Está impulsado por Green Sky Capital, una empresa con sede en Doha, y consistiría en transformar aceites de cocina usados en combustible de aviación sostenible. Por ahora, solo se trata de un expediente de financiación, pero dice mucho de las ambiciones industriales del reino. Así lo he leído yo.
Lo que revela el documento del BERD
La información procede de un documento publicado el miércoles por el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD). La institución describe un proyecto ubicado en la zona industrial y logística de Betoya, dentro del complejo portuario de Nador West Med.
La instalación está diseñada para producir hasta 200.000 toneladas de combustible de aviación sostenible al año. El capital de Green Sky Capital reúne a Green Sky Capital Management, el grupo catarí Al Mana y la empresa saudí Vision Invest. El montaje es, por tanto, de predominio del Golfo, con tecnología europea.
El BERD contempla un préstamo de hasta 105 millones de dólares, compuesto por un primer tramo de 85 millones y un posible tramo adicional de 20 millones. La financiación podría beneficiarse de una garantía de la Unión Europea, con la posibilidad de movilizar recursos del Fondo Verde para el Clima.
Las cifras clave
- Inversión total estimada: unos 239 millones de dólares (2.210 millones de dirhams)
- Capacidad anunciada: hasta 200.000 toneladas de combustible de aviación sostenible al año
- Préstamo contemplado por el BERD: hasta 105 millones de dólares (85 millones, más 20 millones potenciales)
- Fecha prevista para la aprobación de la financiación: 18 de noviembre
- Tecnología: bajo licencia de la empresa francesa Axens
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Un proyecto aún en estudio
Conviene ser prudentes. El documento del BERD no equivale a una decisión de inversión definitiva ni al inicio de las obras. El 18 de noviembre figura como fecha prevista para la aprobación de la financiación, y no se ha anunciado ninguna fecha de inicio de la producción. Entre un documento de presentación y una planta en funcionamiento suelen transcurrir varios años, con etapas de financiación, ingeniería, construcción y puesta en marcha que pueden sufrir retrasos.
Otra zona de sombra: el proyecto incluye un acuerdo de compra a largo plazo con un comprador del sector privado. La empresa no ha revelado ni la identidad del comprador ni las condiciones comerciales del acuerdo. Sin embargo, para una planta de este tipo, asegurar la salida de la producción es un factor determinante. Los bancos, el BERD incluido, examinan con atención la solidez de los contratos de venta antes de comprometer varias decenas de millones de dólares.
Cómo funciona este combustible
El combustible de aviación sostenible, a menudo designado con las siglas SAF (por sustainable aviation fuel), es un combustible alternativo al queroseno de origen fósil. Puede mezclarse con el queroseno convencional y utilizarse en los motores actuales sin modificaciones importantes. Su interés climático radica en su ciclo de vida: cuando se produce a partir de residuos, las emisiones de CO₂ a lo largo de toda la cadena, desde la recogida hasta la combustión, son sensiblemente inferiores a las del combustible fósil. La magnitud exacta de la reducción depende de la materia prima y del proceso, y conviene verificarla proyecto por proyecto.
En Nador, la materia prima estaría formada por aceites de cocina usados y grasas residuales, transformados mediante una tecnología industrial bajo licencia de Axens, empresa francesa. La unidad produciría también diésel renovable, bionafta y biopropano. Esta diversificación es una decisión económica clásica: no todos los productos que resultan de la transformación son combustible de aviación, y su venta en otros mercados contribuye al equilibrio financiero del conjunto.
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La cuestión del abastecimiento
Es probablemente el punto más estructurante del expediente. La estrategia de abastecimiento se basa principalmente en la recogida de aceites usados y grasas residuales en todo Marruecos. Las importaciones podrían completar los volúmenes si la oferta local resultara insuficiente.
Esta precisión es importante. Producir 200.000 toneladas de combustible al año supone reunir volúmenes considerables de materia prima, superiores a lo que pueden suministrar los canales de recogida estructurados en muchos países. De momento, no dispongo de datos fiables sobre el volumen de aceites usados disponible en Marruecos, y prefiero no avanzar ninguna cifra. Este dato deberá verificarse con los actores del sector, ya que condiciona la tasa de utilización de la planta.
La mención de las importaciones abre además un debate de fondo. Una planta abastecida en parte con aceites importados conservaría su interés industrial, pero el argumento de una economía circular íntegramente local quedaría matizado. Plantearía, asimismo, la cuestión de la trazabilidad de las materias primas, un tema sensible en todo el sector de los biocombustibles avanzados.
