Desarrollado por Indra y EM&E Group (antes Escribano Mechanical & Engineering), este dispositivo C-UAS (counter-unmanned aircraft systems) ha demostrado su capacidad para fusionar sensores, guerra electrónica y neutralización cinética frente a drones de clases I y II, bajo un mando único que reúne a los tres ejércitos, la Guardia Civil y la Policía Nacional.
Esta secuencia se produce en un contexto en el que Marruecos acelera su modernización militar, especialmente en el ámbito de los sistemas no tripulados. Rabat ha adquirido desde 2021 drones Bayraktar TB2 (al menos diecinueve unidades identificadas), Akinci, Wing Loong chinos y plataformas israelíes. A principios de octubre de 2026, durante el Marrakech Air Show, la Administración de la Defensa Nacional firmó un contrato con el grupo emiratí EDGE para integrar en su flota de drones de combate las municiones guiadas Desert Sting 16 (alcance anunciado de hasta 15 km) y Thunder P-31. El presupuesto de defensa marroquí para 2026 asciende a unos 157.000 millones de dírhams (más de 14.000 millones de euros según las conversiones publicadas), con un techo de compromisos plurianuales elevado en el proyecto de ley de presupuestos de 2027.
Estas evoluciones no implican mecánicamente una intención ofensiva hacia España. Varios análisis, entre ellos un estudio del Istituto Analisi Relazioni Internazionali, estiman que el refuerzo marroquí busca ante todo el equilibrio regional frente a Argelia y la gestión del diferendo saharaui, al tiempo que procura mejorar su posición negociadora en los expedientes bilaterales (migración, pesca, soberanía reivindicada sobre Ceuta y Melilla). España conserva una ventaja global, pero la proliferación de drones eleva el coste de eventuales crisis limitadas.
Un ejercicio de integración bajo mando único
ATLAS 26, dirigido por el jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), organizado por el Mando de Apoyo a la Maniobra y pilotado por el Mando de Artillería Antiaérea, reunió a unos 800 participantes. El objetivo era validar procedimientos conjuntos frente a amenazas aéreas multicapa, con especial atención a los UAS de clases I y II, tanto en el marco de las operaciones permanentes de presencia y disuasión en territorio nacional como en escenarios de integración en la arquitectura IAMD (Integrated Air and Missile Defence) de la OTAN. Se probó la conectividad 5G para enlazar los sistemas C-UAS con el sistema de defensa aérea.
El sistema ARACNE, cuyas primeras unidades se entregaron al Regimiento de Artillería Antiaérea n.º 71 a principios de este mes, se conectó al Centro de Operaciones de Artillería Antiaérea COAAAS+ (también de Indra) y después al Mando Operativo Aeroespacial (MOA). Este enlace permitió generar una imagen común de la situación, acortar el ciclo de decisión y coordinar los medios C-UAS con la artillería antiaérea. Indra aporta el radar NEMUS (AESA), el sistema de mando y control C4ARMS, el inhibidor Brontes y el escáner de radiofrecuencia SmartEar (400 MHz a 6 GHz, alcance de unos 6 km). EM&E contribuye con el sensor electroóptico OTEOS (detección a más de 14 km en canal diurno y hasta 23,1 km en térmico para blancos estándar OTAN) y las estaciones de armas remotas GUARDIAN.
Se presentaron múltiples configuraciones: vehículos tácticos 4×4 equipados con GUARDIAN 2.0 para la destrucción cinética, un vehículo FEROX 6×6 con estación GUARDIAN L-HIT y un robot terrestre AUNAV LINK dotado de un sistema de guerra electrónica para perturbar los enlaces operador-dron. EM&E indicó que sus sistemas habían detectado y abatido varios drones, sin precisar el número exacto. Ya se habían logrado disparos de neutralización hard-kill (impacto directo) durante los preparativos del ejercicio. El programa, con un coste de entre 30 y 36 millones de euros según las fuentes, prevé 14 sistemas (fijos y móviles, estos últimos sobre VAMTAC ST5) destinados a los tres ejércitos, además de simuladores.
