En Washington, la reunión anual de la Asociación del Ejército de Estados Unidos (AUSA) ha puesto de relieve esta semana una misma idea, defendida por dos fabricantes distintos. Para contrarrestar los drones baratos, hay que dejar de oponerles misiles que cuestan más que ellos y pasar a armas alimentadas por electricidad. BAE Systems presentó allí un arma de microondas de alta potencia. En el stand de American Rheinmetall, por su parte, un camión sin piloto alimenta un láser de 30 kilovatios.
Las dos novedades no se basan en la misma tecnología, pero comparten el mismo argumento comercial: el de un «arsenal inagotable». Hemos querido entender qué encierra esa promesa y qué es lo que los fabricantes aún no han dicho.
La apuesta de BAE Systems por las microondas
BAE Systems presenta una nueva arma de energía dirigida de tipo microondas de alta potencia (HPM, por high-power microwave). Está diseñada para perturbar, e incluso destruir, la electrónica a bordo de los drones. El principio es radicalmente distinto al del láser. No se trata de quemar la estructura de un aparato concentrando un haz muy fino en un punto, sino de emitir un pulso electromagnético intenso que satura o daña los circuitos de control, navegación o comunicación.
La empresa afirma que su sistema puede seguir enfrentándose a amenazas mientras haya energía disponible, sin misiles ni munición convencional. BAE habla de un «arsenal inagotable». El alcance exacto no se ha comunicado por razones de seguridad. El grupo indica únicamente que es suficiente para proteger instalaciones fijas y buques de guerra.
La ausencia de cifras es habitual en el ámbito militar, pero limita la evaluación independiente. Sin alcance ni cadencia de fuego, es imposible comparar esta arma con sus competidoras. Es igualmente imposible saber contra qué tipo de amenaza está realmente dimensionada.
Por qué las microondas interesan a los ejércitos
El atractivo de las microondas reside en su geometría. Un haz HPM suele ser más ancho que un haz láser, lo que permite en principio tratar varios objetivos dentro de un mismo cono de emisión. Es un argumento de peso frente a los ataques llamados «en enjambre», en los que decenas de pequeños aparatos convergen simultáneamente. Un láser, en cambio, debe permanecer apuntado a un objetivo durante cierto tiempo antes de producir su efecto, y luego pasar al siguiente.
Esta característica no está, sin embargo, exenta de contrapartidas. Los efectos de un pulso de microondas dependen en gran medida del blindaje electromagnético del objetivo, de su orientación y de la distancia. Un dron endurecido, o cuya electrónica esté protegida, puede resistirlo mejor que un modelo comercial reconvertido. Los fabricantes no han facilitado datos sobre estos puntos, y es precisamente ahí donde se jugará la credibilidad del sistema.
El camión sin piloto que porta un láser
La otra novedad destacada concierne a un vehículo. Un camión híbrido sin piloto, construido por la empresa californiana Harbinger, alimenta un láser antidrón de AeroVironment de 30 kilovatios. Se exhibe en el stand n.º 2285 de American Rheinmetall. Fue el director ejecutivo de Harbinger, John Henry Harris, quien lo presentó en un mensaje de LinkedIn el 12 de octubre. Describe un equipo barato, fabricado en serie y dotado de una «capacidad de munición ilimitada». La fórmula alude a que un láser sigue disparando mientras recibe electricidad, a diferencia de los sistemas con munición contada.
El vehículo, llamado Praesidia, es una versión militarizada del chasis híbrido enchufable que Harbinger diseña originalmente para camiones de reparto. No tiene cabina. Sistemas eléctricos permiten que los kits de autonomía controlen la dirección, el frenado y la aceleración. En este caso, el software lo suministra Forterra. El vehículo combina una batería de gran capacidad con un motor de gasolina que hace de generador.
Harbinger anuncia una autonomía de más de 800 kilómetros con el depósito lleno y la batería cargada, y de unos 170 kilómetros en modo totalmente eléctrico. El vehículo puede además suministrar hasta 350 kilovatios a los equipos embarcados. Esta última cifra importa más que las demás. Un láser de gran potencia consume electricidad de forma continua mientras dispara, y el portador debe poder suministrársela. En este tipo de arma, el vehículo se convierte en una central eléctrica móvil.
⚔️ Riposte anti-drones, les micro-ondes et les lasers passent à l’offensive ✈️
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— Silicon Valley (@SiliconValleyMa) October 14, 2026
Cifras clave que conviene recordar
- Potencia del láser: 30 kW para el LOCUST X3 de AeroVironment, según Harris. No se ha publicado ninguna otra especificación detallada.
- Energía disponible: hasta 350 kW suministrados a los equipos embarcados por el Praesidia, según Harbinger.
- Autonomía: más de 800 km en modo híbrido, unos 170 km en modo totalmente eléctrico, según el fabricante.
