Marruecos dedicó la última década a transformar sus fuerzas armadas, pasando de una estructura convencional a un ejército mucho más conectado y orientado a la precisión: cazas F-16V, defensa aérea Barak-8 MX, artillería de cohetes PULS, drones Akinci y TB-2, guerra electrónica. La pregunta en 2026 ya no es si las armas hipersónicas resultan impresionantes sobre el papel. Es si Marruecos debería empezar ya a invertir en el ecosistema tecnológico que las hace posibles.
He seguido de cerca la trayectoria de modernización marroquí en los últimos años, y lo que más llama la atención es la coherencia de la estrategia: cada adquisición encaja en una arquitectura más amplia de ataque y defensa. Lo hipersónico es la siguiente frontera lógica, aunque el horizonte temporal siga siendo lejano.
Qué es realmente un arma hipersónica
Mach 5, unos 6.000 km/h al nivel del mar, es el umbral comúnmente citado. Pero reducir las armas hipersónicas a una simple cuestión de velocidad resulta engañoso: los misiles balísticos alcanzan velocidades hipersónicas desde la V2. Lo que realmente cambia la ecuación es la combinación de vuelo atmosférico, maniobrabilidad en trayectoria y una ventana de reacción drásticamente reducida para las defensas enemigas.
Dos grandes familias dominan la investigación actual:
- Planeadores hipersónicos: impulsados por un cohete convencional, se separan en altitud y planean en la atmósfera superior mientras maniobran, lo que hace su trayectoria mucho menos predecible que la de un misil balístico clásico.
- Misiles de crucero hipersónicos (HCM): se mantienen propulsados durante todo el vuelo gracias a motores scramjet, capaces de mantener una combustión estable mientras el flujo de aire entrante sigue siendo supersónico, un desafío de ingeniería formidable.
En ambos casos, lo difícil no es alcanzar Mach 5, sino lograr un vuelo controlado, repetible y preciso a esa velocidad, gestionando al mismo tiempo el calentamiento aerodinámico extremo y los apagones de comunicación provocados por el efecto de la vaina de plasma.
Por qué estas armas trastocan la defensa antimisiles
Un sistema de defensa antimisiles debe detectar, seguir, predecir, identificar y finalmente interceptar su objetivo. Las armas hipersónicas complican cada una de estas etapas, especialmente el seguimiento: la trayectoria de un misil balístico puede modelarse con bastante fiabilidad tras la fase de propulsión, mientras que un vehículo planeador maniobrante puede cambiar de rumbo en pleno vuelo. Precisamente por eso Estados Unidos está construyendo la red satelital HBTSS, diseñada específicamente para rastrear y clasificar amenazas hipersónicas y balísticas desde el espacio.
Dicho esto, estas armas no son invencibles. Su elevada firma térmica, su alto coste de fabricación y sus reservas necesariamente limitadas siguen siendo vulnerabilidades reales, un punto que los analistas de defensa occidentales suelen destacar en publicaciones como las del Center for Strategic and International Studies.
La carrera hipersónica mundial en 2026
El panorama estratégico se ha vuelto considerablemente más denso en los últimos años. Estados Unidos mantiene varios programas en paralelo, incluida su arma hipersónica de largo alcance y el sistema Dark Eagle. China cruzó un hito simbólico con el DF-17, que combina un propulsor balístico con un planeador hipersónico, respaldado por un ecosistema maduro de investigación en aerodinámica y materiales. Rusia promueve el Kinzhal, el Zircon y el planeador Avangard, aunque los analistas occidentales siguen debatiendo hasta qué punto algunos de estos sistemas califican estrictamente como hipersónicos.
Más cerca de Marruecos, Francia desarrolla el programa ASN4G, destinado a suceder eventualmente al misil nuclear ASMP-A, junto con investigación en vuelo planeado hipersónico a través de su programa experimental V-MAX. India ilustra un camino más gradual: vehículos demostradores, investigación en propulsión scramjet y transferencia tecnológica desde el programa BrahMos, mucho antes de cualquier ambición operativa.
Esta diversidad de enfoques nacionales confirma un punto esencial: una capacidad hipersónica seria requiere un ecosistema tecnológico completo, no solo un contrato de adquisición.
Dónde se encuentra Marruecos hoy
Marruecos no cuenta actualmente con ninguna capacidad hipersónica operativa confirmada públicamente, y tratar de replicar desde cero el ecosistema estadounidense, chino o ruso sería poco realista. El reino tiene tres grandes vías disponibles.
