Rabat acaba de mover una nueva ficha en su diplomacia de defensa. En Marrakech, al margen del Marrakech Airshow, Marruecos propuso a Malasia concluir un memorando de entendimiento bilateral que abarca la formación militar, el intercambio de conocimientos y las tecnologías estratégicas.
Claves
- Marruecos ha propuesto a Malasia un memorando de entendimiento bilateral de defensa.
- La oferta se formuló en Marrakech, al margen del Marrakech Airshow.
- Abarca la inteligencia artificial, los drones, la ciberdefensa y la aeronáutica.
- El texto aún debe negociarse entre las dos administraciones.
- Marruecos está invitado a la feria LIMA de Langkawi, del 20 al 24 de abril de 2027.
Sigo esta secuencia con atención, porque dice mucho de cómo dos potencias medias, alejadas geográficamente, buscan acercarse en torno a un mismo objetivo: el dominio de sus capacidades industriales.
Una oferta formulada en Marrakech
La información fue hecha pública por el Ministerio de Defensa de Malasia (Mindef). Según este, el ministro delegado ante el jefe del Gobierno encargado de la Administración de la Defensa Nacional, Abdellatif Loudiyi, formuló la propuesta durante una reunión con el secretario general adjunto de política del Mindef, Mohd Yani Daud.
Rabat desea formalizar la cooperación de defensa entre ambos países mediante un memorando de entendimiento. Por ahora se trata de una oferta: el texto aún debe negociarse entre las dos administraciones, y nada indica todavía ni su contenido definitivo ni un calendario de firma. Insisto en ello porque la distinción entre una propuesta y un acuerdo concluido es esencial para medir el alcance real del anuncio.
El encuentro se celebró en la base aérea de las Fuerzas Armadas Reales de Marrakech. Se enmarca en el Marrakech Airshow, cuya octava edición reúne a cerca de 200 expositores de 27 países y concluye este sábado 10 de octubre. Malasia participa por primera vez, lo que confiere al intercambio una dimensión simbólica adicional.
Varios responsables participaron en las conversaciones:
- el inspector general de las Fuerzas Armadas Reales, Mohammed Berrid;
- el embajador de Malasia en Marruecos, Edi Irwan Mahmud;
- el jefe de Estado Mayor del cuartel general de las fuerzas armadas malasias, teniente general Muhammad Huzaimi Sabri.
Inteligencia artificial, drones y ciberdefensa en la agenda
Las dos delegaciones examinaron varios ámbitos posibles de cooperación: la producción industrial automatizada e interconectada, la inteligencia artificial, los sistemas de drones, la ciberdefensa y la aeronáutica. La elección de estos ámbitos no es casual. Corresponde a lo que estructura hoy la modernización de los ejércitos en el mundo, donde la ventaja depende tanto del software, los datos y los sistemas autónomos como de plataformas clásicas como los aviones o los blindados.
Estos temas coinciden además directamente con las prioridades de la Política Nacional de la Industria de Defensa de Malasia, conocida por sus siglas en inglés NDIP, lanzada el 21 de enero por el primer ministro Anwar Ibrahim. Para entender el interés de Kuala Lumpur, conviene detenerse en esta política.
Lo que prevé la política industrial malasia
La NDIP busca reducir la dependencia de Malasia de las tecnologías extranjeras mediante capacidades locales, y que la industria nacional pase del simple mantenimiento a la fabricación de alto valor añadido. El texto establece reglas concretas:
- un contenido local de al menos el 30 % en cada compra de defensa;
- la reserva a las empresas malasias del mantenimiento de los equipos una vez expirada su garantía;
- un despliegue en cuatro fases, con una competitividad mundial prevista a partir de 2030.
El ministro malasio de Defensa, Mohamed Khaled Nordin, anunció ese mismo día una serie de programas nacionales: un satélite de defensa, un sistema láser, radares pasivos, municiones merodeadoras, simuladores y chasis de vehículos terrestres. Ve en ello una inversión estratégica para la soberanía y la seguridad del país. Las municiones merodeadoras, conviene recordarlo, son armas que sobrevuelan una zona antes de atacar un objetivo, a medio camino entre el dron y el misil.
Por su parte, el viceministro de Defensa, Adly Zahari, fija como meta que Malasia se convierta, de aquí a 2030, en un polo regional de la industria de defensa, mediante transferencias de tecnología estructuradas. Precisamente esa palabra, «transferencias», explica el interés de una asociación con Marruecos: ambos países buscan dejar de ser simples clientes.

Kuala Lumpur estructura su sector de drones
Malasia no se limita a exhibir ambiciones industriales generales. Al día siguiente del lanzamiento de la NDIP, Mohamed Khaled Nordin encargó al Instituto de Investigación Científica y Tecnológica para la Defensa, Stride, la elaboración de un marco nacional dedicado a los drones militares.
