Trámites administrativos en línea, incubadoras que aparecen una tras otra, espacios de coworking que sustituyen antiguos riads abandonados: la ciudad imperial, vista durante mucho tiempo como un santuario congelado en su artesanía milenaria, ha empezado a cortejar a toda una generación de emprendedores. He vuelto a Fez varias veces en los últimos años, y en cada visita el contraste se vuelve más evidente entre el curtido tradicional del cuero y las pantallas táctiles de los espacios de trabajo colaborativo. Este giro no es cosmético, responde a una urgencia económica y demográfica muy real: una generación de graduados que antes se marchaba de la ciudad en cuanto terminaba sus estudios. Así es como la ciudad cambió de estrategia, y por qué está funcionando.
Una ciudad que cambia de rostro
Durante mucho tiempo, Fez vivió de su reputación patrimonial. La medina, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, atraía a turistas y amantes del zellige, pero le costaba retener a su talento joven. Muchos se iban a Casablanca, Rabat o al extranjero justo después de graduarse, ante la falta de oportunidades locales en el sector digital. Este cambio de rumbo nace de una constatación bastante simple: una ciudad que no digitaliza sus servicios ni su economía acaba perdiendo a su juventud frente a metrópolis mejor conectadas.
El peso de la historia frente al empuje digital
La ecuación no estaba ganada de antemano. Fez arrastra la imagen de una ciudad conservadora, anclada en sus tradiciones artesanales y en su enseñanza religiosa centenaria en torno a la Qarawiyyin. Pero esa identidad tan marcada se ha convertido precisamente en un activo de marketing: hoy la ciudad vende una mezcla deliberada de herencia e innovación, un posicionamiento que pocas ciudades marroquíes pueden reivindicar con la misma credibilidad. Las autoridades locales entendieron que no había que renegar de ese pasado, sino usarlo como escaparate para atraer a una nueva economía creativa, a caballo entre la artesanía conectada y los servicios digitales.
Las infraestructuras que sientan las bases
Una ciudad no se digitaliza solo con buenas intenciones. Hacen falta espacios físicos, conexiones a internet fiables y ventanillas administrativas que realmente funcionen en línea. Es en este terreno donde Fez ha invertido más en los últimos años, con resultados visibles para cualquiera que intente instalarse allí profesionalmente.
La cité de la innovación y las incubadoras locales
Varias estructuras de apoyo han surgido o se han fortalecido en Fez, impulsadas tanto por actores privados como por programas públicos. Iniciativas como el Fez Startup Challenge, dirigido por la incubadora local IncuBooster, ilustran bien esta dinámica: acompañamiento completo a los emprendedores, desde la sensibilización hacia el espíritu emprendedor hasta la preparación de una ronda de financiación. Este tipo de programa cambia de verdad las cosas para un estudiante o un recién graduado que, hace una década, no tenía a quién recurrir a nivel local.
Los espacios de coworking también se han multiplicado por toda la ciudad, muchas veces instalados en antiguas casas rehabilitadas, lo que les da a estos lugares de trabajo un carácter difícil de encontrar en otro sitio. Trabajar con el portátil bajo un techo de madera tallada del siglo diecinueve tiene un peso real cuando te presentas ante clientes o inversores.
El papel del Centro Regional de Inversión
El Centro Regional de Inversión de la región de Fez-Meknes ha simplificado considerablemente los trámites de creación de empresas en los últimos años. Los procedimientos administrativos, antes sinónimo de largas colas y papeleo extraviado, hoy se gestionan en gran parte en línea. Esta digitalización de los trámites administrativos permite a un emprendedor preparar la mayor parte de su documentación sin tener que moverse entre distintas oficinas, lo que supone un ahorro de tiempo real, especialmente valioso para los marroquíes residentes en el extranjero que quieren invertir desde donde se encuentran.
Lo que realmente atrae a los jóvenes emprendedores
Más allá de las infraestructuras, varios factores muy concretos explican por qué cada vez más jóvenes eligen Fez en lugar de una metrópoli más grande para lanzar su negocio.
- Un coste de vida y de los locales comerciales notablemente más bajo que en Casablanca o Rabat, lo que permite invertir más en el desarrollo del proyecto en lugar de en el alquiler de oficinas
- Una amplia reserva de estudiantes gracias a las universidades de la ciudad, que facilita el acceso a talento joven, motivado y asequible de contratar
- Una posición geográfica estratégica, a medio camino entre el norte y el centro del país, que facilita la logística de ciertas actividades
- Fondos de garantía y programas de financiación como Innov Invest, que apoyan específicamente a las startups tecnológicas en su fase de arranque
- Un ecosistema todavía joven, por tanto menos saturado, donde resulta más fácil hacerse un hueco y destacar rápidamente
Esta combinación crea una especie de ventana de oportunidad: los emprendedores que se instalan ahora se benefician de un terreno todavía poco disputado, junto con un acompañamiento institucional cada vez más maduro.
