La brecha es nítida y merece que nos detengamos en ella, tanto por lo que revela como por lo que no dice.
Esta clasificación, publicada en febrero de 2026 por Ookla, empresa estadounidense especializada en la medición de redes, se basa en millones de pruebas realizadas por usuarios reales. Se refiere a Internet móvil y al año 2025. La velocidad de Internet en África aparece bajo una luz contrastada: unos pocos mercados que aceleran, otros que se estancan y un continente donde solo ocho países reunieron las condiciones necesarias para figurar en el índice.
Qué mide realmente esta clasificación
Primero, el marco. El índice de Ookla se basa en la velocidad mediana de descarga, expresada en megabits por segundo (Mbps), a la que se suman la latencia, es decir, el tiempo de respuesta de la red, y la estabilidad de la conexión. Los datos proceden de pruebas que los propios usuarios lanzan desde su teléfono.
Este método tiene una fortaleza y dos límites. Su fortaleza es que refleja la experiencia real y no las velocidades teóricas que anuncian los operadores. Sus límites son que capta sobre todo las zonas donde se realizan pruebas, es decir, las ciudades y los usuarios ya conectados, y que no siempre distingue la cobertura rural. Una media nacional puede, por tanto, ocultar fuertes disparidades entre una metrópoli y un pueblo de montaña. Tengo presente esta reserva para lo que sigue.
La clasificación africana de un vistazo
Estos son los siete países citados, con las velocidades medias registradas:
- 🇲🇦 Marruecos: 124,3 Mbps
- 🇿🇦 Sudáfrica: 65,9 Mbps
- 🇹🇳 Túnez: 53,5 Mbps
- 🇩🇿 Argelia: 53,1 Mbps
- 🇳🇬 Nigeria: 46,8 Mbps
- 🇰🇪 Kenia: 45,3 Mbps
- 🇪🇬 Egipto: 44,1 Mbps
Un detalle que conviene señalar: según las publicaciones, los valores de Sudáfrica y Túnez varían ligeramente, y Nigeria y Kenia se disputan el puesto por una décima de megabit. Por eso leo estas cifras como órdenes de magnitud y no como posiciones grabadas en piedra. Libia, con unos 22 Mbps, cierra el grupo de los ocho países clasificados.
Marruecos, una ventaja con explicaciones claras
Marruecos ocupa el puesto 39 a nivel mundial, tras subir una veintena de posiciones en un año. Este ascenso se explica en gran parte por un hecho fechado: el lanzamiento comercial del 5G en noviembre de 2025. Los operadores desplegaron rápidamente sus emplazamientos en las principales ciudades, y la prensa marroquí informó de unas sesenta ciudades cubiertas ya en otoño, con varios millones de dispositivos compatibles.
De esto extraigo dos ideas. En primer lugar, el 5G tira mecánicamente de la media hacia arriba: un abonado que pasa de una red 4G saturada a una 5G reciente puede ver multiplicada su velocidad. En segundo lugar, este efecto es en parte coyuntural. Marruecos recoge hoy los frutos de un lanzamiento todavía joven, en un mercado donde el 5G aún no ha llegado a la masa de usuarios. Cuando los usos se generalicen, la carga sobre la red aumentará y la media podría moderarse. No es una crítica, sino un patrón observado en otros mercados tras sus primeros meses de 5G.
También hay un contraste que me parece instructivo: la velocidad de la banda ancha fija marroquí, en torno a 56 Mbps según las mediciones de Ookla, sigue muy por debajo de la móvil. El país es campeón en móvil, pero todavía no en banda ancha fija, lo que recuerda que la fibra óptica sigue siendo una obra abierta.
Sudáfrica, Túnez y Argelia, perfiles muy distintos
Sudáfrica, segunda con entre 65 y 66 Mbps, responde a otra lógica. Su punto fuerte es una red fija eficiente, con algo más de 48 Mbps de descarga según Ookla y una latencia baja, lo que se adapta bien a los usos profesionales. El país lanzó el 5G ya en 2020, pero la cobertura sigue concentrada en las grandes aglomeraciones, y la inestabilidad de la red eléctrica pesa sobre la calidad del servicio.
