Ante la 63ª sesión del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, dos organizaciones no gubernamentales tomaron la palabra para exigir un compromiso más firme de los mecanismos de la ONU, un acceso más amplio a los campamentos y un seguimiento efectivo de las situaciones individuales consideradas críticas.
Un llamado al acceso independiente a los campamentos
En representación del Programa de Promoción del Desarrollo Económico y Social (PDES), Aïcha Dhihi centró su intervención en la cooperación institucional. A su juicio, garantizar una protección efectiva de los derechos humanos en los campamentos de Tinduf requiere necesariamente una colaboración reforzada entre Argelia y los mecanismos pertinentes de las Naciones Unidas.
Durante el debate general inscrito en el punto cinco del orden del día, Dhihi solicitó que la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y otros órganos competentes obtengan un acceso independiente, regular y seguro a los campamentos. Esta reivindicación no es nueva en el expediente del Sahara Occidental, donde la cuestión del acceso humanitario ha sido objeto recurrente de controversia entre las partes.
La representante del PDES fue más allá al cuestionar la fiabilidad de los datos demográficos que utiliza el ACNUR para su planificación humanitaria. Según ella, estas cifras no equivalen a un censo demográfico completo y actualizado de la población que reside en los campamentos, una carencia que, de confirmarse, podría afectar directamente la manera en que se calibra la ayuda. Dhihi abogó, por tanto, por un proceso transparente de registro de los residentes, junto con una actualización periódica de los datos demográficos.
Otro punto destacado en su intervención fue la protección de las personas que cooperan con los mecanismos de las Naciones Unidas frente a cualquier forma de intimidación o represalia. Para Dhihi, la ayuda humanitaria no puede desligarse de la protección de los derechos fundamentales ni de la búsqueda de soluciones duraderas para las poblaciones afectadas.
El caso individual planteado por la CHRAPA
La segunda intervención, a cargo de Mustapha Maalainin en nombre del Centro para los Derechos Humanos y la Promoción de la Paz (CHRAPA), siguió un enfoque distinto, centrado en el seguimiento de situaciones individuales. La organización pidió a los mecanismos competentes del Consejo de Derechos Humanos que garanticen un tratamiento efectivo de los casos que se les someten, en lugar de un examen meramente formal.
Maalainin citó el caso de Lalla Haidas, presentada como residente de los campamentos de Tinduf, cuya situación habría sido puesta en conocimiento de las instancias competentes de la ONU. Según la CHRAPA, esta persona padece una afección médica grave que requiere tratamiento especializado. La organización solicitó que reciba atención médica adecuada y oportuna y, de ser necesario, que se facilite una evacuación médica.
En esa misma línea, la CHRAPA exhortó a Argelia, en su calidad de país anfitrión de los campamentos, a facilitar el acceso a la atención especializada requerida, en coherencia con sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos. Esta formulación remite a los principios del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos, que generalmente atribuyen al Estado anfitrión una responsabilidad particular respecto de las poblaciones refugiadas presentes en su territorio.
🚨انفجار الغضب في مخيمات تندوف لم يعد مجرد تململ عابر بل تحول إلى مواجهة مفتوحة وعمليات رد قاسية تعكس حجم الاحتقان المتراكم ضد قيادة البوليساريو وسياسات التضييق الممنهج. pic.twitter.com/aVXyyBWRJi
— مصطفى العلمي🇲🇦 (@alamimustapha00) September 25, 2026
Por qué este expediente sigue siendo sensible
La cuestión de los campamentos de Tinduf se inscribe en el litigio más amplio sobre el Sahara Occidental, que enfrenta desde hace décadas a Marruecos con el Frente Polisario, respaldado por Argelia. Los campamentos, situados en el suroeste argelino, albergan desde mediados de los años setenta a una población de refugiados saharauis cuyo número exacto sigue siendo objeto de controversia recurrente entre las partes.
Es precisamente este punto el que planteó la representante del PDES al cuestionar la metodología del ACNUR. La ausencia de un censo demográfico actualizado y transparente es un argumento habitualmente esgrimido por organizaciones cercanas a la postura marroquí, que consideran que la incertidumbre sobre las cifras de población complica la evaluación de las necesidades reales y, por extensión, la correcta asignación de la ayuda internacional.
En cuanto a los derechos individuales, poner de relieve un caso médico concreto refleja una estrategia de incidencia hoy habitual ante los organismos de la ONU: dar un rostro concreto a preocupaciones más amplias sobre el acceso a la atención médica y las condiciones de vida en los campamentos. Este tipo de intervención busca captar la atención del Consejo de Derechos Humanos más allá de las declaraciones generales, apelando directamente a los mecanismos de seguimiento individual de que dispone la institución.
Qué significan estas intervenciones para el seguimiento internacional
Estas declaraciones ante el Consejo de Derechos Humanos no constituyen, por sí mismas, decisiones vinculantes. Se inscriben en el debate general de una sesión ordinaria, en la que organizaciones no gubernamentales con estatus consultivo pueden exponer sus preocupaciones sin comprometer directamente a los Estados miembros. Su relevancia reside más bien en su capacidad de alimentar el debate público y mantener la presión sobre los mecanismos existentes.
Puntos planteados durante esta sesión:
- Acceso independiente, regular y seguro del ACNUR y otros mecanismos de la ONU a los campamentos de Tinduf
- Fiabilidad cuestionada de los datos demográficos utilizados para la planificación humanitaria
- Llamado a un registro transparente y actualizado de los residentes
- Protección de las personas que cooperan con la ONU frente a la intimidación o las represalias
- Seguimiento efectivo de casos individuales, ilustrado con la situación de Lalla Haidas
- Responsabilidad de Argelia, como país anfitrión, en el acceso a la atención especializada
En definitiva, el alcance concreto de estos llamados dependerá en gran medida de la respuesta que ofrezcan Argelia, como Estado anfitrión, y el ACNUR, cuyo mandato de protección de los refugiados se ejerce en un marco donde el acceso al terreno sigue condicionado por el consentimiento de las autoridades locales. El Consejo de Derechos Humanos podría retomar este expediente en los próximos meses si surgieran nueva información o nuevos testimonios que enriquezcan el debate.
Preguntas frecuentes
¿Qué son el PDES y la CHRAPA?
Son dos organizaciones no gubernamentales que intervienen ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas sobre la situación de los campamentos de Tinduf, una centrada en la cooperación institucional y la otra en el seguimiento de casos individuales.
¿Qué le reprochan estas ONG al ACNUR?
El PDES considera que los datos demográficos utilizados por el ACNUR para planificar la ayuda humanitaria no se basan en un censo completo y actualizado de la población de los campamentos.
¿Quién es Lalla Haidas?
Según la CHRAPA, es una residente de los campamentos de Tinduf cuyo caso médico, calificado de grave, fue puesto en conocimiento de los mecanismos competentes de las Naciones Unidas, con una solicitud de atención especializada e, incluso, de evacuación médica.
¿Tienen estas intervenciones carácter vinculante?
No. Se trata de declaraciones realizadas en el marco del debate general de una sesión ordinaria del Consejo de Derechos Humanos, que no comprometen jurídicamente a los Estados pero buscan mantener la presión sobre el seguimiento de estos expedientes.