Los sectores que están en auge
No todos los sectores se benefician por igual de esta nueva dinámica. Algunos claramente van por delante.
El offshoring y los servicios digitales
Fez se ha consolidado como el segundo polo de offshoring de Marruecos, justo detrás de Casablanca. Centros de atención telefónica, gestión de relaciones con clientes, desarrollo de software externalizado: estas actividades emplean a una mano de obra joven, formada en idiomas extranjeros, y a la vez generan una reserva de competencias digitales que luego alimenta al ecosistema local de startups. A menudo es tras varios años trabajando en este sector cuando los jóvenes fasíes acumulan la experiencia y la red de contactos necesarias para lanzarse por su cuenta.
El turismo digitalizado y la artesanía conectada
El turismo también está evolucionando. Los viajeros buscan cada vez menos un simple paseo por la medina y se orientan hacia experiencias más auténticas, en el entorno rural o en el Atlas Medio. Esta demanda ha abierto nuevas oportunidades: casas de huéspedes ecológicas reservables en línea, rutas de senderismo temáticas vendidas a través de plataformas digitales, o agencias especializadas en poner en valor el patrimonio inmaterial. Al mismo tiempo, parte de los artesanos tradicionales ha empezado a vender directamente en redes sociales y en marketplaces internacionales, saltándose a los intermediarios que antes se quedaban con la mayor parte del margen.
Mi opinión sobre el terreno
Valoro claramente esta dinámica, aunque con matices. En mi último viaje hablé con varios emprendedores instalados en un coworking cerca de Bab Boujloud, y lo que más me llamó la atención fue su entusiasmo mesurado: reconocen que el ecosistema avanza rápido, pero también insisten en que no todo se digitaliza al mismo ritmo. Algunas administraciones siguen siendo lentas pese a los anuncios oficiales, y el acceso a la financiación, incluso con programas como Innov Invest, sigue siendo una carrera de obstáculos para los proyectos más jóvenes. Esa distancia entre el discurso institucional y la realidad diaria de los emprendedores merece tenerse en cuenta antes de instalarse con los ojos cerrados.
Los retos que quedan por resolver
Ninguna transformación urbana ocurre sin fricciones, y Fez no es la excepción.
La conexión a internet, aunque ha mejorado notablemente, todavía puede ser inestable en ciertos barrios periféricos, algo que perjudica a las actividades que dependen de una conectividad constante, como el desarrollo de software o el streaming de vídeo. La falta de mentores con experiencia en algunos sectores de vanguardia sigue empujando a muchos emprendedores a buscar consejo a distancia, a menudo en redes basadas en Casablanca o en el extranjero. Y la burocracia, aunque digitalizada, conserva cierta pesadez que puede desanimar a los perfiles menos pacientes.
Estos obstáculos no cuestionan la trayectoria general de la ciudad, pero recuerdan que una digitalización exitosa lleva tiempo y no se decreta únicamente desde un comunicado de prensa institucional.
Qué tener en cuenta antes de lanzarse
Si estás pensando en crear tu negocio en Fez, conviene adoptar algunos reflejos. Empieza por informarte sobre las incubadoras activas en tu sector, contacta con el Centro Regional de Inversión para conocer los trámites actualizados, y no olvides proteger tu marca y tus conceptos ante la OMPIC desde el lanzamiento de tu proyecto. Tampoco subestimes la red local: en una ciudad del tamaño de Fez, el boca a boca emprendedor sigue siendo una palanca extraordinariamente eficaz, a menudo más rápida que cualquier campaña publicitaria en línea.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Fez atrae cada vez a más jóvenes emprendedores? Porque la ciudad combina un coste de funcionamiento más accesible que el de las grandes metrópolis, un ecosistema de acompañamiento en plena maduración y su posición como segundo polo de offshoring del país, lo que crea un terreno fértil para lanzar un negocio sin la competencia saturada de Casablanca.
¿Cuáles son los sectores más prometedores en Fez en 2026? El digital y el offshoring, el turismo digitalizado, la artesanía conectada y los servicios a empresas figuran entre los sectores que más se benefician de esta transformación.
¿Es fácil crear una empresa en Fez hoy en día? La digitalización de los trámites a través del Centro Regional de Inversión ha simplificado claramente el proceso, aunque persisten ciertas lentitudes administrativas según el sector y el expediente.
¿Hace falta ya tener una red local para tener éxito? No es imprescindible, pero sí muy recomendable. Pasar por una incubadora local o un espacio de coworking permite construir esa red rápidamente, a menudo en solo unos meses.