugares precisados, resulta todavía difícil evaluar el alcance real de este impulso. Las próximas reuniones entre ambos ejércitos deberían permitir ver esto con más claridad.
Marruecos, un centro cada vez más codiciado
Lo que hace interesante esta noticia, a mi juicio, no es tanto su contenido —aún difuso— como el momento en que se produce. Marruecos se está convirtiendo en un punto de convergencia para varios socios militares occidentales, y la relación con Bélgica se inscribe en ese movimiento más amplio.
Por parte estadounidense, el proyecto de Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA, por sus siglas en inglés) para el ejercicio presupuestario 2027, adoptado por la Comisión de Fuerzas Armadas del Senado estadounidense, dedica por primera vez una disposición específica al Reino y exige al Pentágono presentar al Congreso, en un plazo de 180 días, un plan detallado para reforzar la cooperación militar con Rabat. Esta iniciativa llega pocas semanas después de la firma, en abril de 2026, de una nueva hoja de ruta bilateral que cubre el periodo 2026-2036. Aunque el contenido de ese acuerdo sigue siendo confidencial, el proyecto de ley estadounidense revela varias de sus líneas maestras, que van desde el desarrollo de capacidades militares hasta las nuevas tecnologías de defensa, con un énfasis inédito en drones, inteligencia artificial, ciberseguridad e infraestructuras militares.
Al mismo tiempo, Marruecos sigue acogiendo el ejercicio multinacional African Lion, cuya edición de 2027 ya está en preparación: se celebrará del 25 de abril al 7 de mayo de 2027 en varios puntos del Reino, entre ellos Agadir, Tan-Tan, Guelmim, Benguerir, Kenitra y Dajla, con el objetivo declarado de reforzar la interoperabilidad y la disponibilidad operativa de las fuerzas participantes. La OTAN, por su parte, también apuesta por el Reino para formar a militares africanos en el marco del programa DEEP, cuya sesión debería organizarse antes de finales de 2026 o principios de 2027.
En este panorama, la cooperación con Bélgica parece más modesta en cuanto a ambición declarada —sin hoja de ruta a diez años, sin disposición legislativa dedicada—, pero refleja el mismo fenómeno de fondo: un Marruecos que capitaliza su posición geográfica y su papel de socio estable para tejer una red diversificada de relaciones militares, sin depender de un único aliado.
Bruselas, entre rearme y reorientación estratégica
Por el lado belga, esta cooperación se inscribe en un contexto nacional marcado por un repunte del esfuerzo de defensa. Bélgica se ha comprometido, como el resto de miembros de la OTAN, con el llamado objetivo “del 5% de La Haya”, y el Gobierno subrayó, en la cumbre de la Alianza celebrada en Ankara en el verano de 2026, su voluntad de preservar la unidad de la Alianza y de mostrar el compromiso con el objetivo del 5% de La Haya, además de acelerar la construcción de una industria de defensa nacional. El ministro de Defensa, Theo Francken, ha destacado además la ya amplia proporción europea de las compras militares belgas, al tiempo que defiende una postura más firme frente a las nuevas amenazas: incursiones de drones, actividad naval rusa en el mar del Norte, guerra híbrida.
Esta dinámica de rearme no se traduce necesariamente en un desenganche de las alianzas extraeuropeas. Al contrario, la Defensa belga cuenta con una experiencia de cooperación con África que va mucho más allá del expediente marroquí: en el pasado ha tejido alianzas de formación con varios países de África Occidental y Central, dentro de una lógica de estabilización regional. La relación con Rabat, más antigua e institucionalizada, se inscribe en esa continuidad más que en un giro repentino. Ofrece a Bélgica un socio estable en el Magreb, en una zona donde los equilibrios de seguridad —el Sahel, el Mediterráneo occidental, el Atlántico— pesan cada vez más en las agendas europeas.
Lo que este anuncio todavía no dice
Ese es quizá el principal límite de este comunicado: expresa una intención —”ir más lejos”— sin precisar todavía su contenido concreto. ¿Cuántos ejercicios están previstos? ¿En qué escenarios? ¿Con qué medios? Estas preguntas seguirán sin respuesta hasta que los dos estados mayores no fijen los detalles en próximos encuentros. Habrá que esperar, por tanto, a los anuncios que se produzcan a lo largo de 2027 para saber si esta voluntad declarada se traduce en una intensificación real de la asociación o en una simple continuidad, con un tono más voluntarista, de las mismas actividades desarrolladas en los últimos años.
Lo que sí parece claro es que Marruecos sigue posicionándose como socio preferente de varios ejércitos occidentales a la vez —estadounidense, francés, belga, en el marco de la OTAN— sin que estas relaciones tengan por qué competir entre sí. Para Rabat, es una manera de diversificar sus apoyos estratégicos. Para sus socios europeos, es la ocasión de consolidar una presencia en el Magreb en un momento en que la región recupera un peso geopolítico evidente.
Preguntas frecuentes
¿Desde cuándo cooperan militarmente Marruecos y Bélgica?
Su relación de defensa se basa en un acuerdo firmado en 1992, completado por un arreglo técnico en 1998, que abarca la formación, el intercambio de conocimientos técnicos y los ejercicios conjuntos.
¿Cuáles son los ejes fijados para 2027?
Se han establecido tres prioridades: formación militar, intercambio de experiencia y organización de nuevas maniobras conjuntas, cuyos detalles aún están por precisar.
¿Está la cooperación con Bélgica vinculada a otras alianzas militares de Marruecos?
No, sigue siendo independiente de los acuerdos con Estados Unidos o la OTAN, pero se inscribe en la misma dinámica más amplia de diversificación de las alianzas de defensa marroquíes.
¿Dónde y cuándo se celebrarán los ejercicios previstos para 2027?
Las FAR aún no han comunicado esta información; se fijará en próximas reuniones entre ambos ejércitos.