Ante el Parlamento, el ministro justificó esta decisión afirmando que los drones y las nuevas tecnologías figuran hoy entre las principales amenazas para la seguridad. Esa frase resume bien el estado de ánimo actual: el dron es a la vez una amenaza que contrarrestar y una capacidad que desarrollar. Un país que quiera pesar en este ámbito debe dotarse, por tanto, de reglas, normas y un tejido industrial coherente. Marruecos, también inmerso en el refuerzo de sus capacidades, encuentra así un interlocutor cuyas preocupaciones coinciden con las suyas.
Una serie de acuerdos concluidos desde el otoño de 2025
La oferta hecha a Malasia no surge de la nada. Prolonga una serie de acuerdos concluidos por Abdellatif Loudiyi desde el otoño de 2025:
- el 22 de septiembre de 2025 en Rabat, un memorando de entendimiento con el ministro indio de Defensa, Rajnath Singh, sobre formación, ciberseguridad, ciberdefensa, industria de defensa y sanidad militar;
- textos comparables con el ministro paquistaní de Defensa, Khawaja Muhammad Asif;
- un texto comparable con la ministra liberiana de Defensa Nacional, Geraldine Janet George, recibida en Rabat el 21 de octubre de 2025;
- con la ministra francesa de las Fuerzas Armadas y de los Excombatientes, Catherine Vautrin, un acuerdo técnico y un memorando dedicados a la industria de defensa.
El Marrakech Airshow sirve de marco habitual a esta diplomacia. En la edición de 2024, el señor Loudiyi firmó dos acuerdos de cooperación militar y técnica, uno con la ministra checa de Defensa, Jana Černochová, y otro con el ministro azerbaiyano de Defensa, el general Zakir Hasanov.
Esta lista pone de manifiesto un método: diversificar los socios, sin exclusivas geográficas ni alineamiento único, y priorizar ámbitos precisos como la formación, la ciberdefensa y la industria. Veo en ello la voluntad de construir una red de cooperaciones útiles más que una alianza espectacular.
Una cita ya fijada en Langkawi
Las conversaciones de Marrakech abren también un calendario. Mohd Yani Daud entregó a Abdellatif Loudiyi una invitación oficial a la Exposición Marítima y Aeroespacial Internacional de Langkawi (LIMA), cuya decimoctava edición se celebrará del 20 al 24 de abril de 2027.
El Mindef, coorganizador del evento, destacará allí la inteligencia artificial, los sistemas autónomos, las tecnologías espaciales y satelitales, la guerra electrónica y las tecnologías digitales. La organización aspira a 400 000 visitantes. Esta feria podría constituir un primer hito natural para hacer avanzar el expediente, aunque por ahora no se ha anunciado ninguna firma.
Lo que está en juego en un acercamiento entre Rabat y Kuala Lumpur
Para Marruecos, el interés es doble. Por un lado, ampliar su red de socios en el ámbito de la defensa más allá de sus interlocutores habituales, en dirección al Sudeste Asiático. Por otro, inscribir la formación y la cooperación industrial en el largo plazo, un eje que los acuerdos anteriores ya ponían de relieve.
Para Malasia, una asociación con un país que también desarrolla sus capacidades industriales y aeronáuticas puede servir a la lógica de la NDIP: multiplicar las relaciones capaces de alimentar las transferencias de tecnología en lugar de depender de un único proveedor.
Conviene, sin embargo, mantener la prudencia en varios puntos. Un memorando de entendimiento es un marco político y técnico, no un contrato de armamento: fija intenciones y ámbitos de trabajo, pero no compromete, por sí mismo, compras ni programas conjuntos. Tampoco hay indicios, por ahora, de qué forma concreta adoptaría la cooperación en inteligencia artificial o drones, ni de qué medios se le asignarían. Por último, las restricciones propias de la NDIP, en particular el umbral de contenido local, deberán conciliarse con cualquier cooperación industrial bilateral, lo cual es materia de negociación.
Lo que ocurra a continuación dependerá, pues, del texto que negocien las dos administraciones y de su calendario. Queda una pregunta que me hago: ¿este acercamiento seguirá siendo un intercambio de formación y de saber hacer, o desembocará en proyectos industriales conjuntos en drones y tecnología digital de defensa? Los próximos meses, hasta la feria de Langkawi en abril de 2027, aportarán probablemente los primeros elementos de respuesta.
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Preguntas frecuentes
¿Han firmado ya Marruecos y Malasia un acuerdo de defensa?
No. Según el Mindef, Marruecos ha propuesto un memorando de entendimiento, cuyo texto aún debe negociarse entre las dos administraciones.
¿Qué ámbitos podría abarcar la cooperación?
Las conversaciones giraron en torno a la producción industrial automatizada e interconectada, la inteligencia artificial, los sistemas de drones, la ciberdefensa y la aeronáutica, así como a la formación militar y el intercambio de conocimientos.
¿Por qué se interesa Malasia por estas asociaciones?
Su Política Nacional de la Industria de Defensa, lanzada el 21 de enero, busca reducir la dependencia de las tecnologías extranjeras, desarrollar capacidades locales y convertirse en un polo regional de aquí a 2030.
¿Cuándo podrían volver a encontrarse los dos países?
Marruecos está invitado a la feria LIMA de Langkawi, prevista del 20 al 24 de abril de 2027.