Por qué Marruecos se posiciona en este nicho
El contexto normativo pesa mucho. El sector aéreo soporta una presión creciente para reducir su huella de carbono, y la Unión Europea ha establecido obligaciones de incorporación de combustibles sostenibles en el queroseno distribuido en su territorio, con porcentajes que irán aumentando con los años. Estas exigencias crean una demanda estructural que la oferta actual tiene dificultades para satisfacer, lo que atrae a los inversores hacia los países capaces de producir cerca del mercado europeo.
Marruecos tiene argumentos que hacer valer. Su posición geográfica, frente a Europa, y la presencia de un gran puerto de aguas profundas en el Mediterráneo facilitan la exportación. Nador West Med fue concebido precisamente como una plataforma logística e industrial orientada al comercio internacional. El proyecto se inscribe en la voluntad del país de atraer industrias bajas en carbono y de reforzar su lugar en los mercados emergentes de energías limpias.
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Los posibles beneficios para el país
Los promotores destacan varios beneficios potenciales. El proyecto podría crear empleo, favorecer la transferencia de conocimientos técnicos y desarrollar las competencias de ingenieros y técnicos marroquíes. Las empresas de recogida y tratamiento de aceites usados, en particular las cooperativas locales, también podrían beneficiarse de esta nueva actividad industrial.
Más allá de la propia planta, lo que está en juego es de orden territorial. Una inversión de este tamaño podría reforzar el atractivo de Nador West Med para los inversores industriales orientados a la exportación y apoyar la diversificación económica del este de Marruecos, una región durante mucho tiempo menos dotada que el eje atlántico. Por ahora, estos efectos siguen siendo potenciales. El número de empleos, la parte del valor añadido que se quedaría en el país y el calendario no figuran entre los elementos de los que dispongo.
Los puntos de vigilancia
Hay varias preguntas que merece la pena plantear, sin ánimo de abrir un proceso al proyecto.
La primera se refiere al aseguramiento de la materia prima, mencionado más arriba. La segunda tiene que ver con la competitividad frente a productores ya instalados, especialmente en Europa, Asia y Estados Unidos, donde la capacidad de producción de combustibles sostenibles se expande con fuerza. La tercera es la dependencia del modelo económico de la normativa europea: si las obligaciones de incorporación cambian, la rentabilidad de un proyecto exportador podría verse afectada.
Por último, el recurso a financiación pública y en condiciones favorables, con una garantía de la Unión Europea y una posible movilización del Fondo Verde para el Clima, es coherente con el carácter innovador del proyecto. A cambio, exige un alto nivel de exigencia medioambiental y de transparencia, que el BERD está acostumbrado a controlar.
Qué hay que seguir en las próximas semanas
El primer hito es la decisión del BERD, prevista para el 18 de noviembre. Su aprobación, o su aplazamiento, dará una indicación sobre el grado de madurez del expediente. Después habrá que observar la identidad del comprador, la confirmación de los volúmenes de materia prima y el calendario de construcción. Es en estos elementos, más que en el importe anunciado, donde se juzgará la credibilidad del proyecto.
Para Marruecos, lo que está en juego va más allá de una sola planta. Si ve la luz, serviría de prueba de concepto para un sector de combustibles sostenibles en el reino. Si se retrasa o se redimensiona, recordará hasta qué punto este sector exige rigor industrial y contratos sólidos. Volveré sobre este asunto en cuanto se publiquen nuevos datos.
Preguntas frecuentes
¿Qué prevé exactamente el proyecto de Nador West Med?
Se trata de una planta de combustible de aviación sostenible con una capacidad anunciada de hasta 200.000 toneladas al año. Se instalaría en la zona de Betoya, dentro del complejo Nador West Med, con una inversión de unos 239 millones de dólares.
¿Quién impulsa el proyecto y quién lo financia?
El proyecto lo desarrolla Green Sky Capital, empresa con sede en Doha, cuyos accionistas incluyen a Green Sky Capital Management, el grupo catarí Al Mana y la empresa saudí Vision Invest. El BERD contempla un préstamo de hasta 105 millones de dólares.
¿Ya se ha puesto en marcha el proyecto?
No. Sigue en estudio. El documento del BERD indica el 18 de noviembre como fecha prevista para la aprobación de la financiación, y no se ha anunciado ninguna fecha de inicio de la producción.
¿A partir de qué se produciría el combustible?
La planta transformaría aceites de cocina usados y grasas residuales, recogidos principalmente en Marruecos, con un complemento posible mediante importaciones. También produciría diésel renovable, bionafta y biopropano.