Según los datos de Global Firepower recogidos el 20 de octubre de 2026 por Euronews, Marruecos dispone de 185 sistemas de lanzacohetes múltiples móviles. España no tiene ninguno desde la retirada de los Teruel en 2011.
Me he interesado por esta diferencia porque ilustra una divergencia de prioridades y de limitaciones industriales y políticas entre dos países vecinos que comparten una frontera marítima sensible e intereses cruzados en el Mediterráneo occidental. Los lanzacohetes múltiples permiten saturar una zona o atacar objetivos terrestres a distancias variables según las municiones empleadas, con una movilidad que complica la respuesta. Su ausencia en el lado español no es un detalle técnico: priva a Madrid de una herramienta de saturación de zona que Rabat ha reconstruido progresivamente.
Lo que mide Global Firepower y lo que no mide
La cifra de 185 sistemas marroquíes debe manejarse con cautela. Euronews señala que Global Firepower no publica una metodología auditable y se basa en el CIA World Factbook así como en fuentes no identificadas. Inventarios abiertos más precisos, como los recopilados por medios especializados, describen una flota compuesta por sistemas chinos de diferentes calibres (en particular los PHL-03/AR2 de 300 mm y los WS-2D), BM-21 de origen soviético y el sistema israelí PULS ya en servicio.
En abril de 2023, el Departamento de Estado estadounidense autorizó la venta potencial de 18 lanzadores M142 HIMARS a Marruecos, acompañados de misiles ATACMS M57, cohetes guiados GMLRS y equipos asociados, por un importe estimado de 524,2 millones de dólares. Las entregas de estos sistemas, cuya primera fase se espera hacia 2027 según fuentes abiertas, se sumarían a lo existente y reforzarían una arquitectura de fuegos escalonada.
En el lado español, el sistema Teruel, desarrollado por la industria nacional y en servicio desde mediados de los años 80 en el regimiento de artillería de lanzacohetes de Astorga, fue dado de baja a finales de 2011. El Ejército de Tierra justificó la decisión por la obsolescencia de la plataforma y de las municiones ante los avances en alcance y precisión. El regimiento fue entonces reequipado con obuses de 155 mm, pero la capacidad de cohetes desapareció.
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El programa SILAM y sus vicisitudes
Madrid intentó reconstituir esta capacidad a través del programa SILAM (Sistema Lanzador de Alta Movilidad). Inicialmente preveía la adquisición de doce lanzadores basados en la tecnología israelí PULS de Elbit Systems, con un volumen importante de cohetes y un alcance máximo anunciado de 300 kilómetros para ciertas municiones. El contrato, adjudicado a un consorcio que incluía empresas españolas, fue anulado en septiembre de 2025 tras la decisión del gobierno de suspender las compras de armamento israelí en el contexto de la guerra en Gaza.
Una solución nacional fue propuesta posteriormente por Rheinmetall Expal y EM&E Group. Pero el proyecto acumula retrasos. En una investigación de Infodefensa publicada el 7 de octubre de 2026, el general Antonio Mongío Bergua, jefe del Mando de Artillería de Campaña, calificó la situación de «incierta». Una de las principales dificultades radica en encontrar un socio tecnológico dispuesto a transferir a la industria española la autoridad de diseño del futuro sistema. El calendario inicial preveía una primera demostración en diciembre de 2024 y el equipamiento del regimiento de Astorga hacia 2027-2028. Estos plazos están ahora comprometidos, aunque algunos vehículos de mando y reconocimiento ya habrían sido recibidos.
Estos son los elementos que estructuran hoy la diferencia entre ambos ejércitos en este segmento:
- Marruecos: sistemas chinos operativos, PULS israelí en servicio, HIMARS estadounidenses autorizados y en entrega progresiva, con municiones guiadas de hasta unos 300 km.
- España: cero lanzacohetes múltiples desde 2011; programa SILAM anulado en 2025 por razones políticas relacionadas con Israel; alternativa nacional en fase de búsqueda de socio tecnológico y con calendario no estabilizado.