La adquisición extranjera parece la más sencilla sobre el papel, pero es en realidad la menos accesible: las armas hipersónicas figuran entre las tecnologías más restringidas del mundo en materia de exportación. El desarrollo conjunto, mediante asociaciones de investigación en materiales, propulsión o sensores, resulta una vía mucho más realista a medio plazo. Finalmente, construir primero la base tecnológica nacional —universidades, industria aeroespacial, infraestructura de ensayos— parece el enfoque más coherente con la trayectoria actual del reino.
Una arquitectura de ataque por capas
Marruecos ya cuenta con un ecosistema de fuegos de largo alcance cada vez más sofisticado, con el PULS, el EXTRA con un alcance cercano a los 150 km, y el Predator Hawk, que llega hasta unos 300 km. Estos sistemas siguen siendo considerablemente más baratos y maduros que cualquier solución hipersónica. Pero responden a una necesidad táctica y operativa distinta de la de un ataque estratégico de muy largo alcance.
Una futura arquitectura marroquí podría imaginarse razonablemente por capas: artillería convencional, cohetes guiados, misiles balísticos tácticos, misiles de crucero de largo alcance, y eventualmente una capa hipersónica estratégica que se sumaría a todo lo anterior, sin sustituirlo.
Lo que más falta en esta etapa no es el misil en sí, sino el ecosistema de inteligencia que lo hace relevante: los satélites Mohammed VI-A y VI-B, el futuro OptSAT-3000, drones, vigilancia marítima, radar terrestre y sistemas de fusión de datos. Sin esta columna vertebral de inteligencia, incluso el arma hipersónica más capaz perdería gran parte de su valor estratégico.
El verdadero coste, más allá del misil
Este es probablemente el obstáculo más subestimado. Un programa hipersónico serio requiere instalaciones de investigación, capacidad de pruebas de vuelo, fabricación especializada, entrenamiento dedicado y costosas reservas de reemplazo. Cada dirham invertido en lo hipersónico es un dirham que no financia simultáneamente la defensa aérea, la modernización naval o las capacidades cibernéticas, todas prioridades en competencia para las Fuerzas Armadas Reales.
Aun así, existe un argumento industrial sólido a favor de una inversión temprana: las tecnologías que sustentan lo hipersónico —composites avanzados, materiales térmicos, aerodinámica de alta velocidad— se solapan ampliamente con la industria aeroespacial civil. Incluso sin un arma operativa al final del camino, un programa nacional de investigación reforzaría la base tecnológica aeroespacial de Marruecos en su conjunto.
Mi valoración
Marruecos no necesita con urgencia un arma hipersónica operativa hoy. Pero sería un error ignorar por completo esta tecnología. La distinción es importante: apresurarse a adquirir un pequeño arsenal de armas hipersónicas extremadamente costosas sin la arquitectura de inteligencia y mando necesaria tendría un valor estratégico limitado. Comenzar ahora el trabajo preparatorio —universidades, asociaciones industriales, investigación en materiales y propulsión— evitaría que el reino se quedara tecnológicamente rezagado a medida que esta capacidad se vuelva más común durante las décadas de 2030 y 2040.
La verdadera competencia no se decidirá únicamente por la velocidad del misil. Se decidirá por quién construya el ecosistema más eficaz a su alrededor: sensores, inteligencia, mando, ataque de precisión y evaluación de daños. Ahí es donde reside el verdadero margen de maniobra de Marruecos.
Preguntas frecuentes
¿Marruecos ya tiene armas hipersónicas?
No, actualmente no existe ninguna capacidad hipersónica operativa confirmada públicamente dentro de las Fuerzas Armadas Reales.
¿Cuál es la diferencia entre un misil balístico y un arma hipersónica?
Un misil balístico convencional sigue una trayectoria predecible tras la fase de propulsión, mientras que un planeador hipersónico maniobra durante el vuelo atmosférico, lo que lo hace mucho más difícil de interceptar.
¿Por qué son tan costosas de desarrollar las armas hipersónicas?
Más allá del misil en sí, un programa serio requiere infraestructura de investigación, túneles de viento hipersónicos, telemetría especializada e instalaciones de pruebas de vuelo, lo que eleva considerablemente los costes.
¿El PULS o el EXTRA hacen innecesaria la capacidad hipersónica para Marruecos?
No, esos sistemas responden a necesidades tácticas y operativas, mientras que lo hipersónico apuntaría a una capa estratégica de ataque de muy largo alcance: ambas capacidades son complementarias, no competidoras.