Una cumbre Marruecos EEUU Israel acaba de celebrarse en Nueva York, y sinceramente, es el tipo de encuentro que no esperaba ver tan pronto en un formato a tres bandas. Este martes 16 de septiembre de 2026, el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, su homólogo israelí, Gideon Sa’ar, y el embajador estadounidense ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, se reunieron al margen de la Asamblea General de la ONU para formalizar una serie de compromisos concretos, bajo el patrocinio directo de Washington. En la agenda: la elevación de las relaciones diplomáticas al rango de embajadas, el nombramiento de embajadores y un paquete de acuerdos económicos cuya finalización se fija antes de que termine el año.
Soy redactor, no diplomático, pero llevo tiempo siguiendo este expediente, y lo que más me llama la atención es el cambio de vocabulario. Ya no estamos ante la normalización cautelosa de 2020, sino ante la consolidación deliberada de un eje estratégico triangular. Esto es lo que hay que retener de este encuentro, y por qué importa más de lo que parece un simple gesto protocolario entre cancillerías.
Qué ocurrió en Nueva York el 16 de septiembre de 2026
El formato elegido no fue casual: no se trató de un encuentro bilateral más, sino de una auténtica cumbre Marruecos EEUU Israel a tres voces, con Estados Unidos como anfitrión y garante. Esta reunión tripartita se celebró un día después de una recepción organizada por Mike Waltz para conmemorar el sexto aniversario de los Acuerdos de Abraham, con la presencia de representantes de los Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Kazajistán, Marruecos e Israel. En otras palabras, Rabat y Tel Aviv no se limitaron a conversar cara a cara: lo hicieron bajo el patrocinio explícito de Washington, en un marco pensado para mostrar que la arquitectura regional nacida en 2020 sigue ampliándose.
El punto más concreto anunciado en este encuentro sigue siendo el compromiso de elevar las representaciones diplomáticas al rango de embajadas, con el nombramiento de embajadores como siguiente paso. Hasta ahora, ambos países funcionaban con simples oficinas de enlace: una en Tel Aviv por parte marroquí, otra en Rabat por parte israelí. Este formato intermedio, heredado de la reanudación de relaciones a finales de 2020, tenía límites prácticos evidentes, sobre todo en la emisión de visados y el seguimiento consular de los ciudadanos.
Sa’ar y Bourita también debían mantener un encuentro bilateral aparte tras la cumbre, señal de que la agenda va mucho más allá de lo simbólico. En cuanto al fondo, la declaración conjunta habla de una amistad entre ambos pueblos arraigada en una historia compartida, una fórmula que se repite con frecuencia en el discurso oficial israelí desde 2020, pero que aquí adquiere un relieve particular dado el tenso contexto regional.
Una nueva generación de acuerdos económicos
Lo que distingue esta cumbre de anteriores declaraciones de intenciones es el calendario. Las tres partes fijaron plazos precisos, no promesas vagas sin horizonte definido:
- Acuerdo de protección de inversiones y no doble imposición: finalización prevista antes de que termine 2026
- Vuelos directos operados por aerolíneas marroquíes entre Marruecos e Israel, que se suman a la ruta ya reanudada por la aerolínea israelí Arkia desde Marrakech semanas antes
- Visitas bilaterales de alto nivel programadas para los próximos meses entre ambas capitales
- Elevación de las oficinas de enlace al rango de embajadas plenas
Este último punto sobre los vuelos merece atención. El enlace aéreo directo entre Israel y Marruecos había estado suspendido durante casi tres años, antes de una reanudación progresiva este verano. Que ahora entren en juego aerolíneas marroquías cambia la naturaleza del tráfico: se pasa de una oferta sostenida únicamente por una aerolínea israelí a una verdadera reciprocidad comercial, algo estructuralmente más sólido para un mercado turístico y de negocios llamado a crecer.
Para un sector turístico marroquí ya en plena dinámica, con más de 2,2 millones de plazas programadas solo en agosto en toda la red, la apertura de un nuevo corredor aéreo hacia Israel responde a una lógica de diversificación más que de ruptura con los equilibrios existentes.
Por qué este avance llega ahora
Mi lectura, tras seguir este expediente durante varios años: el momento elegido no es casualidad del calendario de la ONU. Coinciden dos factores.
Primero, se acerca el plazo del Consejo de Seguridad sobre el expediente del Sáhara Occidental, con un nuevo informe y una resolución previstos para octubre. Mike Waltz, en su papel de embajador estadounidense ante la ONU, está directamente implicado en la redacción de ese texto, y su implicación personal en esta cumbre trilateral probablemente no esté desconectada de esa agenda paralela. Consolidar el triángulo Rabat-Washington-Tel Aviv justo antes de un plazo multilateral sensible es una forma de asegurar de antemano el peso diplomático.
Segundo, existe un contexto regional que, personalmente, encuentro bastante revelador de las actuales líneas de fractura en el mundo árabe. La cumbre llega en un momento en que han surgido tensiones públicas sobre otros expedientes, en particular en torno a Ceuta y Melilla, con posiciones destacadas incluso en el Congreso de Estados Unidos sobre una posible mediación entre España y Marruecos. En este clima, consolidar una relación en la que los intereses nacionales marroquíes se colocan claramente en primer lugar, en lugar de subordinarse a solidaridades regionales de geometría variable, encaja con una doctrina de política exterior que Rabat asume desde hace varios años: primero los intereses del Reino, después las alianzas de circunstancia.
Qué cambia en la práctica para empresas y viajeros
Más allá del simbolismo diplomático, esta secuencia tiene implicaciones muy concretas para quienes siguen de cerca la economía y el turismo de la región.
Para las empresas, la perspectiva de un acuerdo de no doble imposición finalizado antes de que acabe 2026 es una señal fuerte. Es exactamente el tipo de texto que los inversores institucionales esperan antes de comprometer flujos de capital bilaterales, en particular en tecnología, agritech y energías renovables, tres sectores donde Marruecos e Israel ya han identificado complementariedades desde los primeros protocolos de 2020.
Para los viajeros, la entrada de aerolíneas marroquíes en la ruta Marruecos-Israel debería, con el tiempo, influir en la competencia tarifaria y la frecuencia de los vuelos. Aun así, conviene mantener cierta cautela sobre el calendario real de implementación: los anuncios de acuerdos aéreos entre ambos países han tardado en el pasado más de lo previsto en pasar de la firma de principio a la operación efectiva de los vuelos.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa “elevar las relaciones al rango de embajadas”?
Significa convertir las actuales oficinas de enlace, que tienen un estatus diplomático limitado, en embajadas de pleno derecho con un embajador acreditado. Es el nivel estándar de relaciones diplomáticas entre dos Estados soberanos.
¿Desde cuándo Marruecos e Israel reanudaron sus relaciones?
Ambos países firmaron una declaración tripartita con Estados Unidos en diciembre de 2020, formalizando la reanudación de relaciones diplomáticas junto con el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.
¿Ya existen vuelos directos entre Marruecos e Israel?
Sí, la aerolínea israelí Arkia reanudó una ruta entre Israel y Marrakech tras casi tres años de suspensión. La cumbre de septiembre de 2026 busca sumar vuelos operados por aerolíneas marroquíes.
¿Qué relación hay entre esta cumbre y el expediente del Sáhara Occidental?
El embajador estadounidense Mike Waltz, presente en la cumbre, está implicado en la preparación del informe del Consejo de Seguridad sobre el Sáhara Occidental previsto para octubre de 2026, lo que da a este encuentro una dimensión estratégica que va más allá del marco puramente bilateral entre Marruecos e Israel.