El reino todavía importa casi el 90% de su energía, pero se ha fijado como meta alcanzar 15 gigavatios de capacidad renovable para 2030, un compromiso ambicioso que convierte a Marruecos en uno de los mercados más observados por los inversores internacionales en este momento.
- Un país bendecido con recursos naturales
- Objetivos verdaderamente ambiciosos
- El papel central del complejo Noor y los megaproyectos solares
- El hidrógeno verde, la próxima gran carta de Marruecos
- El proyecto Xlinks, exportar electricidad directamente
- Un motor potente para el empleo y la economía local
- Por qué los inversores siguen llegando
- Mi propia experiencia sobre el terreno
- En resumen
- Preguntas frecuentes
No es casualidad que siga volviendo aquí para mis crónicas de trekking. En las carreteras que llevan hacia el Anti-Atlas, ahora se atraviesan interminables campos de paneles solares y turbinas eólicas instaladas en crestas que hace quince años habrían parecido inaccesibles. Este país está construyendo literalmente su independencia energética ante nuestros ojos, y el potencial que está revelando es sencillamente enorme.
Un país bendecido con recursos naturales
Marruecos casi no tiene petróleo ni gas propios. Durante décadas, esta falta de recursos fósiles se consideró una debilidad estructural, una carga económica que pesaba sobre la balanza comercial y dejaba al país expuesto a cada vaivén de los precios energéticos mundiales.
Hoy, esa carencia se está convirtiendo en una oportunidad extraordinaria. El reino ha comprendido que posee algo mucho más valioso: un sol excepcional en todo el sur y potentes corredores de viento a lo largo de la costa atlántica y en el norte. Esta combinación de recursos solares y eólicos a esta escala y calidad es poco frecuente, lo que explica por qué tantos actores extranjeros están invirtiendo con fuerza.
Cada megavatio de capacidad renovable instalado alivia la factura energética del país. Y a nivel geopolítico, generar su propia electricidad significa ganar autonomía estratégica en una región donde la energía pesa mucho en el equilibrio de poder.
Objetivos verdaderamente ambiciosos
Marruecos elevó sus ambiciones climáticas a finales de 2025, en su última presentación al proceso de la COP. El objetivo ahora es triplicar la capacidad renovable hasta cerca de 15 gigavatios para 2030, con un abandono gradual del carbón previsto en torno a 2040.
El país ya genera cerca de una cuarta parte de su electricidad a partir de fuentes renovables, lo que lo sitúa muy por delante de muchos vecinos regionales. El ritmo de despliegue se acelera año tras año, impulsado por proyectos industriales cada vez más ambiciosos.
El papel central del complejo Noor y los megaproyectos solares
No se puede hablar de energía marroquí sin mencionar Ouarzazate. El complejo solar Noor, al borde del desierto, sigue siendo el buque insignia del programa nacional y uno de los mayores emplazamientos de energía solar de concentración del mundo. En los últimos años, otros proyectos han acelerado el paso, liderados por actores como OCP, el gigante marroquí de fosfatos y fertilizantes.
OCP ha construido sus propias plantas solares para alimentar sus explotaciones mineras, con paneles equipados con seguidores solares que rastrean el recorrido del sol para maximizar el rendimiento. Parte de esa electricidad se vierte directamente a la red, mientras que otra parte alimenta plantas de desalinización, prueba de que hoy la energía renovable marroquí sirve para mucho más que la simple producción eléctrica.
- El complejo Noor en Ouarzazate, pionero de la energía solar de concentración a gran escala
- Parques solares industriales desarrollados por OCP para sus minas y fábricas
- Parques eólicos en el norte, incluidos los construidos por grupos internacionales como ACWA Power
- Futuros polos de hidrógeno verde anunciados en varias regiones del reino
Este último punto merece una mirada más atenta, porque probablemente sea el capítulo más prometedor para el futuro del país.
El hidrógeno verde, la próxima gran carta de Marruecos
Marruecos apuesta fuerte por el hidrógeno verde, una tecnología que produce hidrógeno mediante electrólisis del agua alimentada con electricidad renovable. La idea despierta un enorme interés entre los inversores, en particular de España y Arabia Saudita, porque el país reúne todas las condiciones: viento, sol y acceso al mar para desalinizar el agua que necesita el proceso.
Varios consorcios ya trabajan con socios agroindustriales para desarrollar amoníaco verde, un fertilizante descarbonizado llamado a desempeñar un papel creciente en el comercio mundial. Con una de las electricidades renovables más competitivas del mundo, Marruecos tiene todo lo necesario para convertirse en uno de los grandes polos mundiales de electrólisis a gran escala.
