Detrás de la cifra hay sobre todo una apuesta por las infraestructuras en Agadir, Marrakech, Rabat y Casablanca, y por la capacidad del reino de hacerse un hueco en un mercado muy disputado.
Un objetivo cifrado para 2030
El martes, al responder a una pregunta oral sobre el desarrollo de infraestructuras de exposición y conferencias que cumplan las normas internacionales, la ministra anunció que Marruecos aspira a alcanzar los 2,3 millones de visitantes en el sector conocido como MICE de aquí a 2030. La sigla, de origen inglés, designa las reuniones, los viajes de incentivo (estancias que una empresa ofrece a sus empleados o socios como recompensa), los congresos y las exposiciones. Abarca, por tanto, realidades muy distintas, desde un seminario empresarial de dos días hasta una gran feria internacional.
Señalamos, no obstante, un punto: en las declaraciones tal como se han difundido, la ministra no precisa la afluencia actual del segmento ni su peso en los ingresos turísticos del país. Sin un punto de partida, es difícil medir la magnitud del esfuerzo exigido. La cifra de 2,3 millones debe leerse, pues, como una ambición política, cuya credibilidad dependerá de los datos de referencia que el ministerio quiera publicar.
Por qué este segmento seduce a los poderes públicos
Fatim-Zahra Ammor presentó el turismo de negocios como un eje estratégico de la hoja de ruta turística del reino. Esgrimió tres argumentos: el segmento promociona los destinos, genera un alto valor añadido y reduce la estacionalidad de la actividad turística.
Este último punto merece que nos detengamos. La oferta turística marroquí sigue muy marcada por el ocio, con picos y valles de afluencia que los hoteleros conocen bien. Un congreso o una feria, en cambio, se celebra con más facilidad fuera de los grandes periodos vacacionales. Llena habitaciones, salas y vuelos en momentos en que de otro modo estarían infrautilizados. El Gobierno ve en este segmento un motor de crecimiento capaz de atraer a visitantes con alto poder adquisitivo y de dar trabajo, durante todo el año, a hoteles, transportistas y proveedores de servicios.
Conviene, sin embargo, distinguir el argumento de la prueba. La idea de que el viajero de negocios gasta más que el turista de ocio es corriente en el sector, pero aquí sigue siendo una posición gubernamental. Para calibrar su alcance en Marruecos harían falta datos de gasto por tipo de visitante, que la declaración no aporta.
El país no aborda este segmento en terreno virgen. Marrakech acogió en 2016 la conferencia de las Naciones Unidas sobre el clima, la COP22, y en octubre de 2023 las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Estos eventos demostraron que la ciudad sabe organizar grandes citas internacionales. También recordaron que una capacidad de acogida de primer nivel es un requisito previo para atraer más.
Los proyectos anunciados de un vistazo
La ministra detalló varios proyectos, en fases de avance muy dispares.
- Capacidad actual: en torno a 135.000 plazas de turismo de negocios y congresos, repartidas por distintos destinos del reino.
- Agadir: un centro de congresos de 5.000 plazas previsto para finales de 2026.
- Marrakech: un centro de congresos de 20.000 plazas en construcción, presentado como conforme a las normas internacionales más exigentes.
- Rabat: un acuerdo firmado para un nuevo centro de exposiciones, que supone una inversión de 700 millones de dírhams.
- Casablanca: un estudio de viabilidad en curso para un centro de congresos con horizonte 2030.
Estos anuncios invitan a hacer algunas comparaciones, que son nuestras y no de la ministra. Las 20.000 plazas de Marrakech representarían cerca del 15 % de la capacidad citada actualmente, y las 5.000 de Agadir casi el 4 %. En conjunto, los dos proyectos añadirían, por tanto, algo menos de una quinta parte a lo existente. Falta saber si la cifra de 135.000 ya incluye estas instalaciones y si las «plazas» contabilizadas son comparables, es decir, si se trata de aforo de salas de conferencias o de capacidad hotelera. Las declaraciones difundidas no lo precisan, y preferimos no tomar posición.
Marrakech, el escaparate
El proyecto de Marrakech es, con diferencia, el más ambicioso. Según la ministra, debe contribuir a situar a la ciudad entre los diez primeros destinos mundiales del turismo de negocios y los eventos internacionales. Es un objetivo de clasificación y, por tanto, medible, lo cual es de agradecer. Supone, no obstante, competir con plazas asentadas desde hace tiempo en este mercado, que cuentan con densas conexiones aéreas, una red de organizadores profesionales y un amplio parque hotelero cerca de sus centros de congresos. Marrakech dispone de activos de imagen y de una notoriedad internacional ya adquirida. El calendario de entrega, que la ministra no precisó en las declaraciones difundidas, será un indicador que seguir de cerca.
