Durante mucho tiempo tratada como una simple zona de amortiguación, esta frontera se ha convertido en los últimos quince años en un auténtico espacio de proyección estratégica. Nuevos acuartelamientos, vigilancia electrónica, reestructuración de la cadena de mando y ejercicios militares: el dispositivo marroquí en su flanco oriental se ha ido densificando por etapas, en un contexto de tensiones persistentes con Argel, particularmente en torno al expediente del Sahara Occidental.
Una nueva arquitectura de mando
El punto de inflexión institucional se remonta a 2021. Hasta entonces, el territorio marroquí estaba organizado en dos grandes zonas de mando, Norte y Sur. En septiembre de 2021, el estado mayor anunció la creación de una tercera entidad, la Zona Este, dedicada específicamente al frente argelino. La ceremonia de investidura de su primer comandante, el general de división Mohammed Miqdad, se celebró el 5 de enero de 2022 en Errachidia, presidida por el general de cuerpo de ejército Belkhir El Farouk, recién nombrado entonces inspector general de las Fuerzas Armadas Reales.
Según la Revista de las FAR, citada en su momento por varias agencias de noticias, esta nueva zona tiene por objetivo “garantizar la coherencia del mando, el control y el apoyo de los componentes terrestre, aéreo y marítimo”, con el fin de ganar flexibilidad y rapidez de ejecución. Varias publicaciones sitúan hoy el cuartel general cerca de Ras El Ma, en la provincia de Nador; sin embargo, no hemos encontrado ningún comunicado oficial de las FAR que confirme esta ubicación precisa, ya que la documentación pública disponible sitúa las ceremonias institucionales principalmente en Errachidia. Este punto concreto merecería ser aclarado por una fuente militar de primer nivel.
Lo que la reorganización establece sin ambigüedad, en cambio, es una decisión doctrinal: abandonar una lógica de vigilancia pasiva para instaurar un mando dedicado, capaz de coordinar por sí mismo los medios terrestres, aéreos y marítimos frente a un vecino con el que el diálogo diplomático sigue roto.
Vigilar y construir, una frontera que se densifica
La vertiente infraestructural de este dispositivo no es nueva. Ya en abril de 2014, el Ministerio del Interior, por voz de Mohamed Hassad, confirmó ante el Parlamento la construcción de una valla equipada con sensores electrónicos, presentada entonces como una respuesta a la amenaza terrorista regional más que a Argelia en sí misma. Prevista inicialmente en unos sesenta kilómetros, esta “valla inteligente” se ha ido ampliando por tramos sucesivos a lo largo de los años, y la prensa especializada menciona tramos que van desde Saidia hasta las inmediaciones de Jerada, sin que, hasta donde sabemos, las autoridades marroquíes hayan comunicado una longitud total oficial y consolidada. Conviene, por tanto, hablar de un dispositivo evolutivo más que de una cifra fija.
A esta valla se suma una red de nuevas infraestructuras militares. La más documentada es el cuartel de Jerada, cuya construcción se formalizó mediante un decreto de expropiación publicado en el Boletín Oficial el 21 de mayo de 2020. Las FAR se encargaron entonces de precisar, ante la fuerte cobertura mediática del lado argelino, que se trataba de “un pequeño cuartel destinado al alojamiento de tropas”, situado a 38 kilómetros de la frontera, y no de una base militar en sentido estricto. El proyecto se enmarcaba en un programa más amplio de traslado de cuarteles fuera de las zonas urbanas, en curso en varias regiones del reino. Aun así, suscitó una reacción por parte de Argelia, que anunció trabajos similares cerca de la frontera marroquí ese mismo año.
Una preparación operativa puesta a prueba
El tercer pilar de este dispositivo es el entrenamiento. Entre el 24 de octubre y el 14 de noviembre de 2025, las Fuerzas Armadas Reales llevaron a cabo el ejercicio “Acharq 25” (el término significa “el Oriente” o “el Este” en árabe), desplegado en Errachidia y también a lo largo de la fachada marítima norte del reino. Según la Revista de las FAR, este entrenamiento de tres semanas movilizó unidades terrestres, aéreas y navales, apoyadas por fuerzas especiales y capacidades de guerra electrónica. El escenario elegido simulaba una amenaza convencional de gran envergadura combinada con acciones de sabotaje contra el territorio nacional, con el objetivo de poner a prueba la capacidad de reacción y la coherencia del conjunto del dispositivo de defensa frente a las llamadas formas de conflicto “híbridas”.