Las claves estratégicas al sur del Estrecho
La capacidad de protección «On The Move» de ARACNE, que permite acompañar convoyes y puestos de mando gracias a radares móviles, responde a una vulnerabilidad observada en Ucrania y en otros teatros: los drones pequeños, lentos y bajos, difíciles de detectar con radares convencionales, incluidos los guiados por fibra óptica que no emiten. Para España, esto afecta también a la protección de infraestructuras críticas y, más específicamente, a las plazas de Ceuta y Melilla, donde observadores militares han señalado la ausencia relativa de sistemas C-UAS de medio alcance.
Las relaciones bilaterales siguen siendo complejas. A finales de julio de 2026, más de 72.000 personas cruzaron la frontera de Ceuta; buques marroquíes navegaron por aguas próximas al enclave, algo que el Gobierno español calificó de episodio aislado, aunque ajustó su postura naval. La visita del rey Felipe VI a Ceuta y Melilla los días 13 y 14 de octubre reafirmó el carácter inalienable de estos territorios para Madrid, mientras que Rabat sigue reivindicando su soberanía. Pedro Sánchez, no obstante, reiteró su voluntad de mantener buenas relaciones de vecindad.
En el plano industrial, ARACNE ilustra la voluntad española de soberanía tecnológica. El sistema, puesto en servicio en unos dos años, ya ha despertado el interés de países del flanco oriental de la OTAN; una versión protege al contingente español en Lituania. Esto se inscribe en una dinámica europea de «muro de drones» y de refuerzo de las capacidades C-UAS frente a amenazas de saturación.
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Cifras clave del programa ARACNE y del contexto regional
- Coste del contrato ARACNE: unos 30-36 millones de euros (febrero de 2025)
- Sistemas previstos: 14 (fijos y móviles) + simuladores
- Alcance de SmartEar: ~6 km (400 MHz-6 GHz)
- Detección de OTEOS: >14 km (día) / hasta 23,1 km (térmico)
- Presupuesto de defensa marroquí 2026: ~157.000 millones de dírhams
- Drones marroquíes identificados: al menos 19 Bayraktar TB2 + Akinci, Wing Loong y plataformas israelíes
Los puntos de vista divergen sobre la interpretación de este aumento de capacidades. Para Madrid y sus industriales, se trata de una respuesta necesaria a una amenaza tecnológica muy extendida, que refuerza tanto la defensa nacional como la contribución a la OTAN. Voces marroquíes y algunos análisis independientes ven en ello una modernización legítima de disuasión regional, sin voluntad de confrontación directa con España. Otros observadores subrayan que la combinación de drones armados de bajo coste y reivindicaciones territoriales históricas eleva el umbral de riesgo en el Estrecho de Gibraltar, aunque una escalada abierta siga siendo improbable dadas las interdependencias económicas.
El ejercicio ATLAS 26 no ha cerrado el debate. Confirma la madurez técnica de una solución europea frente a amenazas que evolucionan con rapidez, y recuerda al mismo tiempo que la protección de los espacios disputados del sur de España depende tanto de las capacidades militares como de la gestión política de las relaciones con Rabat. Los próximos despliegues de ARACNE y las decisiones de equipamiento marroquíes seguirán dibujando los contornos de este frágil equilibrio.
FAQ
¿Qué es el sistema ARACNE?
Un sistema antidrón desarrollado por Indra y EM&E para las Fuerzas Armadas españolas, que combina radares, detección por radiofrecuencia, sensores electroópticos, inhibición y estaciones de armas remotas, integrado en la defensa aérea.
¿Por qué se celebró ATLAS 26 en Huelva?
El campo de Médano del Loro ofrece condiciones favorables para probar la detección y neutralización de drones de clases I y II en escenarios realistas, con participación conjunta de los ejércitos y de las fuerzas de seguridad.
¿Busca Marruecos un conflicto con España?
Los análisis disponibles estiman que su refuerzo persigue principalmente el equilibrio frente a Argelia y el Sáhara Occidental, así como una mejor posición negociadora bilateral, más que una confrontación armada directa.
¿Cuál es el alcance de los sensores de ARACNE?
El escáner SmartEar cubre unos 6 km en las frecuencias de 400 MHz a 6 GHz; el sensor OTEOS detecta blancos estándar a más de 14 km de día y hasta 23,1 km en térmico.