Túnez y Argelia se sitúan casi en un pañuelo, en torno a 53 Mbps. Su posición intermedia refleja mercados donde la modernización de las redes avanza, pero más despacio que la demanda. En el caso de Túnez, los comentaristas locales subrayan el desfase entre un móvil honorable y una red fija todavía modesta. Argelia alcanza un nivel comparable con un ecosistema de operadores muy diferente.
Nigeria, Kenia y Egipto, el peso de los volúmenes
Nigeria, Kenia y Egipto forman el tercer grupo, entre 44 y 47 Mbps. Son mercados de gran tamaño, donde el reto no es solo la velocidad máxima, sino la cobertura y el acceso. Nigeria supera los 200 millones de habitantes, y Egipto los 100 millones. Extender una red a poblaciones de esa escala, sobre territorios a veces difíciles, es costoso y lleva tiempo.
Kenia es un caso aparte: es pionera africana del pago móvil, y su vitalidad digital supera lo que sugiere su puesto. Lo que cuenta aquí es menos la velocidad bruta que la forma en que una red, incluso modesta, alimenta servicios de gran valor cotidiano.
Por qué esta velocidad importa para la economía y la geopolítica
Desconfío de las clasificaciones tratadas como palmarés deportivos. Pero esta toca cuestiones concretas.
Primero, la economía. Una red rápida y estable condiciona el auge de los servicios digitales, el comercio electrónico, la telemedicina y la externalización de servicios. Los países que ofrecen buena conectividad atraen con más facilidad centros de llamadas, empresas emergentes e inversores. Marruecos, que busca posicionarse como plataforma digital entre Europa y África, tiene un interés directo en aprovechar este resultado.
Después, la soberanía. Expertos citados por la prensa marroquí hablan de un «techo de cristal» que impediría al país entrar entre los veinte o treinta primeros del mundo. Señalan un desfase entre la planificación y la ejecución, así como una dependencia de tecnologías y equipos extranjeros. No puedo zanjar aquí ese debate, pero me parece serio: la velocidad es una cosa y el control de las infraestructuras es otra.
Por último, la escala mundial. En la cabeza de la clasificación mundial, los Emiratos Árabes Unidos superan los 680 Mbps, Catar se acerca a los 600 y Kuwait a los 400. El mejor alumno africano queda, pues, muy lejos de los líderes del Golfo. Ser primero en África no equivale a estar en la vanguardia mundial.
Perspectivas, un continente que acelera de forma desigual
La clasificación dibuja un África de varias velocidades, en sentido literal. De cara a las próximas ediciones, vigilaré tres elementos: la extensión del 5G más allá de las grandes ciudades, el crecimiento de la fibra y la capacidad de los operadores para mantener la calidad cuando aumente el tráfico. Marruecos ha tomado la delantera, pero nada indica que sea definitiva. La pregunta es si los demás mercados, cada uno con su propio calendario de 5G, recortarán parte de la distancia o si la brecha continental se mantendrá.
Preguntas frecuentes
¿Qué país africano tiene el Internet más rápido en 2026?
Según la clasificación Speedtest Global Index publicada en 2026, Marruecos lidera el continente con unos 124 Mbps en móvil, en el puesto 39 a nivel mundial.
¿Esta clasificación se refiere al móvil o a la red fija?
Se refiere a Internet móvil. Las velocidades de la red fija, medidas por separado, son notablemente más bajas en Marruecos y dan lugar a una clasificación distinta.
¿Por qué ha progresado tan rápido Marruecos?
El lanzamiento comercial del 5G en noviembre de 2025 y la modernización de las redes móviles explican la mayor parte del ascenso, aunque el efecto podría atenuarse cuando los usos se generalicen.
¿Los demás países africanos están ausentes de la clasificación?
Solo ocho países africanos reunieron los criterios de medición de Ookla. Los demás no rinden necesariamente peor, pero los datos disponibles son insuficientes.