El proyecto Xlinks, exportar electricidad directamente
Otro enfoque, liderado por la empresa británica Xlinks, se salta por completo la etapa del hidrógeno y exporta electricidad marroquí directamente a Europa mediante cables submarinos. Los promotores del proyecto están explorando actualmente varias rutas de conexión, incluida una hacia Alemania, en un momento en que la industria europea busca activamente fuentes de electricidad competitivas para electrificar sus procesos.
Este tipo de proyecto muestra hasta qué punto es vasta la base de recursos de Marruecos: suficiente, eventualmente, para cubrir una parte significativa de la demanda eléctrica de varios países europeos.
Un motor potente para el empleo y la economía local
Los grandes proyectos renovables generan una enorme cantidad de empleos durante la construcción, a menudo varios miles de puestos en un solo emplazamiento, con una fuerte proporción de trabajadores locales y regionales. He hablado con técnicos sobre el terreno durante mis viajes, y el sentimiento dominante es un orgullo genuino por trabajar en una industria con verdadera vocación de futuro, en el corazón de un sector que simplemente no existía en Marruecos hace veinte años.
Esta creciente pericia local importa: tras una primera oleada de proyectos liderados por empresas extranjeras, Marruecos cuenta ahora con su propio conocimiento técnico en energía solar y eólica, formado directamente en sus propias obras.
Por qué los inversores siguen llegando
Marruecos sigue siendo un destino de inversión muy solicitado. El país cuenta con una calificación crediticia de grado de inversión, disfruta de una estabilidad política poco frecuente en la región, y continúa perfeccionando su marco regulatorio para dar confianza al capital extranjero.
El reino tiene además una ventaja geográfica única: es el único país africano conectado eléctrica y gasísticamente a Europa y a la cuenca atlántica, con un enlace bidireccional que permite que la energía fluya en ambas direcciones según sea necesario. Esa posición de encrucijada refuerza su papel estratégico en un momento en que Europa busca diversificar su suministro energético.
Mi propia experiencia sobre el terreno
En mis últimos trekkings por el Anti-Atlas, he visto con mis propios ojos la magnitud de esta transformación. Turbinas izadas sobre crestas empinadas y expuestas, pistas de acceso abiertas en las laderas de las montañas para transportar el equipo, campamentos de trabajadores instalados en pleno desierto: todo apunta a un país que construye su futuro energético a toda velocidad, con un impulso y una determinación poco comunes.
Lo que más me impactó fue el contraste entre la inmensidad del desierto marroquí, durante mucho tiempo visto como una limitación geográfica, y su transformación en un auténtico activo estratégico mundial. Este paisaje árido que llevo años recorriendo como terreno de trekking es hoy una de las reservas de energía limpia más valiosas del planeta.
En resumen
Marruecos reúne una combinación poco común de activos: un sol y un viento excepcionales, una estabilidad política envidiable en la región, y un compromiso gubernamental claro con hacer de la energía limpia un pilar económico importante. Los proyectos solares y eólicos ya están transformando el panorama energético nacional, y el hidrógeno verde podría abrir en el futuro oportunidades industriales considerables.
Con sus recursos naturales, su posición geográfica y su ambición industrial, Marruecos tiene todas las cartas para convertirse en uno de los grandes modelos mundiales de transición energética en los próximos años.
Para seguir el avance de los grandes proyectos solares y eólicos, la agencia marroquí de energía sostenible MASEN publica actualizaciones periódicas, al igual que IRENA, la Agencia Internacional de Energías Renovables.
Preguntas frecuentes
¿Puede Marruecos realmente alcanzar su objetivo de 15 gigavatios para 2030? El objetivo es ambicioso pero realista, respaldado por proyectos solares y eólicos que ya están muy avanzados. El país ya genera alrededor de una cuarta parte de su electricidad a partir de fuentes renovables.
¿Por qué Marruecos apuesta tan fuerte por el hidrógeno verde? Porque combina viento, sol y acceso al mar, tres ingredientes poco frecuentes juntos en un mismo lugar, lo que lo convierte en uno de los emplazamientos más competitivos del mundo para producir hidrógeno mediante electrólisis.
¿Los proyectos de energía renovable realmente crean empleo para los marroquíes? Sí, a gran escala durante la construcción, con una proporción creciente de mano de obra local y experiencia técnica formada directamente en estas obras.
¿Cuál es la relación entre la energía renovable y el agua en Marruecos? El país utiliza electricidad verde para desalinizar agua de mar a un coste menor, una sinergia que beneficia tanto al consumo local como a futuros proyectos industriales como el hidrógeno verde.