Con la participación de profesionales de diez Estados africanos Parte de la Convención sobre Armas Químicas, la iniciativa ilustra el creciente papel de Marruecos como plataforma regional de cooperación en seguridad no convencional.
Un ejercicio de tres días bajo supervisión multilateral
El Departamento de Estado de Estados Unidos, a través de su oficina dedicada a la lucha contra el terrorismo con armas de destrucción masiva, organizó este ejercicio, bautizado “Atlas”, en colaboración con la diplomacia marroquí y las Fuerzas Armadas Reales (FAR). El Pacific Northwest National Laboratory, laboratorio nacional estadounidense con larga trayectoria en investigación sobre amenazas químicas y biológicas, aportó la experiencia técnica necesaria para diseñar los escenarios.
El formato elegido —un ejercicio de simulación de gabinete (tabletop exercise)— es un método habitual en el ámbito de la seguridad QBRN (química, biológica, radiológica, nuclear): permite que responsables de distintas administraciones pongan a prueba sus procedimientos de coordinación frente a un escenario ficticio de amenaza o ataque químico, sin manipular material real. Durante tres días, los participantes trabajaron en la prevención, detección y respuesta ante este tipo de amenazas, bajo la dirección de un panel de expertos internacionales, entre ellos representantes de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), garante del régimen de verificación establecido por la Convención sobre Armas Químicas (CAQ) desde su entrada en vigor en 1997.
Este formato no es una novedad en la región. En julio de 2024, la misma oficina del Departamento de Estado había organizado, con el apoyo de especialistas del PNNL, el ejercicio “Saharan Fox” en Chipre, centrado en el fortalecimiento de las capacidades forenses frente al terrorismo químico, y que reunió a una cincuentena de profesionales procedentes de una docena de países, entre ellos Marruecos, Argelia, Egipto, Kenia, Nigeria y Senegal. “Atlas” se inscribe en esa misma lógica de fortalecimiento colectivo de capacidades, esta vez con Rabat como punto de anclaje y no como simple participante.
Por qué la seguridad química sigue siendo un asunto de primer orden
La amenaza del terrorismo químico dista de ser un escenario abstracto. Si bien los grandes arsenales estatales permanecen, en su mayor parte, bajo el control del régimen de verificación de la OPAQ —que ha supervisado la destrucción de arsenales declarados en Rusia, Estados Unidos, Albania o Libia—, la desviación de precursores químicos de uso industrial o agrícola, a menudo disponibles legalmente, constituye una preocupación persistente para los servicios de inteligencia y seguridad interior. El uso de sarín por el régimen sirio en 2013, así como los incidentes documentados que involucraron a actores no estatales en Siria e Irak, recordaron que la frontera entre un programa estatal y una adquisición clandestina puede ser porosa.
Para los Estados africanos Parte de la CAQ, el desafío es doble. Por un lado, se trata de reforzar los marcos jurídicos nacionales que permitan perseguir la posesión o el tráfico de precursores químicos, un frente en el que la OPAQ trabaja desde hace varios años con los países francófonos del continente, en particular a través de foros dedicados a la legislación de aplicación de la Convención. Por otro, se trata de construir una cooperación interinstitucional eficaz entre aduanas, fuerzas armadas, servicios de inteligencia y protección civil, condición indispensable para una respuesta rápida en caso de incidente.
El contexto de seguridad regional confiere a este desafío una resonancia particular. La franja del Sahel y el Sáhara ha experimentado, tras la retirada progresiva de actores occidentales tradicionales y la recomposición de las alianzas regionales derivada de la salida de varios Estados del Sahel de la CEDEAO, un deterioro documentado de la capacidad de vigilancia de las redes extremistas. En ese contexto, la proliferación de conocimientos o materiales de doble uso —susceptibles de servir tanto para fines civiles como para la fabricación de agentes químicos rudimentarios— figura entre los escenarios que los servicios occidentales y africanos buscan anticipar.
Marruecos, enlace de la cooperación en seguridad no convencional
La organización de “Atlas” desde Marruecos confirma una tendencia ya bien asentada: el papel de plataforma que desempeña el reino dentro de la arquitectura de seguridad cooperativa que Washington construye en el continente africano. Esta posición se ha ido consolidando en distintas etapas sucesivas.
