El grupo estatal chino China Energy Engineering Corporation (CEEC) anunció a principios de septiembre la firma del contrato llave en mano —conocido como contrato EPC, por sus siglas en inglés de Engineering, Procurement and Construction— para la primera fase del complejo solar de Midelt. Un desenlace que pone fin a años de incertidumbre, al tiempo que confirma un giro tecnológico y geopolítico cuyas implicaciones van más allá del sector energético.
Un proyecto que ha tardado siete años en arrancar
Para entender el alcance de este anuncio, conviene repasar la accidentada historia de Noor Midelt I. En mayo de 2019, la Agencia Marroquí para la Energía Sostenible (Masen) seleccionó a un consorcio liderado por la francesa EDF Renouvelables, junto con la emiratí Masdar y la marroquí Green of Africa, para construir una planta híbrida de 800 megavatios que combinaba energía fotovoltaica con energía solar de concentración (CSP). En aquel momento, el proyecto se presentó como el mayor complejo solar multitecnológico del mundo, con una puesta en servicio prevista para 2022.
Ese plazo nunca se cumplió. Según varias fuentes cercanas al proyecto citadas por la prensa especializada, la Oficina Nacional de Electricidad y Agua Potable (ONEE) y el Ministerio de Energía se negaron, tras la adjudicación del contrato, a comprometerse con las condiciones de compra de la electricidad generada por el componente CSP, considerado demasiado costoso. Este desacuerdo entre las partes marroquíes, agravado por la crisis de la Covid-19, paralizó el proyecto durante varios años, pese a que ya se habían iniciado trabajos preparatorios —accesos por carretera, conexiones a la red— en el emplazamiento situado en la meseta de la Alta Muluya, a unos 20 kilómetros al noreste de la ciudad de Midelt.
Un rediseño tecnológico completo
Fue en este contexto de bloqueo prolongado en el que el proyecto se sometió a una profunda reconfiguración. El componente CSP, considerado demasiado caro y complejo de financiar, fue eliminado por completo en favor de un modelo íntegramente fotovoltaico combinado con almacenamiento mediante baterías. Esta evolución refleja una tendencia más amplia observada en el sector solar mundial: el continuo abaratamiento de las baterías de iones de litio ha hecho progresivamente competitivo el almacenamiento electroquímico frente a las tecnologías de concentración, más costosas de construir y mantener.
El nuevo diseño, según lo anunciado por CEEC, contempla aproximadamente 630 megavatios pico de capacidad fotovoltaica, junto con un sistema de almacenamiento por baterías de una capacidad cercana a 1.300 megavatios-hora. El contrato abarca toda la cadena de trabajo: estudios de ingeniería, suministro de equipos, construcción, instalación y puesta en marcha. Ha sido adjudicado a una agrupación de tres entidades de CEEC —China Energy International Group, el Southwest Electric Power Design Institute y China Energy Engineering Group—, mientras que el suministro de los paneles fotovoltaicos correspondería al fabricante LONGi y el de los sistemas de baterías a Sungrow, dos grandes actores chinos en sus respectivos campos.
CEEC sostiene que Noor Midelt I se convertirá, una vez concluido, en el mayor complejo de energía solar con almacenamiento en un único emplazamiento de África. Esta afirmación, formulada por la propia contratista, sigue siendo por el momento una declaración comercial y no una clasificación establecida por una fuente independiente.
Lo que todavía no se sabe
Pese al anuncio de la firma, varios elementos esenciales siguen sin aclararse. CEEC no ha comunicado ni el importe de su contrato, ni un calendario preciso de obras, ni una fecha prevista de puesta en servicio. Tampoco está totalmente cerrada la estructura financiera del conjunto del proyecto: según informaciones de la plataforma especializada ION Analytics, EDF Power Solutions y Masdar —que siguen siendo los accionistas del proyecto a través de la sociedad vehículo, junto con Green of Africa y Masen— estarían a punto de alcanzar el cierre financiero, siete años después de la adjudicación inicial del contrato. Las participaciones mencionadas serían del 35% para EDF Power Solutions, el 30% para Masdar, el 25% para Masen y el 10% para Green of Africa.
Esta estructura de varios niveles ilustra la complejidad del expediente: si bien CEEC es ahora responsable de la construcción física de la planta como contratista EPC, la propiedad y la financiación siguen estando, en gran medida, en manos de los mismos accionistas occidentales y del Golfo que en 2019. El proyecto no representa, por tanto, una adquisición por parte de un actor chino, sino la adjudicación de un contrato de construcción a un grupo chino por parte de accionistas que en su mayoría permanecen inalterados desde 2019.