Este ejercicio se suma a una serie de maniobras realizadas en la misma región, entre ellas “Chergui”, un entrenamiento aeromóvil llevado a cabo conjuntamente con el ejército francés a lo largo de varias ediciones, la más reciente de las cuales se desarrolló entre el 20 de septiembre y el 11 de octubre de 2025 cerca de Errachidia. Estos ejercicios, ya sean nacionales o bilaterales, comparten una misma geografía, la del sureste marroquí, fronterizo con Argelia, y ponen de relieve la interoperabilidad entre componentes terrestres y aéreos, así como un énfasis creciente en las capacidades de guerra electrónica e informativa.
Lo que sabemos, en cifras
- 1.559 km: longitud de la frontera terrestre entre Marruecos y Argelia, cerrada desde 1994
- 2021-2022: creación de la Zona Este e investidura de su primer comandante, el general Mohammed Miqdad
- 38 km: distancia entre el cuartel de Jerada y la frontera argelina
- 24 de octubre al 14 de noviembre de 2025: duración del ejercicio “Acharq 25”, celebrado en Errachidia y en la fachada marítima norte
Una disuasión enmarcada en un contexto regional tenso
Este refuerzo no puede entenderse fuera de contexto. Las relaciones entre Rabat y Argel están rotas en el plano diplomático desde 2021, y el expediente del Sahara Occidental sigue siendo el núcleo del contencioso. La adopción, el 31 de octubre de 2025, de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU, que favorece la opción del plan de autonomía marroquí frente a la vía del referéndum defendida durante mucho tiempo por Argel y el Frente Polisario, ha reavivado las tensiones. Varios medios especializados han informado desde entonces de un refuerzo paralelo de las capacidades argelinas a lo largo de esa misma frontera, en particular en materia de guerra electrónica, dentro de una lógica de respuesta simétrica.
Este clima invita a una lectura matizada del dispositivo marroquí. Por un lado, las autoridades y parte de la prensa local lo presentan como una herramienta de disuasión defensiva, destinada a asegurar una zona asociada durante mucho tiempo al contrabando, a la migración irregular y, más recientemente, a los riesgos de desestabilización híbrida. Por otro lado, algunos analistas regionales ven en él un factor adicional dentro de una dinámica de competencia de capacidades entre ambos países, en la que cada anuncio de un bando provoca una respuesta del otro, ya sea en forma de vallas, cuarteles o ejercicios militares. Ambas lecturas no se excluyen necesariamente: un dispositivo puede ser defensivo en su objetivo declarado y, al mismo tiempo, producir en la práctica un efecto de escalada recíproca.
Hacia una frontera que estructura la doctrina de forma duradera
Lo que hoy se juega a lo largo de estos 1.559 kilómetros va más allá de la simple cuestión de la vigilancia física. Se trata de una doctrina de preparación continua que se está consolidando, combinando un mando dedicado, nuevas infraestructuras y un entrenamiento regular de las fuerzas, en un espacio donde cada anuncio es escudriñado y a menudo contrarrestado por el vecino argelino. Queda por ver si esta dinámica de refuerzo mutuo, ya asentada en el tiempo, contribuirá a estabilizar duraderamente la zona o si seguirá alimentando, en ambos lados, una lógica de tensión que aleja aún más la perspectiva de una reapertura de la frontera.
Preguntas frecuentes
¿Desde cuándo está cerrada la frontera entre Marruecos y Argelia?
Está cerrada desde 1994, después de que Marruecos impusiera un requisito de visado a los ciudadanos argelinos tras un atentado en Marrakech atribuido a los servicios argelinos. Las relaciones diplomáticas se rompieron por separado en 2021.
¿Qué es la Zona Este en la organización militar marroquí?
Es la tercera región de mando de las Fuerzas Armadas Reales, creada en 2021-2022 junto a las zonas Norte y Sur, dedicada a coordinar los medios terrestres, aéreos y marítimos a lo largo de la frontera argelina.
¿Es el cuartel de Jerada una base militar?
Según las precisiones oficiales de las FAR en 2020, se trata de un cuartel de tamaño modesto destinado al alojamiento de tropas, y no de una base militar en sentido estricto, construido a 38 km de la frontera dentro de un programa de traslado de cuarteles fuera de las ciudades.
¿Qué es el ejercicio “Acharq 25”?
Un ejercicio conjunto de las FAR realizado entre el 24 de octubre y el 14 de noviembre de 2025 en Errachidia y a lo largo de la fachada marítima norte, diseñado para poner a prueba la capacidad de reacción de las fuerzas ante escenarios que combinan amenazas convencionales con acciones de sabotaje.