- Alcances y empleos: los sistemas modernos permiten ataques de precisión o de saturación sobre objetivos terrestres (depósitos, concentraciones, infraestructuras) a distancias muy superiores a las de los antiguos Teruel (unos 25 km).
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Por qué esta diferencia cuenta en la cuenca mediterránea
La artillería de cohetes no es el único criterio de potencia. Según los mismos datos recogidos por Euronews, España conserva ventajas claras en la marina (fragatas, buques anfibios, submarinos), en la aviación de combate y en el presupuesto de defensa. Marruecos, por su parte, dispone de más efectivos terrestres y ha diversificado sus proveedores (Estados Unidos, Israel, China) al tiempo que desarrolla una industria local, especialmente a través de asociaciones en vehículos blindados.
Desde el punto de vista estratégico, los lanzacohetes múltiples ofrecen una capacidad de ataque terrestre a distancia que puede pesar en escenarios de crisis limitada o de disuasión convencional alrededor del estrecho de Gibraltar, de Ceuta y Melilla, o más ampliamente frente a las evoluciones de seguridad en el Magreb. Los responsables militares españoles insisten desde hace años en la necesidad de recuperar esta capacidad para las operaciones de apoyo de fuego y los compromisos de la OTAN. Por parte marroquí, estos sistemas se inscriben en una modernización más amplia destinada a reforzar la disuasión y la profundidad operativa de las Fuerzas Armadas Reales.
Las limitaciones políticas españolas ligadas a la relación con Israel han frenado una solución rápida basada en el PULS. También han ilustrado las tensiones entre soberanía industrial, alianzas y prioridades diplomáticas. Marruecos, al multiplicar los proveedores, ha limitado este tipo de dependencia unilateral en este segmento concreto. Nada indica, sin embargo, que esta diferencia se transforme en un desequilibrio global: los rankings como Global Firepower sitúan a España claramente por delante (18.º frente a 56.º en 2026), aunque reconozcan ellos mismos los límites de sus metodologías.
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Perspectivas abiertas
El regimiento de Astorga sigue siendo el símbolo de esta capacidad perdida y aún por recuperar. Los industriales españoles trabajan en una solución soberana, pero las declaraciones del mando de artillería de campaña muestran que el calendario y la transferencia tecnológica siguen siendo puntos sensibles. Del lado marroquí, la llegada progresiva de los HIMARS y el uso ya efectivo de los PULS y de los sistemas chinos dibujan una arquitectura de fuegos más completa.
Esta diferencia no es ni espectacular en términos absolutos ni despreciable en su contexto regional. Recuerda que las capacidades militares también se construyen mediante elecciones industriales y políticas que se miden en el tiempo. Las próximas decisiones presupuestarias e industriales de ambos lados determinarán si Madrid cierra esta brecha antes del final de la década o si Rabat conserva esta ventaja específica en la artillería de cohetes.
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FAQ
¿Por qué España no tiene lanzacohetes múltiples desde 2011?
El sistema Teruel fue dado de baja por obsolescencia de la plataforma y de las municiones. No se introdujo un sustituto inmediato en aquel momento.
¿Marruecos dispone realmente de 185 sistemas?
Es la cifra de Global Firepower citada por Euronews. Inventarios más detallados describen una combinación de sistemas chinos, el PULS israelí y los HIMARS en proceso de adquisición. El total exacto sigue sujeto a interpretación según las fuentes.
¿Por qué se anuló el programa español SILAM?
El contrato basado en la tecnología israelí PULS fue anulado en septiembre de 2025 en el marco de las medidas de suspensión de las compras de armamento israelí decididas por el gobierno español.
¿Los HIMARS marroquíes ya están en servicio?
La venta de 18 lanzadores fue autorizada por Estados Unidos en 2023. Las entregas se esperan de forma progresiva, con una primera fase hacia 2027 según fuentes abiertas.