Lo que está en juego para la estrategia energética marroquí
Noor Midelt I se enmarca en el objetivo que se ha fijado el Reino de elevar la participación de las energías renovables a más del 52% de la potencia eléctrica instalada de aquí a 2030, frente a algo menos del 38% en los últimos años. El proyecto se suma a un programa más amplio de desarrollo de capacidades solares y de almacenamiento, después de que Masen adjudicara en 2024 los contratos de las fases Noor Midelt II y III —400 megavatios fotovoltaicos cada una, con dos horas de almacenamiento— al grupo saudí ACWA Power. Ninguna de estas dos fases ha alcanzado tampoco, hasta la fecha, el cierre financiero.
- Capacidad fotovoltaica anunciada: aproximadamente 630 megavatios pico
- Almacenamiento por baterías: aproximadamente 1.300 megavatios-hora
- Tecnología inicial (2019): 800 MW híbridos fotovoltaico + CSP, 5 horas de almacenamiento
- Accionistas del proyecto: EDF Power Solutions (35%), Masdar (30%), Masen (25%), Green of Africa (10%)
- Proveedores anunciados: LONGi (módulos fotovoltaicos), Sungrow (baterías)
- Objetivo nacional: más del 52% de potencia instalada renovable para 2030
Más allá de las cifras, lo que está en juego para Marruecos es también la fiabilidad de su red eléctrica. Un sistema de almacenamiento de esta magnitud debe permitir restituir, al final del día y por la noche, la electricidad generada durante las horas de sol, reduciendo así el recurso a las centrales térmicas convencionales en los picos de consumo. Esa era precisamente la función que cumplía el componente CSP en el diseño original, y que las baterías están llamadas ahora a asumir, con un coste y unas condiciones técnicas diferentes.
Una dependencia tecnológica creciente de China
La elección de CEEC para construir Noor Midelt I no es un caso aislado. Se inscribe en una tendencia más amplia de acercamiento entre Marruecos y actores industriales chinos en el sector de las energías renovables y las baterías, en un momento en que China domina ampliamente las cadenas de valor mundiales de la fotovoltaica y el almacenamiento electroquímico. Esta evolución plantea una cuestión de fondo para las autoridades marroquíes: el equilibrio entre la diversificación de las alianzas industriales y la dependencia de proveedores situados fuera del territorio nacional en segmentos considerados estratégicos.
Esta elección admite dos lecturas. Por un lado, refleja un enfoque pragmático: los fabricantes chinos ofrecen hoy los costes más competitivos en paneles fotovoltaicos y sistemas de baterías, lo que ha permitido desbloquear un proyecto que llevaba siete años paralizado. Por otro, ilustra una pauta ya observada en otras partes del mundo, en la que el abaratamiento logrado gracias a los proveedores chinos va acompañado de una concentración creciente de la cadena de suministro energético en manos de un número reducido de actores industriales.
Perspectivas
La firma del contrato EPC constituye un avance significativo, pero no garantiza por sí sola el éxito del proyecto. La historia reciente de Noor Midelt I invita a la prudencia: entre la adjudicación inicial de 2019 y el relanzamiento de 2026, varios plazos anunciados no se cumplieron, por razones tanto tecnológicas como de bloqueo institucional. La verdadera prueba comienza ahora, con el inicio efectivo de las obras de construcción, bajo la supervisión de la ONEE, y con la finalización del montaje financiero entre los accionistas del proyecto. El calendario de puesta en servicio, aún sin comunicar oficialmente, será el indicador determinante para saber si este megaproyecto solar logra finalmente ver la luz.
Preguntas frecuentes
¿Quién construye la planta Noor Midelt I?
El contrato de construcción (EPC) se ha adjudicado a un consorcio de tres entidades del grupo estatal chino China Energy Engineering Corporation (CEEC). Los accionistas del proyecto siguen siendo EDF Power Solutions, Masdar, Masen y Green of Africa.
¿Cuál es la capacidad de la nueva planta?
El proyecto rediseñado contempla aproximadamente 630 megavatios pico de capacidad fotovoltaica, junto con un sistema de almacenamiento por baterías de unos 1.300 megavatios-hora.
¿Por qué se abandonó la tecnología CSP?
Un desacuerdo entre la ONEE, el Ministerio de Energía y Masen sobre el coste de la electricidad generada por el componente de energía solar de concentración paralizó el proyecto durante años, lo que llevó a sustituirlo por un modelo íntegramente fotovoltaico con baterías.
¿Cuándo entrará en servicio la planta?
Por el momento no se ha comunicado ninguna fecha oficial de puesta en servicio, ni por parte de CEEC ni de Masen.