- Contrato asociado: 18 meses, adjudicado en agosto por el Ejército estadounidense a American Rheinmetall, para vehículos de reabastecimiento autónomos (proyecto Sustainment).
Lo que sabemos y lo que ignoramos
La familia de láseres LOCUST procede de BlueHalo, empresa adquirida por AeroVironment en 2025. El Ejército estadounidense ya ha probado prototipos montados en vehículos tácticos ligeros conjuntos (JLTV), en el marco de un programa destinado a neutralizar pequeños drones sin recurrir a misiles. La idea de un láser sobre vehículo no es, por tanto, nueva. La novedad reside en la plataforma, un camión sin conductor, y en la ambición de convertirlo en un producto de serie.
Conviene, no obstante, distinguir dos cosas. El camión expuesto en AUSA pertenece a un programa ya contratado, pero ese contrato se refiere a la logística. Afecta a vehículos de reabastecimiento, concebidos para transportar suministros a unidades del tamaño de una compañía sin conductor. Estos vehículos utilizarán el chasis de Harbinger, el software de autonomía de Forterra y la interfaz de control Anura de Primordial Labs. Nada indica que la configuración armada con láser sea objeto de un contrato o de una prueba del Ejército estadounidense. Las empresas no lo han precisado.
Harris tampoco indicó si el sistema se había probado sobre el terreno, si alguna unidad estadounidense se planteaba emplearlo, ni cuánto costaría. Harbinger dice estar configurando el Praesidia para otros usos, como las comunicaciones en el campo de batalla, el transporte de tropas, la seguridad perimetral y la lucha contra drones. La empresa recibió además en junio una inversión de In-Q-Tel, el fondo de capital riesgo respaldado por la CIA.
El cálculo económico detrás del «arsenal inagotable»
El razonamiento de los fabricantes es, ante todo, financiero. Los conflictos recientes, tanto en Ucrania como en Oriente Medio, han demostrado que un dron de unos cientos o miles de euros puede obligar a un defensor a disparar un interceptor mucho más caro. A ese ritmo, la defensa se agota antes que el atacante, tanto en presupuesto como en existencias. La energía dirigida invierte la ecuación: el coste por disparo se acerca al de la electricidad consumida.
La expresión «arsenal inagotable» merece, sin embargo, matices. Es cierta en un sentido estricto: no hay munición que recargar. Lo es menos en la práctica. Un láser o un emisor de microondas depende de un generador, de baterías, de un sistema de refrigeración y, en el caso del láser, de condiciones meteorológicas favorables. El polvo, la lluvia o la niebla degradan la propagación de un haz. Un disparo prolongado calienta los componentes. La disponibilidad real de un sistema se mide, por tanto, en horas de uso, no en municiones. Y, aun sin munición, sigue siendo finita.
Las dos tecnologías son además complementarias más que competidoras. El láser ofrece precisión sobre un objetivo aislado; las microondas, una cobertura más amplia contra varios aparatos. Muchos expertos estiman que los ejércitos tendrán que combinar estos medios con misiles, cañones e inhibidores, en lugar de sustituirlos.
Promesas aún por demostrar
Estos anuncios se inscriben en un movimiento más amplio, en el que los fabricantes de defensa buscan vender sistemas de bajo coste, producidos en gran número, frente a una amenaza que se masifica. El salón es también un escaparate comercial: se exhiben conceptos, prototipos y alianzas, algunos de los cuales nunca desembocarán en un contrato.
Quedan varias preguntas abiertas. ¿Qué fiabilidad tendrán estas armas en condiciones reales, frente a drones que evolucionan con rapidez y se adaptan? ¿Cuál será el precio de un sistema completo, con generador y software incluidos? ¿Y están los ejércitos preparados para integrar estos equipos en sus doctrinas, lo que exige formación, mantenimiento y una cadena logística? Mientras BAE Systems, AeroVironment y Harbinger no publiquen datos de pruebas verificables, estas promesas seguirán siendo intenciones y no capacidades demostradas.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un arma de microondas de alta potencia?
Es un sistema que emite un pulso electromagnético intenso para perturbar o destruir la electrónica de un objetivo, aquí un dron, sin proyectil.
¿Cuál es el alcance del arma presentada por BAE Systems?
No se ha comunicado por razones de seguridad. BAE indica únicamente que basta para proteger instalaciones y buques de guerra.
¿Ha encargado el Ejército estadounidense el camión láser de AUSA?
No, no en esta configuración y por ahora. El programa contratado se refiere a vehículos de reabastecimiento autónomos, y las empresas no han vinculado la versión armada a un contrato ni a una prueba.
¿Pueden un láser o un arma de microondas disparar realmente sin límite?
No sin límites prácticos. No hay munición que recargar, pero la potencia eléctrica, la refrigeración y el clima restringen su uso.