En tres años, el compromiso directo con Ucrania ronda ya los tres mil millones de euros.
Esta cifra, por sí sola, seguiría siendo manejable para la séptima economía de la eurozona. El problema está en otro lugar: esta ayuda se suma a una puesta al día acelerada y costosa del propio presupuesto de defensa español, financiada en condiciones presupuestarias cada vez más tensas.
la recuperación exprés que lastra las cuentas
España partía de muy atrás: 1,28 % del PIB dedicado a defensa en 2024, el nivel más bajo de toda la OTAN. En un año, el país aumentó ese gasto un 43 %, pasando de 22,7 a 33,1 miles de millones de euros, para alcanzar el 2 % del PIB en 2025. Es este ritmo de recuperación, más que el importe en sí, lo que preocupa.
Porque esta aceleración se ha producido en gran parte sin votación del Parlamento. A falta de un presupuesto aprobado desde 2023 —el de ese año se ha ido prorrogando desde entonces—, el gobierno español ha recurrido a créditos extraordinarios para inyectar miles de millones adicionales en defensa, sorteando el bloqueo parlamentario.
la confesión presupuestaria de Madrid ante Bruselas
La señal más clara viene de la propia España. En abril de 2026, Madrid solicitó a la Comisión Europea la activación de la cláusula de salvaguardia nacional sobre defensa para el periodo 2025-2028 —un mecanismo que permite excluir parte del gasto militar del cálculo del déficit regulado por las normas presupuestarias europeas. En su propia solicitud, España reconoce que el aumento de su gasto de defensa entre 2024 y 2025 ha deteriorado su saldo público y que, de mantenerse la trayectoria actual, la continuidad de este esfuerzo provocará un aumento de la deuda pública y una ampliación del déficit.
Este dato se suma a una situación presupuestaria que sigue estando, en general, mejor orientada que la de sus vecinos, pero que va perdiendo margen: se espera que el déficit público español ronde el 2,4 % del PIB en 2025 y pueda repuntar al 2,6 % en 2026, antes de estabilizarse por debajo del umbral del 3 % —con un margen cada vez más estrecho ante el aumento conjunto de los intereses de la deuda, la defensa y el envejecimiento demográfico.
un riesgo de capacidad, no solo presupuestario
Esta presión financiera tiene un correlato operativo. Un informe del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (Ifri), publicado en diciembre de 2022, señala que el apoyo a Ucrania se ha traducido, para el conjunto de los ejércitos europeos reducidos al mínimo tras tres décadas de recortes presupuestarios, en importantes mermas de sus capacidades operativas, con algunos sistemas retirados del servicio por falta de profundidad suficiente en los parques de equipamiento. España no escapa a esta dinámica: cada transferencia de material a Kiev reduce, al menos temporalmente, lo que sus propias fuerzas tendrían disponible en caso de un compromiso simultáneo.
el escenario extremo: una implicación directa
Este razonamiento puede prolongarse por deducción. Si el conflicto se extendiera más allá de Ucrania e implicara directamente a España como miembro de la OTAN —por ejemplo, mediante la invocación del artículo 5—, la ayuda indirecta prestada hasta ahora daría paso a una implicación militar plena. Un escenario así conllevaría mecánicamente bajas humanas dentro de las fuerzas armadas españolas, así como un coste financiero sin comparación con los paquetes de ayuda actuales: movilización de efectivos a mayor escala, reposición urgente de equipos destruidos en combate en lugar de simplemente transferidos, y gasto de guerra sostenido en el tiempo. Un presupuesto de defensa ya tensionado, y parcialmente financiado sin votación del Parlamento, quedaría entonces sometido a una presión de un orden muy distinto al actual.
los argumentos que matizan el riesgo
Esta lectura no es unánime. Varios análisis económicos recuerdan que:
- el crecimiento nominal español sigue siendo superior al coste medio de su deuda, lo que le da capacidad de endeudamiento sin deterioro inmediato del ratio deuda/PIB;
- parte de la financiación de 2026 pasa por el instrumento europeo SAFE, que mutualiza el coste a nivel comunitario;
- la exención obtenida frente al objetivo del 5 % de la OTAN limita, por ahora, la magnitud de la trayectoria a financiar en comparación con otros países miembros.
perspectivas
La ecuación sigue siendo frágil: depende de que el crecimiento se mantenga fuerte, de que los ingresos fiscales lo acompañen, y de la capacidad del gobierno para volver, en algún momento, a un presupuesto votado. Mientras estas condiciones no se den, la ayuda a Ucrania actúa como acelerador de un fenómeno presupuestario que Madrid ya ha documentado ante Bruselas —sin siquiera contar con la hipótesis, todavía más pesada, de una implicación directa de sus fuerzas.
La amenaza de Trump a España
preguntas frecuentes
¿Ha reconocido España que su gasto de defensa deteriora sus finanzas públicas?
Sí. En su solicitud de abril de 2026 a la UE para activar la cláusula de salvaguardia nacional, Madrid indica que el aumento de su gasto de defensa entre 2024 y 2025 ha deteriorado su saldo público y aumentará su deuda.
¿Cómo financia España el aumento de su gasto militar sin presupuesto votado?
Al prorrogarse el presupuesto de 2023, el gobierno recurre a créditos extraordinarios para aumentar el gasto en defensa, sorteando el bloqueo parlamentario.
¿Existe consenso entre los economistas sobre este riesgo presupuestario?
No: algunos análisis consideran la trayectoria sostenible gracias a un crecimiento nominal superior al coste de la deuda, mientras este se mantenga.