En diciembre de 2022, Rabat y Washington ya habían coorganizado en Tánger el primer taller regional de la Iniciativa de Seguridad contra la Proliferación (PSI) en el norte de África, que reunió a responsables civiles y militares de diez gobiernos en torno a cuestiones de interdicción de cargamentos vinculados a armas de destrucción masiva. Marruecos acoge además, desde 2022, la Plataforma de Marrakech, mecanismo intergubernamental de cooperación antiterrorista supervisado conjuntamente con la Oficina de las Naciones Unidas contra el Terrorismo, que reúne periódicamente a los jefes de los servicios de seguridad y antiterrorismo del continente.
Esta dinámica se aceleró con la edición 2026 de African Lion, el mayor ejercicio militar conjunto organizado anualmente en el continente africano bajo los auspicios de AFRICOM. Más de 400 militares procedentes de varios países se dieron cita en Agadir a finales de abril, en el marco de un programa centrado, entre otros aspectos, en drones, ciberdefensa y operaciones satelitales. En esa ocasión, Rabat y Washington firmaron una hoja de ruta de cooperación en defensa que abarca la década 2026-2036, la cual consolida a largo plazo varios marcos de ejercicios bilaterales recurrentes, entre ellos el conocido como “Atlas Handshake”, una variante distinta, de carácter principalmente naval, dentro de esta familia de ejercicios conjuntos.
La acumulación de estas iniciativas —PSI, Plataforma de Marrakech, componente QBRN de African Lion, ejercicios del tipo Saharan Fox y ahora Atlas— dibuja una estrategia coherente por parte estadounidense: convertir a Marruecos en una puerta de entrada para difundir, entre un conjunto más amplio de Estados africanos, estándares y prácticas de seguridad no convencional alineados con las prioridades de Washington. Para Rabat, esta centralidad refuerza una diplomacia de seguridad apoyada en la relativa estabilidad del reino y en décadas de cooperación militar ininterrumpida con Estados Unidos, en un contexto en el que varias alianzas occidentales tradicionales en otras partes de la región se han debilitado.
Puntos clave a retener
- Formato: ejercicio de simulación de gabinete (tabletop exercise) de tres días
- Organizadores: Departamento de Estado de Estados Unidos, con apoyo técnico del Pacific Northwest National Laboratory (PNNL)
- Socios locales: diplomacia marroquí y Fuerzas Armadas Reales (FAR)
- Participantes: profesionales de diez Estados africanos Parte de la Convención sobre Armas Químicas (CAQ)
- Supervisión: expertos multilaterales, entre ellos de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ)
- Temas abordados: prevención, detección y respuesta ante amenazas de terrorismo químico
Qué sigue para esta cooperación regional
Ejercicios de este tipo no suelen desembocar en anuncios públicos inmediatos: su valor reside en la acumulación de procedimientos compartidos y de contactos interpersonales entre agencias, más que en resultados espectaculares a corto plazo. Queda por ver si “Atlas” se repetirá de forma recurrente, siguiendo el modelo de Saharan Fox o de African Lion, y si otras capitales africanas buscarán, a su vez, acoger este tipo de formación en lugar de participar en ella como invitadas. La respuesta a esta pregunta dirá mucho sobre cómo se está redibujando, a largo plazo, el mapa de la cooperación en seguridad entre Estados Unidos y el continente africano.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la Convención sobre Armas Químicas (CAQ)?
Un tratado internacional que entró en vigor en 1997, que prohíbe el desarrollo, la producción, el almacenamiento y el uso de armas químicas, cuya aplicación es verificada por la OPAQ.
¿Qué papel desempeña el Pacific Northwest National Laboratory en este ejercicio?
Este laboratorio nacional estadounidense, especializado en particular en la detección de amenazas químicas, aporta la experiencia científica y técnica necesaria para diseñar los escenarios y formar a los profesionales.
¿En qué se diferencia este ejercicio de un ejercicio militar convencional como African Lion?
“Atlas” es un ejercicio de simulación de gabinete centrado en la coordinación interinstitucional entre el ámbito civil y de seguridad frente a una amenaza química, mientras que African Lion es un ejercicio militar multinacional de mayor envergadura, que cubre un abanico de capacidades mucho más amplio.
¿Ha organizado Marruecos iniciativas similares anteriormente?
Sí, entre ellas el taller regional de la Iniciativa de Seguridad contra la Proliferación (PSI) en Tánger en 2022, y acoge desde 2022 la Plataforma de Marrakech para la cooperación antiterrorista continental.