En enero de 1975, Marruecos recurrió oficialmente al Comité de Descolonización de las Naciones Unidas para solicitar la inclusión de las dos ciudades del norte de África en la lista de territorios no autónomos, con el respaldo declarado de la Organización para la Unidad Africana y de la Organización de la Cooperación Islámica. Cincuenta y un años después, mientras la cuestión migratoria y las tensiones en torno a Ceuta vuelven a ocupar la actualidad española, este expediente archivado en Naciones Unidas se convierte de nuevo en un punto de fricción diplomática entre Rabat y Madrid.
Al indagar en este expediente he tenido ocasión de remontarme a los archivos originales de la época — y lo que cuentan es más matizado que el simple choque entre dos relatos nacionales.
Un expediente de la ONU de hace cincuenta años sale a la luz
Todo comienza el 27 de enero de 1975, menos de nueve meses antes de la Marcha Verde. El representante permanente de Marruecos ante la ONU se dirige al presidente del Comité Especial de Descolonización — el llamado «Comité de los 24» — con una petición formal: que Ceuta, Melilla, el Peñón de Vélez de la Gomera, el Peñón de Alhucemas y el archipiélago de las Chafarinas sean tratados como territorios coloniales al mismo título que Gibraltar.
Esta carta, registrada con la referencia A/AC.109/475, se inscribe en una estrategia diplomática más amplia que Rabat despliega por entonces en varios frentes a la vez, ya que el Sáhara Occidental estaba entonces sometido a la Corte Internacional de Justicia de La Haya. La reivindicación sobre los enclaves del norte no era, por tanto, un gesto aislado, sino una pieza más del mismo tablero territorial.
Lo que dice la carta marroquí
En su carta, Marruecos califica a las dos ciudades de «últimos vestigios de la ocupación colonial» en la costa mediterránea africana. El argumento central se apoya en una comparación directa con Gibraltar, territorio británico ya inscrito por entonces en la lista de territorios no autónomos de la ONU. Rabat afirma no haber «renunciado jamás» a su derecho a recuperar estos territorios en el marco de la culminación de su unidad territorial.
Madrid responde sin demora
España no deja la petición sin respuesta. El 12 de febrero de 1975, en una carta con referencia A/AC.109/477, Madrid rechaza categóricamente la posición marroquí. Ceuta, Melilla, Alhucemas, el Peñón de Vélez de la Gomera y las Chafarinas se presentan ahí como parte integrante de la unidad nacional española, y la iniciativa marroquí es calificada de intento de atentar contra la integridad territorial del país.
Dos posiciones jurídicas irreconciliables se encuentran así, ya en la primavera de 1975, sobre la mesa del mismo comité de la ONU.
El apoyo de África y del mundo islámico
Aquí es donde el expediente adquiere una dimensión internacional. Dos organizaciones regionales brindan entonces un apoyo explícito a la petición marroquí:
- La Organización para la Unidad Africana, en su 24ª sesión celebrada en Addis Abeba (13-21 de febrero de 1975), aprueba una resolución que expresa su «plena solidaridad» con Marruecos y pide a España que inicie negociaciones.
- La Organización de la Cooperación Islámica, reunida en Yeda en julio de 1975, aprueba la resolución 16/6-P, que respalda plenamente la petición marroquí de recuperación de la soberanía.
Este doble respaldo representaba, sobre el papel, una base de apoyo considerable dentro de las instancias multilaterales de la época.
Por qué la onu nunca resolvió la cuestión
Aquí es donde el relato merece matizarse, porque los archivos también muestran los límites de esta ofensiva diplomática. El 13 de agosto de 1975, el Comité de los 24 examina efectivamente la correspondencia marroquí y la respuesta española, y recomienda «continuar el examen de la cuestión» en su siguiente periodo de sesiones — una fórmula que no equivale a una inscripción de Ceuta y Melilla en la lista de territorios no autónomos.
Y lo que ocurre después confirma ese límite. Durante el verano y el otoño de 1975, la atención internacional se desplaza casi por completo hacia el Sáhara Occidental: dictamen de la Corte Internacional de Justicia, misión visitadora de la ONU y, finalmente, la Marcha Verde en noviembre. El expediente de Ceuta y Melilla, por su parte, nunca volverá a examinarse con la misma intensidad. Más de medio siglo después, las dos ciudades siguen sin figurar en la lista de territorios no autónomos de las Naciones Unidas — una lista en la que, a modo de comparación, Gibraltar sigue siendo el único territorio europeo inscrito.
El respaldo de 84 países reunidos en la Unión Africana y la Organización de la Cooperación Islámica no bastó, por sí solo, para hacer variar la posición formal de la ONU. Otro matiz interesante: Argelia, a menudo presentada como el país más próximo a las posiciones marroquíes en otros expedientes regionales, ha defendido de forma constante la tesis española sobre Ceuta y Melilla, calificándolas de «fronteras heredadas del colonialismo».
Un expediente que sigue vivo en 2026
Si esta página de historia diplomática resurge hoy, no es casualidad. Las tensiones migratorias en torno a Ceuta ocupan regularmente la actualidad española este año, y la cuestión del estatuto de las dos ciudades nunca ha desaparecido realmente del discurso político marroquí, aunque Rabat privilegia ahora un enfoque bilateral frente a la vía onusiana empleada en 1975.
Lo que llama la atención, con la distancia del tiempo, es la constancia de ambas posiciones a lo largo de medio siglo: ni Marruecos ha renunciado a su reivindicación, ni España ha contemplado jamás ceder terreno en lo que considera una cuestión de soberanía nacional. Entre estas dos líneas rojas, la ONU se ha limitado, en 1975 como después, a tomar nota sin pronunciarse — una no decisión que, en diplomacia, a menudo equivale al statu quo.
Preguntas frecuentes
¿Figuran Ceuta y Melilla en la lista de territorios no autónomos de la ONU?
No. Pese a la petición marroquí de 1975, las dos ciudades nunca han sido inscritas en esa lista, a diferencia de Gibraltar.
¿En qué se basa la reivindicación marroquí sobre Ceuta y Melilla?
Rabat considera estos territorios como enclaves coloniales en su suelo, cuya restitución se presenta como condición para la culminación de la unidad territorial del reino.
¿Cuál es la posición oficial de España?
Madrid sostiene que Ceuta y Melilla forman parte integrante de la unidad nacional española, posición defendida ante la ONU desde 1975 y que no ha variado desde entonces.
¿Tuvo el expediente de 1975 consecuencias concretas?
El Comité de los 24 examinó la correspondencia y decidió continuar el examen de la cuestión, sin llegar nunca a una decisión formal sobre el estatuto de las dos ciudades.