A simple vista, es prácticamente imposible diferenciar el AirTag de segunda generación de su predecesor lanzado hace casi cinco años. Apple ha decidido mantener su estética minimalista: una pieza circular, apenas más grande que una moneda, que combina una placa de acero inoxidable con una carcasa de plástico (que ahora utiliza un 85 % de materiales reciclados). El logotipo de Apple sigue presidiendo la parte frontal de forma sobria, sin botones ni puertos a la vista.
La batería sigue siendo reemplazable mediante el giro de la tapa metálica posterior, y la construcción se mantiene sumamente robusta; no hemos detectado ningún riesgo de apertura accidental durante nuestras pruebas de estrés. Sin embargo, persiste el único detalle criticable del diseño original: la ausencia de un orificio integrado para el llavero, lo que obliga inevitablemente a la compra de un accesorio adicional para poder sujetarlo a casi cualquier objeto.
La eterna cuestión de los accesorios
Apple mantiene su controvertida política de precios para los accesorios oficiales, con llaveros que pueden alcanzar los 35 € para un rastreador que cuesta 29 $. Por suerte, el ecosistema de terceros ha madurado considerablemente desde el lanzamiento original. Marcas como Mophie, Belkin y otras opciones más económicas ofrecen soluciones de calidad por unos 15 €, lo que hace que la inversión total sea mucho más razonable para el usuario medio.
Configuración: la simplicidad como estandarte
Poner en marcha el dispositivo sigue siendo una experiencia sorprendentemente fluida. Basta con retirar la lengüeta de plástico para activar la batería y, al instante, aparecerá una notificación en el iPhone que esté cerca. En pocos segundos, el AirTag recibe un nombre, se asocia a un objeto y se integra en la lista de dispositivos localizables dentro de la aplicación “Buscar” (Find My).
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Rendimiento de localización: una progresión espectacular
Mayor alcance en la Búsqueda de Precisión
Apple prometió un aumento del 50 % en el alcance de detección gracias al chip de banda ultraancha (UWB) de segunda generación, pero nuestras pruebas indican que esta cifra es conservadora. La pantalla de guía direccional se activaba sistemáticamente a unos 24 metros de distancia, frente a los escasos 9 o 12 metros que alcanzaba el modelo antiguo.
Esta mejora transforma por completo la utilidad de la “Búsqueda de Precisión”, cuyo alcance limitado era el principal punto débil de la primera generación, especialmente en espacios amplios o con muchos obstáculos. Además, la conexión se establece de forma mucho más rápida y el seguimiento de los movimientos es notablemente más fluido y reactivo.
Nota importante: para disfrutar de este rendimiento óptimo, es necesario disponer de un iPhone 15 o un modelo posterior.
Compatibilidad con Apple Watch
Los usuarios de un Apple Watch Series 9, Ultra 2 o modelos más recientes ya pueden disfrutar de la localización de precisión directamente desde su muñeca. Nuestras pruebas con un Apple Watch Series 11 confirmaron que la experiencia es idéntica a la del iPhone, aunque la configuración inicial del acceso directo en el Centro de Control podría ser un poco más intuitiva.
Audio rediseñado: por fin es audible
Apple ha rediseñado por completo el altavoz interno, logrando un volumen un 50 % más alto y, sobre todo, una tonalidad más aguda que se percibe mucho mejor en entornos ruidosos.
En nuestras pruebas en un gimnasio con música de fondo, el nuevo AirTag era perfectamente audible desde el otro extremo de la sala, incluso estando guardado dentro de una taquilla metálica. El modelo anterior, en comparación, resultaba casi inaudible a pocos metros. Esta mejora corrige uno de los mayores defectos de la primera generación, cuyo pitido discreto resultaba frustrante en situaciones de búsqueda urgente.
La red Buscar: la verdadera ventaja competitiva
Más allá del hardware, la gran fortaleza del AirTag es su ecosistema. La red “Buscar” de Apple, compuesta por más de mil millones de dispositivos (iPhone, Mac, iPad), ofrece una cobertura y una precisión que ningún sistema GPS o Bluetooth convencional puede igualar. Esta red se ha vuelto aún más densa y eficiente desde el lanzamiento del primer rastreador.
Evoluciones de software constantes
Apple ha ido enriqueciendo las capacidades de sus rastreadores mediante actualizaciones de iOS:
iOS 17: permite compartir AirTags mediante “En familia”.
iOS 18.2: incluye la función “Compartir ubicación del objeto”, que permite enviar temporalmente la información de localización a terceros, como aerolíneas o servicios ferroviarios.
También se han reforzado las medidas de seguridad, ampliando las alertas de rastreadores desconocidos a dispositivos Android sin necesidad de apps específicas y reduciendo el intervalo de emisión de sonido en caso de separación.
Veredicto
Nota: 9/10
Puntos fuertes
Localización de precisión muy mejorada y realmente útil.
Volumen de sonido notablemente más alto y tono más audible.
Precio mantenido en unos 35 euros / 29 $.
Configuración extremadamente sencilla.
Puntos débiles
Sigue sin tener un orificio integrado para llaveros.
Los accesorios oficiales de Apple siguen siendo demasiado caros.
¿Para quién es?
El AirTag de segunda generación es una actualización muy lógica para quienes ya tienen el modelo original. La mejor estrategia es equipar los objetos de uso diario (llaves, cartera) con el nuevo modelo, más preciso, y reutilizar los antiguos para objetos menos críticos como maletas o mochilas de viaje.
Para los nuevos usuarios del ecosistema Apple, el AirTag de 2026 es, sin duda, el mejor rastreador del mercado por su eficacia y simplicidad. Sus mejoras, sin aumento de precio, lo convierten en una inversión inteligente para proteger tus pertenencias.