Casablanca y Rabat, dos expedientes de naturaleza distinta
El caso de Casablanca es el más abierto. La capital económica del reino no tiene, por ahora, ni emplazamiento confirmado ni marco de colaboración definido para su proyecto: la ministra indicó que las conversaciones continúan sobre ambos puntos y que el horizonte fijado es 2030. Cabe señalar que ese plazo coincide con el Mundial de fútbol que Marruecos coorganiza con España y Portugal, pero las declaraciones difundidas no establecen esa relación y nos abstenemos de extraer conclusiones.
En Rabat, el expediente está más avanzado. Se ha firmado un acuerdo para un centro de exposiciones de 700 millones de dírhams, es decir, a título indicativo, del orden de 65 a 70 millones de euros según el tipo de cambio. La financiación correrá a cargo, conjuntamente, del ministerio y de las autoridades regionales. En la información de que disponemos no se menciona ningún socio privado para este proyecto, lo que lo distingue del de Casablanca, donde aún debe definirse un marco de colaboración. Optar por una financiación pública compartida tiene la ventaja de la claridad, pero compromete fondos públicos y presupone que la instalación encontrará después un modelo de explotación equilibrado.
Lo que determinará el éxito
Construir pabellones y salas plenarias no basta. La propia Ammor subrayó que estos proyectos exigen financiación, movilización de inversores y largos procesos de construcción. A nuestro juicio, varios factores más deberían añadirse a esa lista, aunque la ministra no los mencionara en las declaraciones difundidas:
- la conectividad aérea, que condiciona la llegada de delegaciones internacionales;
- la oferta hotelera y de servicios en las inmediaciones de los recintos;
- la existencia de organizadores profesionales y de un calendario regular de eventos;
- la labor comercial ante las asociaciones y empresas que eligen las ciudades anfitrionas.
Los partidarios de esta estrategia la ven como una palanca de diversificación y un modo de situar a Marruecos entre las plataformas de encuentro de la cuenca mediterránea y de África. Los más prudentes recuerdan que un centro de congresos infrautilizado resulta caro de mantener y que el éxito depende tanto de llenarlo como de construirlo. Las dos lecturas no se excluyen: indican que el calendario de eventos por acoger tendrá que pensarse a la vez que el de las obras.
Por último, la ministra reafirmó la voluntad del ministerio de apoyar las iniciativas de desarrollo del sector en las regiones que cuenten con las infraestructuras, el potencial económico y el atractivo necesarios para acoger grandes eventos internacionales. La fórmula sugiere una lógica de selección: no todas las ciudades tendrán su centro de congresos, y los territorios mejor dotados serán los primeros en ser atendidos.
Una ambición que habrá que evaluar con el tiempo
Marruecos se ha fijado una meta clara, 2,3 millones de visitantes en 2030, y ha empezado a respaldarla con proyectos concretos. Queda por saber hasta qué punto se cumplirá. Seguiremos varios hitos: la apertura anunciada del centro de Agadir a finales de 2026, el avance de las obras en Marrakech, la decisión sobre el emplazamiento y el montaje de Casablanca, y la publicación de indicadores de afluencia que permitan por fin medir la progresión desde el punto de partida. Por esos elementos, más que por los anuncios, se juzgará si el turismo de negocios marroquí cambia de escala.
Preguntas frecuentes
Qué significa MICE
Es la sigla inglesa de meetings, incentives, conferences and exhibitions, es decir, reuniones, viajes de incentivo, congresos y exposiciones. Designa el turismo de negocios organizado.
Cuál es el objetivo de Marruecos para 2030
La ministra de Turismo, Fatim-Zahra Ammor, indicó que el país aspira a 2,3 millones de visitantes en este segmento de aquí a 2030.
Qué centros de congresos están previstos
Se espera un centro de 5.000 plazas en Agadir a finales de 2026, hay un centro de 20.000 plazas en construcción en Marrakech y está previsto un centro de exposiciones de 700 millones de dírhams en Rabat.
Tendrá Casablanca un centro de congresos
Está en estudio. Hay una evaluación de viabilidad en curso con horizonte 2030, pero el emplazamiento y el marco de colaboración aún no están decididos.